El boom de los patinetes en España se ha cobrado su primera víctima. Circulando a una velocidad de 30 kilómetros por hora, el pasado mes de agosto, una mujer de 90 años fallecía tras haber sido arrollada por uno de estos modelos eléctricos en Barcelona. Ha sido ahora, con motivo de la celebración del juicio a los dos jóvenes implicados, cuando se ha salido del suceso.

Una investigación por homicidio imprudente en la que, además, es posible que se añada un nuevo dato. Según ha publicado El País, la juez encargada del caso estaría investigando la posibilidad de que el joven estuviese usando el móvil cuando chocó con la anciana. Una consulta a Google Maps que terminó de la peor forma posible.

El suceso, ocurrido en Barcelona, ha dejado a un lado a todas las compañías de patinetes eléctricos de reciente cuño. Wind, primera propuesta de estos modelos en la ciudad, fuer retirada casi antes de comenzar por la normativa vigente. La Ciudad Condal solo permite el uso de estos patinetes si pertenecen, o están asociados, a una actividad turística de agencia. En el caso del accidente, el patinete era de propiedad privada.

Ya hay consecuencias

Si bien es cierto que en este caso, las compañías de patinetes no se han visto implicadas, la realidad es que ya se contaban los días para ver ciertas consecuencias por parte de las autoridades.

Algunos ayuntamientos ya han regulado la actividad de estos dispositivos. Prohibido circular por las aceras y con límite de 24 kilómetros por hora en Madrid tras la reforma de la normativa de transporte de Carmena en Madrid. Igual en Zaragoza, donde la revisión del texto aunque permisiva con este medio de transporte, ha colocado a los patinetes en su lugar por las calles. Pero, ¿qué ocurre con aquellas zonas que no han regulado la actividad de los mismos? La Dirección General de Tráfico ya trabaja en un Real Decreto específico para los patinetes.

Sin sorpresas en la propuesta: no se permite circular por las aceras y los modelos de patinete deben estar limitados a 25 kilómetros por hora. Aunque asumen que estos no requieren de permisos de conducción, como las motos, sí que añaden que los usuarios están expuestos a las mismas pruebas de drogas y alcohol que los conductores habituales. Normas, en definitiva, muy básicas, que ponen coto a la avalancha de patinetes que se lleva gestando desde hace unos meses en las calles de las grandes ciudades. Especialmente para todos aquellos ayuntamientos que no tengan unas líneas específicas.