Lupa Motors
– Oct 22, 2020, 9:01 (CET)

De dónde sale Lupa Motors, el futurible coche eléctrico español

Con la idea de llegar al mercado en 2023 con una propuesta de coche con baterías intercambiables y un precio entre los 9.400 y los 17.000 euros, el CEO de Lupa Motors nos cuenta cómo surge la idea y en qué punto está.

El mercado de los coches eléctricos lleva años revolucionado. Tras la explosión de Tesla, 2020 ha sido el año en el que los viejos fabricantes de combustión han empezado a lanzar en bloque sus propuestas mientras que desde Estados Unidos, China, e incluso Arabia Saudí se amontonan las propuestas de star-ups y nuevos fabricantes que quieren marcar su terreno en el nuevo mercado. Por el camino, otras tantas propuestas de nuevas marcas que han acabado en la nada muchas veces con polémica.

En ese contexto, hace unos días se conocía sin apenas noticias previas, la propuesta de Lupa, un prototipo de coche eléctrico español que copó varios titulares seducidos por lo bien que suena que una empresa española se sume a un sector en auge.

Lupa Motors copó esa atención con apenas un render en vídeo del que quiere que sea su primer vehículo, el Lupa Motors E26, el cual quiere llegar al mercado en 2023 y que apuesta por abaratar costes y rebajar la brecha de precio que aún existe entre los modelos eléctricos y sus homólogos de combustión.

Entre sus grandes promesas: ofrecer un coche con 285 kilómetros de autonomía real con baterías intercambiables, lo que puede hacer que el coche se pueda adquirir desde 9.000 euros si se compra sin baterías (antes de impuestos), o por 17.000 euros si se compran con ellas.

¿Pero de dónde ha salido esta marca y quién hay tras ella? En Hipertextual hemos hablado con Carlos Álvarez Córdoba, CEO de la nueva empresa, barcelonés que ha desarrollado su carrera como piloto profesional en varias categorías (incluyendo Fórmula 3, karting o GT) y como probador de McLaren Automotive en estos últimos años.

“La idea de proponer un coche así viene de mi propia necesidad. Por mi trabajo debía desplazarme una media de 100 kilómetros diarios hacia los circuitos y los centros de ingeniería en los que probaba coches. Si quería comprarme un eléctrico, existe una brecha muy importante entre los que han sido diseñados para ciudad con una autonomía muy reducida y los que podrían cubrir sobrados esa distancia. Y, en cualquier caso, ambas opciones son mucho más caras que modelos similares de gasolina”, nos cuenta.

Así las cosas, y tras conversar y meditar la idea con compañeros ingenieros de sus distintas etapas laborales, se puso manos a la obra. El resultado, el vídeo y las imágenes de un vehículo utilitario de formas rectas, que contaría con una batería de 42 kWh y que promete también que en carga podría recuperar el 80% de su autonomía en media hora conectado a un punto de 100 Kw.

De inicio, le preguntamos a Álvarez Córdoba por todas las dudas que plantea un coche que sale aparentemente de la nada. “Hemos tenido muy buena repercusión pero también la hemos sufrido. En algún momento un periodista publicó que ofrecíamos 400 kilómetros según el ciclo de homologación WLTP y eso se fue replicando de medio en medio, cuando en realidad, en nuestras proyecciones en base a software, conseguiríamos entre 320 y 350 kilómetros bajo el ciclo europeo. Es decir, unos 285 kilómetros reales. Queremos ser sinceros y contar claramente en lo que estamos trabajando”.

Reducir a lo básico para ser asequible

Con algunas de estas cosas ya aclaradas, Álvarez Córdoba nos cuenta ya de lleno en qué punto se encuentra su proyecto y cuál es su idea a medio plazo. “La idea de intentar sacar adelante un coche eléctrico la llevo hablando con compañeros desde hace años, pero no fue hasta el mes de abril cuando me puse realmente en marcha”.

Desde entonces, Córdoba ha ido trabajando con ingenieros y formando un equipo que en la actualidad componen unas 8 personas, incluyendo freelance. El objetivo inmediato, conseguir financiación para sacar adelante su idea.

"Queremos conseguir precios ajustados eliminando gran parte de lo accesorio. Podemos decir que seríamos un Android de los eléctricos, si asimilamos a Tesla con Apple".

