Acabé Far Cry 5 con ganas de más. Sus cambios en la narrativa me parecieron un error mayúsculo pero, por lo demás, se seguía respirando la esencia Far Cry. Y es que ya transcurra en una isla tropical, en el Himalaya o en la prehistoria, la saga reúne ciertas características que hacen cada una de sus entregas totalmente reconocibles. Y, por el momento, la fórmula sigue funcionando a la perfección. De ahí, que volviendo al principio, uno quede con ganas de más cosas que hacer tras acabar con la historia principal de la última entrega.

Por ello, la idea de tres DLC que aprovechen ambientaciones tan llamativas como la guerra de Vietnam, un espacio repleto de alienígenas y una invasión zombi en una franquicia que se adapta a casi cualquier contexto parece muy inteligente. Máxime si uno toma como referencia el genial Far Cry 3 Blood Dragon que llegó como contenido adicional de la entrega principal estrenada 2012 y que, a día de hoy, sigue siendo uno de los mejores DLC jamás lanzados.

Hours of Darkness (Horas de Oscuridad en España) queda, yendo al grano, muy lejos de lo que fue Blood Dragon. En todos los aspectos. Y es que este primer contenido adicional nos lleva al norte de Vietnam y nos pone en la piel de un soldado americano que, tras estrellarse el helicóptero de su comando y ver cómo sus compañeros son secuestrados, tiene la misión principal de acudir a un punto de extracción pudiendo, por el camino, rescatar a dichos compañeros (que morirán sin remedio si erramos en sus misiones de rescate) y completar otros objetivos secundarios.

La principal novedad a nivel mecánico de Horas de Oscuridad llega de la mano del sigilo: siempre ha sido una parte central de la experiencia que los jugadores podrían explotar pero aquí va un paso más allá. No solo los enemigos parecen algo más letales si no que encadenando asesinatos sin ser detectados conseguiremos distintas bonificaciones. Mejoras como la de señalar a los enemigos en un radio de diez metros automáticamente, movernos más rápido estando agachados o reducir el daño y ruido por caídas que, importante, se pierden conforme somos detectados. Así, Ubisoft Shanghai, estudio detrás de este primer contenido adicional, busca incentivar constantemente al jugador más calmado y calculador.

Por el camino, claro, la experiencia ha sido destilada y reducida: olvidaos de árboles de habilidades, personalización de personaje y armas o vehículos. Horas de Oscuridad nos sitúa en un mapeado notablemente reducido que puede ser recorrido a pie sin demasiado problema y cuya "trama" principal puede ser completada, junto a gran parte del contenido secundario, en no más de tres horas. Y, por desgracia, ni una cosa ni otra están realmente inspiradas: la historia no va más allá de lo antes mencionado, la necesidad de huir de dicho entorno hostil, y el contenido secundario es de lo más tópico y rutinario: algún que otro campamento o finca que despejar, la eliminación de misiles antiaéreos (para poder ordenar ataques aéreos en zonas señaladas), VIPS con información útil que eliminar y un mapa que se va llenando de estos objetivos a base de encontrar documentos en distintas localizaciones.

Así las cosas, el gran valor de Horas de Oscuridad debería estar en el entorno que representa. Y en parte así es, claro; las frondosas y salvajes junglas, los arrozales y los campamentos militares encajan en la filosofía Far Cry y se ven de escándalo pero lo básico y repetitivo del diseño de niveles y la ausencia de un hilo conductor de verdadero interés convierten el mapeado en un patio de recreo en el que desperdigar los distintos objetivos a completar. Es una pena que un planteamiento tan interesante se haya desperdiciado en un DLC que, pese a mantener las virtudes jugables de la saga y ser disfrutable, termina siendo del todo olvidable y prescindible. Es una pena que desde Ubisoft no hayan arriesgado algo más y utilizado este DLC como terreno de pruebas para nuevas ideas.