El Mobile World Congress 2020 cancela su edición de este año por las bajas causadas entre las grandes empresas del sector como consecuencia del temor al coronavirus. Así lo ha revelado la GSMA este mismo miércoles tras una reunión de urgencia convocada por el organismo organizador.

John Hoffman, CEO de la GSMA, ha declarado que "por el debido respeto al ambiente seguro y saludable en Barcelona y el país anfitrión hoy, la GSMA ha cancelado el MWC Barcelona 2020 porque la preocupación global con respecto al brote de coronavirus, la preocupación por los viajes y otras circunstancias, hacen que sea imposible que la GSMA celebre el evento".

Al mismo tiempo, asegura que "La GSMA y la ciudad anfitriona continuarán trabajando al unísono y apoyándose mutuamente para el MWC Barcelona 2021 y futuras ediciones".

La mayor feria de tecnología móvil a nivel mundial, que celebraba este 2020 su décimo quinta edición en Barcelona, realizará un impás este año tras la imposibilidad operativa que supone convocar una feria con buena parte de sus principales actores sin comparecer. El evento, que dejaba en la Ciudad Condal cerca de 500 millones de euros, tendrá que esperar hasta el próximo año (la GSMA tiene contrato allí hasta 2023) para llenar las calles con las decenas de miles de visitantes que acuden al cónclave.

Aún queda por ver qué es lo que ocurre con los eventos de firmas como Xiaomi, Oppo o Huawei convocados para el fin de semana previo a la feria. Durante estos días, las compañías han expresado su deseo de seguir adelante, pero es plausible que la cancelación de la feria impacte en cierta medida en sus planes.

Hemorragia incontenible

LG daba el primer paso el día 4 de febrero anunciando su retirada del MWC 2020. Lo que pocos se aventuraban a adivinar entonces era que sería el primero de una larga oleada de empresas, algunas de enorme importancia para la feria y el sector, como Ericsson, las que seguirían los pasos de la surcoreana. A estas se han ido sumando otras de la talla de Sony, Facebook, Cisco, Nvidia o Nokia.

La puntilla al asunto llegaba a lo largo de los pasados martes y el miércoles, cuando las operadoras comenzaron a unirse al grupo de las bajas. Estas disponen de un papel relevante no solo en el evento en sí, sino también en la entidad GSMA, que agrupa a buena parte de ellas. Así las cosas, con firmas como AT&T, Sprint, Deutsche Telekom, Vodafone o BT confirmando su no comparencia el congreso parecía herido de muerte.

Ni las medidas sanitarias de la GSMA ni la insistencia por parte del Gobierno y el Govern han servido para calmar una reacción en cadena en la que nadie parecía querer quedarse último ante la desbandada generalizada, que en sus últimos momentos se ha convertido más en una cuestión de imagen pública de las compañías que una preocupación real por lo que pudiera pasar sobre el suelo de la Fira.

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