Carlos Álvarez Córdoba, CEO de Lupa

Lo más llamativo del Lupa E26 es, de inicio, su precio, que se inicia en los 9.400 euros antes de impuestos si se compra el coche sin baterías o 17.000 si se adquieren. “Hemos intentado dejar a un lado todo lo accesorio para conseguir un eléctrico económico. No vamos a entrar en la carrera por hacer un coche autónomo, estamos trabajando con unos niveles de autopilot que será los que marcará la ley. También tendrás sistema ADAS, que será obligatorio cuando se lance el coche, y tendrá su pantalla táctil, pero no cuatro como tiene algunos modelos actuales. Tampoco queremos que tenga cámaras en los retrovisores, los altavoces de atrás no irán de serie… son esos detalles lo que nos permiten abaratar los costes sin tampoco hacer un coche de juguete”, comenta, comparando que aspiran a ser una especie de “Android de los eléctricos, si asimilamos a Tesla con Apple”.

Pero lo que también llama la atención es su política con respecto a las baterías. Aunque la opción de que se pueda comprar sin ellas da a entender que habrá una especie de renting, Álvarez Córdoba lo descarta, al menos por el momento.

La idea de Lupa, después de su E26, es lanzar en paralelo una furgoneta, y un par de años después un SUV, una gama de vehículos que completaría el negocio con sus propias líneas de PowerHome.

“Nuestra idea es ayudar a crear un mercado de segunda mano de baterías. Nadie va a comprarse nuestro primer coche sin baterías, pero queremos abrir la posibilidad de que si alguien lo renueva, pueda mantenerlas, o si decide cambiar de modelo. Y la idea de los PowerHome va por ahí. El desgaste de una batería de coche es algo que está ahí, y pensamos que una buena solución ante algo así es que una batería que ya no tiene tanta potencia para un coche pase a aportar a un hogar. A cambio, nuestra idea es ofrecer nuevas baterías a un precio casi de coste para facilitar estos cambios”, señala, haciendo hincapié en la reducción de residuos a la que puede contribuir esta vía.

En busca de financiación y proveedores

Pero, ¿cómo piensan hacer de Lupa una realidad? Carlos Álvarez Córdoba cuenta que desde el comienzo ha ido manteniendo varias reuniones con grupos de inversión y otras empresas automovilísticas gracias a sus contactos en el sector.

La idea, como han hecho otras marcas como Fisker, es comprar la mayoría de componentes, de forma que sobre Lupa apenas recaiga la labor de ensamblaje, venta, atención al público, y el desarrollo del software y la ingeniería de la eficiencia.

Fisker, la marca ‘revivida’ que quiere producir el “coche más sostenible del mundo”

“Hoy en día el sector automovilístico se mueve en gran medida así. Solo las grandes marcas crean sus propios desarrollos desde cero”. Una buena prueba de ello son las plataformas, el esqueleto sobre el que se cimenta cualquier eléctrico.

“El desarrollo de una plataforma puede costar unos 500 millones de euros. No es algo razonable para nosotros. En su lugar queremos acudir y ya estamos en conversaciones con Bosch/Benteler, que tiene sus propias plataformas y las ofrecen a constructores”, aclara.

Lo mismo ocurriría con el motor, del que partirían de la base de un proveedor para adaptarlo, la carrocería… El resultado, en la futurible fábrica de Lupa se ensamblaría el coche para ponerlo a la venta por internet con concesionarios y talleres asociados que servirían para la recogida y la atención, reduciendo así también los costes de tener puntos de venta propios, según su plan de negocio.

Sobre la factoría, Álvarez Córdoba confiesa que le gustaría que estuviera en su Barcelona natal, “ojalá en parte de los terrenos que deje Nissan”, comenta. Sin embargo, en este tiempo también le han contactado desde otras autonomías interesadas por el proyecto para ofrecerle posibles facilidades de cara a la ubicación de una fábrica que diese empleo.

“Las noticias de los últimos días ha hecho que se hayan interesado en nosotros varias instituciones, lo que ha abierto el abanico”. Esto nos hace preguntarle también sobre si en sus planes de financiación entrarían ayudas, advirtiendo casos como el del Hiriko, un coche eléctrico vasco que tras conseguir fondos públicos acabó fallido y en polémica.

“No nos gustaría depender de subvenciones, la verdad, aunque tampoco cerramos la puerta”, nos cuenta el CEO. Por ahora, su plan es que en 2022 se pueda enseñar un prototipo ya funcional, y que en 2023 se puedan producir los primeros 2.000 vehículos de su E26, algo para lo que Álvarez Córdoba estima que les hace falta recaudar 50 millones de euros, de los cuales una parte ya habrían conseguido.