Ocurre una cosa muy curiosa con Far Cry. Desde la tercera entrega, o apurando la segunda, todos han mantenido la misma estructura, misma jugabilidad, e incluso una narrativa similar. Pero siempre todos y cada uno de ellos han ofrecido una experiencia bastante buena a cualquier jugador que quiera perder (muchas) horas en sus mundos. Y sobre todo diferente.

Far Cry 6 no es extraño a esta dinámica. Sobre el papel es el mismo juego de mundo abierto con el mismo mapa repleto de iconos. Pero la experiencia, no obstante, es diferente. Sería un poco arriesgando pensar que esto tiene que ver con el desarrollo de sus personajes, con su ambientación o con su jugabilidad. Por sí solos estos elementos no hacen un Far Cry, pero la conjunción de todos es la que le dan nombre a un franquicia amada por muchos y denostada por otros tantos.

En este caso, la carta de presentación de Far Cry 6 es la misma que sus antecesores: un villano con nombre y fuerte personalidad, y paraje exótico en el que perderse. El resto es puro atrezo, pero un atrezo muy bien construido. El primer aspecto, el del villano, es quizás el mayor valuarte de esta entrega: un actor conocido y un cara visible que funcionan como una suerte de reclamos adicional.

A la sombra de Vaas Montenegro

No obstante no nos hagamos ilusiones. Si bien Giancarlo Esposito tiene un papel (y una interpretación magistral) en el juego, no es Vaas. Igual que no lo eran Pagan Min ni Joseph Seed. De hecho, seguramente no volveremos a ver un villano tan bien construido como el de Vaas Montenegro en ninguna otra entrega.

El villano, que como decimos es mejor que el de las dos entregas anteriores, también es una suerte de némesis para el desarrollo del juego. No sé muy bien si por darle un mayor protagonismo a Giancarlo Esposito el inicio del juego es un poco más acelerado y accidentado que en otros títulos. Esto deja poco margen en Far Cry 6 para ir desengranando poco a poco el mundo sobre el que se construye su historia, algo que tiene un impacto directo en nuestro personaje. Y en el especial en su construcción.

Far Cry 6 pone muy poco empeño en hacer creíble el desarrollo de nuestro personaje, que pasa de convertirse en un refugiado frustrado a un guerrillero en un pestañeo. No están muy claras, por tanto, las motivaciones del mismo para participar en la nueva revolución que plantea el juego. Y es este apartado, cocinado a fuego lento en las entregas anteriores, el punto principal que desmorona parte de este microcosmos de ficción.

No obstante, una vez superado el escollo, y avanzado la historia, esto queda en segundo plano. Y el juego empieza a brillar. Porque como suele ser ya algo normal, pocas compañías saben construir mundo tan llenos de vida como Ubisoft. Quizás su seña de identidad más representativa.

Far Cry 6: la 'fórmula Ubisoft' elevada a la enésima potencia

Far Cry 6 tiene el mundo más rico, más poblado y con más vida y actividades de toda la franquicia. Imposible aburrirse. Imposible hacer una misión sin pararse 30 veces por el camino por pura voluntad. El mundo de Far Cry 6 es el de una isla caribeña inmersa en una dictadura militar. La estética y los escenarios son una suerte de simulación de una realidad alternativa Cubana con un poco de aquí y allá de clichés de America latina del imaginario de peli americana.

De hecho, tanto la estructura del mapa como muchos de los elementos recuerdan irremediablemente a Ghost Recon Wildlands con una ficticia Bolivia, colocados sobre la isla paradisíaca de Ghost Recon Breakpoint. Es una simbiosis un poco extraña que los que hayan jugado a todos los juegos de Ubisoft verán representada en cada uno de los rincones de la isla(s) de Yara. En otras palabras, la fórmula Ubisoft llevada hasta sus última consecuencias.

Y funciona. La estructura narrativa es idéntica a Wildlands: varios objetivos principales a los que llegaremos por misiones (Operaciones) de varias facciones repartidas por todo el mapa y cada una con su propia idiosincrasia. Objetivos que habrá que tomar uno a uno para llegar al Gran Premio que representa el villano encarnado por Giancarlo Esposito. Total libertad en el camino, y un sin fin de retos, operaciones secundarias, misiones de facción… en medio de todo ello.

El desarrollo de la historia es mejor que el de Wildlands, y desde luego es más natural que el de Far Cry 5, demasiado encajonado en cada uno de los líderes y sin una dependencia natural entre unos y otros.

En Far Cry 6 se mantienen todas la tareas de los anteriores como actividades y aporta algunas nuevas. En este título, pese a que la caza sigue siendo un punto importante, está en un segundo plano muy alejado del core principal del juego, a diferencia de Far Cry 3 o Far Cry 5. De hecho, incluso se ha eliminado la animación de despellejar a los animales. Los mismo pasa con los puestos para capturar. Siguen estando, siguen ofreciendo beneficios, pero no son tan vitales para el desarrollo del personaje.

