Hay momentazos en algunas entrevistas, insospechados giros de la conversación u ocurrencias súbitas, que ya sólo por ellos merece la pena sentarse ante el entrevistado y descargar la imprescindible batería de preguntas que uno trae consigo. A la que se sometieron hace unos días los actores estadounidenses Harrison Ford y Ryan Gosling y la cubana Ana de Armas por el próximo estreno de la esperadísima Blade Runner 2049, que ha dirigido el canadiense Denis Villeneuve como continuación del mítico filme de 1982 realizado por Ridley Scott y en la que interpretan a Rick Deckard de nuevo, al agente K y a Joi respectivamente, fue una de esas entrevistas por la espontánea y conmovedora reacción de Ford a una de la cuestiones de Begoña Piña, enviada por el diario Público, que más de uno queríamos plantearle pero que ella expuso primero con precisión.

“Me voy a aventurar a preguntarles”, comenzó la periodista ante el veterano de Hollywood y el ascendente Gosling, “dado que la primera película ya tenía muchos elementos de denuncia acerca de cómo estábamos preparando el planeta para el futuro por el cambio climático, etcétera, si para ustedes es importante participar en un proyecto en el que, desde el género y el mejor cine, se habla de racismo, de clasismo, del daño que hacemos al planeta; donde se puede ver a los replicantes como los refugiados del mundo de hoy; me gustaría saber si creen que desde el cine, con películas grandes como Blade Runner, que es de culto, se puede concienciar para que estas cosas cambien y que nuestro futuro no sea tan negro como el que pinta la película”.

Era a Ford a quien le tocaba contestar antes que a Gosling, y lo hizo con cierto asombro: “Wow…”, soltó tras unos instantes de silencio, provocando pequeñas risas entre la concurrencia por el tono inicial. “Me alegra mucho oír esta pregunta… La respuesta es sí…”. Y no pudo continuar; intentó seguir hablando con su característica voz baja, pero rompió a llorar en una oleada de emoción que se desborda. Su compañero de reparto trató de consolarle o de mostrarle apoyo con unos gestos agradecidos. Otra periodista, a mi lado, también lloraba de empatía pura; y Ford, entre lágrimas, le explicó a Begoña: “Acabas de dar sentido mi existencia… en cierto modo”. Tras lo cual, decidió tomarse un par de minutos fuera de la habitación para reponerse, dejándonos un tanto conmocionados.

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Harrison Ford, Ana de Armas y Ryan Gosling, Madrid - Trendencias.com

A su regreso dos minutos más tarde, con más serenidad y los ojos aún húmedos, ya le fue posible proseguir con la explicación a su expectante audiencia de lo que le había ocurrido: “Me has hecho sentir útil”, le dijo a Begoña, “como si formara parte de algo importante de veras”. Y luego se explayó un poco más, asegurando que no le había ofendido de ninguna manera, que le había emocionado el planteamiento porque “uno comprende que las historias que le contamos a la gente son un ejercicio necesario para la cultura pero también para uno mismo, pues te proporcionan una pasión, una conexión con las ideas y las personas, y eso es muy emocionante; es muy agradable oír que esto significa que uno está implicado en algo poderoso y trascendente, en contar historias que definen nuestra existencia, nuestro contexto, nuestras relaciones…”

Y continuó así: “Lo que deseo entregarle a la gente cuando participo en una película es un ejercicio emocional, que se reúnan para verla en una sala oscura con un montón de extraños y reconozcan nuestra humanidad común. Quiero que valoren la experiencia humana, que valoren sus relaciones, que valoren la oportunidad de estar vivos y aportar algo al mundo. Y para mí es un honor, y creo que le da cierto grado de nobleza a un proyecto que, de otra forma, sería algo puramente comercial, el hecho de poder tener la oportunidad de crear esos vínculos, esas relaciones, y explorar esas ideas”.

Al instar a Gosling a que contestase a la misma pregunta, replicó: “Oh, venga ya…”, como queriendo decir que no le hiciésemos responder tras la emotiva e inesperada reacción de Ford y causando con ello carcajadas de sincero alivio en todos los que allí nos encontrábamos, lo que fue de mucha ayuda para que el ambiente se distendiera por fin. Y antes de afirmar que estaba completamente de acuerdo con todo lo declarado por Ford sobre “películas como Blade Runner, que se quedan con nosotros y hacen que te plantees cuestiones sobre la existencia, la visión del futuro y lo que nos hace humanos”, añadió: “Acabáis de hacer que me sienta muy poco importante”.

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'Blade Runner 2049' - Warner, Scott Free, Thunderbird, Alcon

No hay duda de que su sensación fue compartida por los demás en torno a la mesa en cuanto al resto de las preguntas que teníamos preparadas, ya que, en comparación con lo que había originado las lágrimas de Ford y sus aclaraciones posteriores, se nos antojaban auténticas trivialidades. A pesar de pedirles que te cuenten si les interesa el género de la ciencia ficción y lo que trae aparejado de un modo más íntimo, en sus lecturas o como espectadores, y contesten con una coherencia indiscutible que “no están interesados en géneros, sino más en historias capaces de generar reflexiones y emoción”, y que “no les encanta Blade Runner porque sea ciencia ficción sino por su brillante uso del género para plantear esas ideas y esas preguntas”.

Como es lógico, el equipo de cualquier filme debe “estar en la misma página”, compartir la visión del mismo que se desea ofrecer a los espectadores para que el fruto de sus esfuerzos sea congruente en todos sus matices, y no es de extrañar que Ana de Armas comparta lo que piensan Ford y Gosling: “Todos los personajes en la película están buscando su identidad, se sienten perdidos porque no pueden conectar con algo que le dé sentido a su existencia”. Y, aunque no sabemos si el veterano intérprete se encontraba más sensible de lo normal por alguna razón que desconocemos, es aquí cuando el cine como arte se sublima al unirse con una experiencia vital tan incontrovertiblemente verdadera y conmovedora como el llanto que la pregunta aguda de una periodista le arrancó de las entrañas, y que fue capaz de revelarnos la gran humanidad de un actor que vivirá siempre en la memoria emocional de varias generaciones de cinéfilos alrededor del mundo.