Si ya habíamos tenido la oportunidad de ver el primer tráiler de la película X-Men: Dark Phoenix y nos habíamos enterado de que, poco después de su lanzamiento, 20th Century Fox había decidido retrasar el día en que van a estrenarla en todo el mundo, ahora es el director Simon Kinberg el encargado de alimentar las noticias sobre el filme, décimo segundo de la saga comenzada con X-Men (Bryan Singer, 2000). Este cineasta londinense tiene en su haber los guiones de X-Men: The Last Stand (Brett Ratner, 2006), X-Men: Días del futuro pasado y X-Men: Apocalipsis (Singer, 2014, 2016), Dark Phoenix supone su debut como realizador de largometrajes y, claro, también ha escrito el libreto según la historia de los cómics de Stan Lee y Jack Kirby y de Chris Claremont, John Byrne y Dave Cockrum para la serie ilustrada The Dark Phoenix de 1980.

Pero Kinberg le ha explicado a Empire que su película también está inspirada en Logan, el buen cierre de la trilogía de Gavin Hood (Eye in the Sky) y James Mangold (Identidad) sobre el Wolverine de Hugh Jackman (2009-2017), y la original de Star Wars, obra de George Lucas, Irvin Kershner y Richard Marquand (1977-1983). No en vano, él fue uno de los creadores de la serie animada Star Wars Rebels (2014-2018) junto con Carrie Beck (LEGO Star Wars: Las aventuras de los Freemaker) y Dave Filoni (Star Wars: The Clone Wars). “La forma en que quería hacer la película era muy diferente a la estética de las anteriores de X-Men, en las que he estado muy involucrado y orgulloso”, ha dicho. “Pero quería que se sintiera más naturalista, quería que se sintiera más anticuada, más hecha a mano, más real”.

x-men dark phoenix
Simon Kinberg y Michael Fassbender - Fox

Y ha continuado con las siguientes palabras: “Me inspiró mucho lo que James Mangold hizo con Logan, y sentí que, si pudiera aportar en alguna medida esa estética a la película, todas las cosas intergalácticas y de mayor escala que ocurren en ella se sentirían más impactantes, más realistas, más emocionales. Estarían arraigadas en alguna realidad”. Y no sólo eso: “Así, toda la película, desde el vestuario, la tarjeta de presentación, el diseño del decorado o la apariencia del X-Jet, todo eso es más analógico en cierto modo. Más como, digamos, las películas originales de Star Wars. No son las análogas, pero las películas que crecí amando tenían este sentimiento tan fuerte, retro, atrevido y humano por ellas”. Que el mundo cósmico salido de la imaginación de Lucas inspire a los cineastas tampoco parece algo demasiado novedoso, pero lo de Logan es distinto.

La ausencia de Wolverine, que no conocía aún a los X-Men, le ha proporcionado mayor protagonismo e importancia dramática o decisiva al personaje de Cíclope (Tye Sheridan), que no había salido muy bien parado en la trilogía original, cuando le interpretaba James Marsden (Westworld); y Kinberg no lo olvida: “Obviamente, no tenemos a Wolverine, así que esa es una parte menos de esa historia de amor. Es muy central [para la película], y son una pareja. A medida que Jean [Gray (Sophie Turner)] comienza a volverse más inestable, hay miembros de los X-Men que no creen que pueda ser ayudada y salvada, muchos de los cuales piensan que el mundo y otros necesitan ayuda y salvación de ella. Y entonces Scott es probablemente la persona más prominente que se aferra a la esperanza de que Jean pueda salvarse”. El caso es que no hay más remedio que esperar a que Dark Phoenix llegue a los cines en junio de 2019 para saber si ascender a Cíclope ha sido positivo y si Simon Kinberg ha acertado en sus inspiraciones, pero de momento podemos asumir que estas son de lo más respetables.