Un aluvión de contenido con el que pasarse horas explorando Far Cry 6

Es un punto positivo el hecho de que Far Cry 6 se emplee tanto en añadir nuevo contenido y no en quitar. Hay más de todo. Más inventario, más armas, más opciones de jugabilidad, más escenarios, más, más más… Pero también es un juego bastante abrumador en sus inicios: demasiados impulsos e incentivos que te alejan de la historia principal.

Muchos jugadores verán, como sucede en el Assassins Creed, un especial empeño del juego de añadir contenido para alargar las horas de juego. Pero hay que decir que en caso de Far Cry 6 todo está bastante bien construido para que haya una evolución natural conforme vayamos a haciendo actividades secundarias.

Y las misiones puramente secundarias lo cierto es que son bastante variadas. Y lo mismo con las fortalezas y las bases enemigas: todas tiene una estructura diferente, ofreciendo diferentes retos y opciones. Teniendo en cuenta, además, que todo esto es opcional, y no es obligatorio para el desarrollo de la historia. Sí, un mapa lleno de iconos, pero Ubisoft deja bien claro desde el principio que lo importante en el juego y que no lo es tanto.

Esto es importante en Far Cry 6 ya que no es un juego para ir con prisas. Como el resto de títulos de la compañía, la clave está en combinar las secundarias con las principales y de vez en en cuando alguna de las tareas aleatorias del mapa.

Poco a poco, e intentar probar un poco de todo. Además, al igual que Far Cry 5, se han incluido una operaciones externas que nos llevan a una ubicación especial y única (mapas adicionales enormes) para recuperar un arma biológica con diferentes desafíos. Un modo opcional pero bien integrado en la historia que tiene su propio mercado separado.

Estos mapas no son tan ricos en vida como el principal, pero son un buen reclamo para explorar, sobre todo uno de los parques de dinosaurios.

Respecto a los mapas es sin duda la gran cualidad del apartado gráfico. Far Cry 6 es un juego intergeneracional, por lo que no vamos a ver grandes alardes técnicos. Sí, en PS5 se ve de cine con texturas en 4K, con una gran calidad de HDR y una asombrosa distancia de dibujado, pero como decimos no es algo que te vaya a dejar con la boca abierta.

Far Cry 6 es un juego que está en línea con otros títulos del estudio. Mejoras las justas para la nueva generación, y sin duda es un juego que pide a gritos la inclusión de un FOV Slider en consolas para ajustar el campo de visión, especialmente cerrado en consolas.

Un doblaje muy mejorable tanto en inglés como en español

El apartado sonoro es quizás el más flojo. El título está disponible, al menos en la versión de review, en varios idiomas. Tanto el original en inglés como el español de Latinoamérica. Pero ninguno de los dos convencen.

En el caso del inglés se nota que es el preferido por el buen doblaje de Giancarlo Esposito, pero el resto de los personajes tiene una voces bastante planas con momentos extraños que mezclan un spanglish un tanto artificial que te saca constantemente del juego. Y lo mismo sucede en el español de Latinoamérica. Si bien por localización debe ser el preferido para jugarlo, no es muy allá.

Los personajes mezclan acentos de diferentes zonas de Latinoamérica, y el protagonista (o la protagonista) a veces tiene tropos puramente de España con frases y expresiones que no se usan en Latinoamérica.

Por no mencionar las veces que se usan de forma indistinta acentos de países latinos diferentes que no acaban de encajar con las expresiones de los personajes. El doblaje es, sin duda, el apartado más flojo de todo el juego.

Far Cry 6, ¿merece la pena?

Sin duda.

Ubisoft exprime al máximo su fórmula con esta nueva entrega, que perfecciona muchas de las cualidades de los títulos anteriores. Far Cry 6 es el máximo exponente de la franquicia, y aunque hay algunos aspectos a mejorar, el juego es tremendamente divertido.

La variedad de opciones que ofrece al jugador, unido a un genial apartado visual, aunque sin grandes alardes, y una jugabilidad que pule la mayoría de aspectos más negativos de los anteriores.

El mayor reclamo de Far Cry 6 es su villano, pero sin duda donde el juego brilla es en todo lo demás. Yara es un territorio enorme por explorar, con muchísimas opciones para todo los estilos de juego y un sinfín de actividades diferentes y variadas que hacer. Todo ello unido por una historia que si bien repite la fórmula de las zonas y los jefes de Wildlands o Far Cry 5, lo hace de una forma más natural, premiando al máximo la libertad del jugador.

En definitiva, una suerte parque de atracciones violento y denso de opciones en el que pasarse horas y horas explorando todo lo que tiene que ofrece esta región ficticia del mar del caribe.