La incertidumbre y lo azaroso de la vida, que intentamos paliar con mayor o menor tino y esfuerzo y que muchas personas imaginan que controlan con increíbles poderes de ultratumba, no entiende ni respeta la realización de obras de arte. Por eso sabemos de escritores o músicos que han fallecido demasiado pronto, privándonos así de posibles maravillas suyas, o de actores y actrices que se han ido al otro barrio antes del tiempo que se consideraría normal, por accidentes durante la filmación de la que fue su última película inclusive. Pero hay casos que encierran cierto tipo de ironía trágica, como aquel que une con un curioso hilo circunstancial invisible a The Dark Knight (Christopher Nolan, 2008) y Star Wars VII: The Force Awakens (J. J. Abrams, 2015).

Ningún cinéfilo bien informado desconoce que el australiano Heath Ledger (Monster's Ball, Brokeback Mountain) interpretó a un Joker inconmensurable en el segundo filme de la trilogía de Nolan sobre Batman y los villanos a los que se enfrenta en la ciudad de Gotham, perecedido por Batman Begins (2005) y continuado con The Dark Knight Rises (2012). Y en febrero de 2008, Ledger fue hallado sin vida en su residencia de Manhattan, y la oficina del médico forense en jefe de Nueva York concluyó tras los pertinentes análisis que había muerto a los veintiocho años por “abuso de prescripciones médicas”, y más concretamente, “como resultado de una intoxicación aguda por los efectos combinados de la oxicodona, hidrocodona, diazepam, temazepam, alprazolam y la doxilamina”.

the dark knight star wars mashup
Warner Bros.

Si The Dark Knight, que se hizo con más de mil millones de dólares de recaudación en el mundo entero, ya es tal vez la mejor película de superhéroes jamás hecha, no había otro remedio que admitir el gran trabajo de Ledger como Joker, reconocido en toda la temporada de premios, de modo que le otorgaron de forma inevitablemente póstuma el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA y el Saturn al Mejor Actor de Reparto, categoría en la que también le escogieron en el Festival de Toronto, en la Asociación de Críticos de Los Ángeles, en la de Chicago y en la de Retransmisiones Cinematográficas (BFCA) y, por supuesto, en el Sindicato de Actores. Y una autoridad interpretativa como el británico Daniel Day-Lewis le dedicó el premio de la Screen Actors Guild por su oscuro Daniel Plainview de There Will Be Blood (Paul Thomas Anderson, 2008) y dijo nada menos que había sido una inspiración para él.

Y en cuanto a The Force Awakens, la tercera película más taquillera de la historia a día de hoy, la estadounidense Carrie Fisher (The Blues Brothers, Hannah and Her Sisters, When Harry Met Sally) retomó con ella el papel que le ha dado la inmortalidad artística, el de Leia Organa. Pero de ninguna manera se le habría podido escapar a nadie la inesperada noticia de su fallecimiento con sesenta años en diciembre de 2016: sufrió un infarto masivo en un vuelo de Londres a Los Ángeles y, pese a la reanimación cardiopulmonar que le aplicaron allí mismo, no respiró por unos diez minutos, así que el triste desenlace en el hospital Ronald Reagan UCLA de la ciudad californiana no pudo ser distinto varios días después. Y esa otra autoridad en escena que es Meryl Streep la homenajeó al recoger en Premio Cecil B. DeMille en la gala de los Globos de Oro: “Como ella me dijo, coge tu corazón roto y conviértelo en arte”.

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Lucasfilm

Y se da la circunstancia, una trivialidad absoluta si la comparamos con la trayectoria de Legder y Fisher y lo que supusieron para diferentes generaciones en la interpretación y la cinefilia, de que sus muertes ocasionaron lo mismo en las sagas de Batman y Star Wars. Los guionistas de la una, los hermanos Nolan, resolvieron que era el Harvey Dent de Aaron Eckhart (Thank You For Smoking), que se convertiría en el villano Dos Caras en el último tercio de la función, quien debía morir y no el Joker de Ledger, personaje tan jugoso que se le podría rescatar en el futuro... pero el segundo actor falleció. Y los responsables del libreto de The Force Awakens, Lawrence Kasdan, Michael Arndt y el propio Abrams, optaron por deshacerse del Han Solo de Harrison Ford (Indiana Jones and the Last Crusade)... y fue la actriz que encarnaba al otro personaje clásico más presente la que murió. Dos decisiones para unos planes de cine truncados por la incertidumbre de la vida y la trágica coincidencia que las enlaza.

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