Pero esto no sería posible si no estuviese al mando alguien capaz de comprender cuál es la esencia de la historia, de los personajes y del estilo narrativo de la saga. Por fortuna, Abrams los comprende a la perfección —con la inestimable ayuda de Lawrence Kasdan, que guionizó The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980) y The Return of the Jedi—, como ya había comprendido los de Star Trek; y nos plantea la primera secuencia y de inmediato reconocemos la dinámica característica de Star Wars, y nos presenta a un nuevo e importante robot involucrado, el encantador BB-8, como en el primer episodio lo era R2-D2, y además en un nuevo planeta desértico muy similar al de entonces. Y desde ese mismo instante, todos los elementos, paradigmas y conflictos de la saga a los que estamos de sobra habituados se suceden a lo largo del metraje, quizá con alguna pequeña vuela de tuerca aquí y allá.

Con la gran diferencia de que Abrams sabe muy bien dónde presionar casi siempre para que aumente la tensión o la emotividad en cada escena, y los momentos reconocibles de Star Wars, que ya han acaecido ante nuestros ojos en otras ocasiones, regresan y los vemos con una nueva luz y los vivimos con una nueva intensidad incontrovertibles; las secuencias de acción son todo lo vigorosas que deben ser gracias a una planificación visual más de adecuada para ello y a un montaje limpio y brioso, pues el director sabe lo que se hace en ese terreno; y por el simple proceso de acumulación emocional debido al robusto pasado de la saga, hay conmociones para el espectador en este episodio que literalmente le ponen a uno la piel de gallina.

Pero en la virtud de proporcionarnos lo más reconocible se encuentra también su mayor defecto, del todo insoslayable: a pesar del nuevo vigor con que se dota al viejo material, pese a la mirada nueva de un director más joven y de la percepción distinta que por ambos aspectos tiene el público, se ha escogido acercarse tanto a lo conocido que uno, si recuerda bien la trilogía inicial, hasta se percata con rapidez de que se repiten prácticamente los componentes básicos e incluso el propio desarrollo de tramas principales con pequeñas diferencias, y eso también pesa en el resultado.

No obstante, la esencia íntima del personaje de Rey (Daisy Ridley) supone una novedad pura en esta película y para la saga, de tal forma que su evolución dejaría patitieso al mismísimo maestro Yoda; y es precisamente ella la que cuenta con casi todas las escenas más potentes y escalofriantes de The Force Awakens, incluida la última, magníficamente rodada. Y, desde luego, la mayoría de estas escenas no serían posibles sin la sustancial colaboración del no menos inquietante Kylo Ren (Adam Driver). Y si a todo ello se le une poder ver de nuevo a nuestros queridos héroes clásicos de la resistencia contra el lado oscuro la Fuerza, algunos de ellos poco aprovechados en esta ocasión, el disfrute y el alborozo están garantizados.

Conclusión

8.5
10

JJ Abrams ha hecho de las suyas retomando el argumento de la saga y otorgándole una nueva energía, que presenta sus consabidas situaciones con un nuevo alcance emocional, casi sin novedades en lo básico y, así, repitiéndose bastante; lo cual no le impide entregar el espectáculo más logrado de Star Wars hasta la fecha.

Pros

  • La comprensión de las esencias de la saga por parte del director, JJ Abrams.
  • La planificación visual adecuada y el montaje limpio y brioso.
  • La nueva intensidad con que se vive el relato.

Contras

  • La sensación de lo ya visto con pequeños matices.
  • La insoslayable repetición del desarrollo de tramas principales.
  • El poco aprovechamiento de algunos personajes clásicos.
hazte socio

Recomendados