Durante la pandemia de COVID-19, muchos científicos han dado un giro a sus investigaciones habituales para redirigirlas hacia la búsqueda de armas que permitan combatir el virus. La investigación del coronavirus en España ha tenido como protagonistas a muchos expertos en virología. Por supuesto, un gran número de investigadores de nuestro país están inmersos en la obtención de vacunas y tratamientos. Sin embargo, otros muchos científicos han utilizado su área de estudio para desarrollar todo tipo de herramientas de cara al diagnóstico, el tratamiento o la desinfección.

Sin duda, ha sido un claro ejemplo de la importancia que tiene la convergencia de las diferentes disciplinas de la ciencia en una situación así. Desde matemáticos hasta astrofísicos, todos han puesto su granito de arena, haciendo lo mejor que saben. ¿Pero cuáles han sido estos logros surgidos de ramas ajenas a la medicina?

De buscar vida extraterrestre a diagnosticar el coronavirus

El ejemplo más reciente de herramientas surgidas de la investigación del coronavirus en España es un test serológico, basado en los mismos biochips que el Centro de Astrobiología del CSIC usa para localizar rastros de vida en ambientes extremos.

Si bien el proceso es algo más lento que los famosos test rápidos, los resultados son mucho más precisos, ya que se detectan hasta cantidades muy pequeñas de anticuerpos en sangre.

Además, pueden localizarse a la vez los dos tipos principales de inmunoglobulinas que se miden en estas pruebas. Aún se está realizando un estudio serológico dirigido a su validación, pero los primeros resultados son ya muy prometedores.

Ciencia para ver lo que se oculta a nuestros ojos

¿Qué ocurre si se unen una universidad, una red de terapias avanzadas, la Comisión Europea, un observatorio astronómico y los Tedax de la policía?

No, no hay bombas que desactivar. Al menos no literalmente. En este caso la bomba es el coronavirus y para sofocarla es necesaria mucha ciencia. Por eso, los artificieros y la Comisión Europea se han unido a la Red Andaluza de Terapias Avanzadas, la Universidad de Sevilla y el Observatorio de Calar Alto, junto a otros centros de investigación de la misma comunidad autónoma.

Su objetivo es el desarrollo de un equipo portátil que combine sistemas de lectura de imágenes multiespectrales, métodos de análisis mediante óptica computacional e Inteligencia Artificial para detectar el coronavirus en superficies.

Estamos, o al menos deberíamos estarlo, muy concienciados con la importancia de desinfectar superficies de uso común. Sin embargo, gracias a la investigación del coronavirus en España, este dispositivo podría hacer el virus “visible” para obtener una desinfección mucho más eficiente.

Nuevos respiradores, gracias a la investigación del coronavirus en España

Durante la etapa más dura de la pandemia, muchos hospitales de nuestro país se vieron sin respiradores suficientes para todos los enfermos que ingresaban en ellos.

Sus autores planean cederlo también a otras comunidades autónomas y países

Empezó así una carrera a contrarreloj para obtener nuevos dispositivos, ya fuese importados o fabricados dentro de nuestras fronteras. Incluso se buscó una forma de adaptar las máscaras de buceo de Decathlon.

No solo se intentó fabricar más respiradores siguiendo los modelos ya conocidos, sino que se investigaron otras alternativas. Este es el caso del dispositivo ideado por científicos de los hospitales Regional y Clínico de Málaga, la Universidad y el Instituto de Investigación Biomédica de la ciudad y Fujitsu.

Bautizado como “Andalucía Respira”, el respirador se confeccionó en solo cuatro semanas. Este éxito fue posible gracias a la participación de un equipo multidisciplinar, en el que intervinieron desde médicos hasta ingenieros.

Aunque todo el desarrollo ha tenido lugar en Andalucía, desde un primer momento sus creadores anunciaron que estaría a disposición tanto de otras comunidades como de otros países que lo necesitaran.

Matemáticas para controlar al coronavirus

Durante la pandemia ha sido y sigue siendo esencial el trabajo de los matemáticos. Gracias a ellos hemos podido entender mejor cómo funciona una epidemia, a qué se refiere eso de frenar la curva o por qué es tan importante el número básico de reproducción.

Además, a través de las matemáticas se pueden realizar modelos que ayuden a “predecir”, dentro de lo posible, cuál será el comportamiento del virus.

Es, por ejemplo, el caso del modelo realizado por un equipo de matemáticos de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Almería. Con él, se puede simular la evolución de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos, teniendo en cuenta incluso los que no han llegado a detectarse. De este modo, se puede evaluar la eficacia de las medidas de control y establecer si se deben realizar cambios.

Se trata de la adaptación de un modelo anterior, que se realizó para hacer el seguimiento del virus del ébola. Se ha verificado con casos recogidos en China, pero sus autores piensan que podría extrapolarse a cualquier país. Incluyendo España por supuesto.

Aún no ha terminado

Muchos de estos hallazgos siguen en marcha. Otros ya ejercieron su función en los peores momentos de la pandemia. Pero lo que está claro es que la investigación sigue en marcha. Y es lo que debe hacer, pues aún no ha terminado nada.

La investigación del coronavirus en España y en el resto del mundo sigue siendo una necesidad, porque el SARS-CoV-2 está todavía ahí fuera. En nuestro caso, que se haya levantado el estado de alarma no significa que estemos libres de todo riesgo. No hay más que ver que ya hay algunos rebrotes a los que se debe prestar especial atención.
Por eso, los científicos deben seguir trabajando en la obtención de armas contra el coronavirus y los ciudadanos tenemos que hacerles el trabajo fácil. De nada sirven sus desvelos si nosotros propiciamos la expansión de la COVID-19.

Sigamos siendo cautos. Entre todos logramos doblegar esa curva, pero puede volver a levantarse en cualquier momento. No se lo pongamos fácil. Solo así daremos a los científicos el tiempo que necesitan para obtener todo ese arsenal que tanta falta nos hace.