Cary Fukunaga - Goliath.com

Después de la renuncia del británico Danny Boyle (*Slumdog Millonaire*, *Steve Jobs*) a **rodar la vigésima quinta película sobre el agente secreto 007**, los productores Michael G. Wilson y Barbara Broccolia anunciaron que había sido **elegido el yanqui Cary Fukunaga** (*True Detective*) para reemplazarle en la silla de director. La prensa mundial se ha hecho eco de la noticia feliz, pero **muchos** —*El País* por la Agencia EFE, la CNN, *The New York Times* o *The Washington Post* por The Associated Press, *The Wrap*, *Newsweek*, *Deadline*, *USA Today*, *Variety*, etcétera— **han optado por afirmar o incluso poner en los titulares de la información que Fukunaga se iba a convertir en el primer director estadounidense de una película de James Bond. Pero no es verdad**. Y *The Hollywood Reporter* al menos tuvo la decencia de decir que sería el primer realizador yanqui en una producción *canónica* del personaje, y ese es el quid del asunto.

Porque resulta que la saga sobre las aventuras de 007 tiene un canon que consiste, en resumidas cuentas, en que las haya financiado **Eon Productions**, y **el único filme para el que no apoquinó nada —follón legal incluido— fue *Nunca digas nunca jamás* (1983), del filadelfiano Irvin Kershner** (*Star Wars V: El Imperio contraataca*, *Robocop 2*) y con el escocés Sean Connery como Bond por última vez. Se trata de un remake de la canónica *Operación Trueno* (Terence Youn, 1965), que también había protagonizado Connery, **pero** hay que tener muy en cuenta que **la saga de Eon sobre el espía de Ian Fleming no posee una rígida continuidad aunque ninguna de sus veinticuatro películas sean oficialmente remakes**. Por ejemplo, Bond se ha visto las caras con el supervillano Ernst Stavro Blofeld, cabeza de la organización secreta terrorista Spectre, entre *Sólo se vive dos veces* (Lewis Gilbert, 1967) y *For Your Eyes Only* (John Glen, 1981) y, tras el reinicio con Daniel Craig (*Munich*), claro, en *Spectre* (Sam Mendes, 2015).

Warner Bros.

Además, la trama de *La espía que me amó* y la de *Moonraker* (Lewis Gilbert, 1977, 1979) es esencialmente la misma en cuanto a los planes del enemigo, y la segunda no complació mucho y *For Your Eyes Only* supone una especie de “reinicio más tradicional”; secuencias decisivas de personajes como Jill Masterson (Shirley Eaton) en *Goldfinger* (1964) y Strawberry Fields (Gemma Arterton) en *Quantum of Solace* (Marc Forster, 2008) son casi idénticas y, tanto en *La espía que me amó* como en *El mañana nunca muere* (Roger Spottiswoode, 1997), el papel y tratamiento de los submarinos se repite. De manera que, si **el dichoso canon de Eon no se basa en la continuidad narrativa indeleble sino sólo en su producción**, no existe ningún motivo razonable para no considerar a *Nunca digas nunca jamás* una peripecia de James Bond con todas las de la ley y, por tanto, a Irvin Kershner, el primer director yanqui en ocuparse de una película *seria* sobre 007.

Porque, si nos ponemos muy tiquismiquis con los datos reales, **ahí está también la paródica *Casino Royale* (1967), basada levemente en la novela de Fleming que luego adaptaría Eon con Daniel Craig y el mismo título** (Martin Campbell, 2006), **y en la que David Niven** (*Muerte en el Nilo*) **encarna a James Bond**, Ursula Andress (*Dr. No*) a Vesper Lynd, el gran Orson Welles (*Ciudadano Kane*) al villano Le Chiffre o Barbara Bouchet (*Gangs of New York*) a la señorita Moneypenny, siguiendo la batuta seis directores, entre los que se encuentran el reputado John Huston (*El halcón maltés*, *El tesoro de Sierra Madre*, *The Dead*) y el poco conocido Robert Parrish (*Grito de terror*, *El poder invisible*), compatriotas de George Washington. Dicho todo lo cual, **como la información rigurosa no depende de ningún canon arbitrario, hay que insistir en que no, Cary Fukunaga no es el primer director estadounidense de una película sobre James Bond**.

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