El Xiaomi Mi MIX 2S fue presentado la semana pasada en un evento especial de la compañía en Shanghái. A pesar de que las filtraciones ya habían desvelado en gran parte cómo sería este terminal, y aunque realmente no difiere demasiado en lo estético de su predecesor, el nuevo buque insignia de la compañía hace patente que ellos prefieren seguir apostando por un diseño que no es común ver en la mayoría de los terminales de hoy en día.

Tras un Mobile World Congress donde los notch o muescas en la pantalla para alojar la cámara frontal y algún que otro sensor fueron la tónica entre los fabricantes de Android, habiendo continuado esta tendencia en presentaciones recientes como la del Huawei P20 y confirmándose que otros como el LG G7 o el OnePlus 6 lo incluirán en el futuro, lo del Xiaomi Mi MIX 2S es un soplo de aire fresco. Una cámara ubicada en la parte inferior del terminal que, pese a lo extraño que pueda parecer en un primer momento, realmente no implica una mala experiencia.

Un oasis en tierra de 'notches'

El asunto de los notch en los smartphones Android se ha convertido en fuente de controversia desde que una gran parte de los mismos hayan decidido sumarse a este movimiento durante los últimos meses en un intento, vamos a decirlo claro, por parecerse al iPhone X. Apple quizá no fue la primera, pero desde luego (como ya ha ocurrido en infinidad de ocasiones) ha sido el desencadenante de esta sucesión de teléfonos con muescas, penínsulas, cejas o como cada uno quiera llamar a la interrupción de la parte superior del panel.

En medio de todo esto, que ha derivado en una absurda y ridícula guerra por ver quién consigue reducir más el tamaño del notch, el Mi MIX 2S parece poco menos que un oasis. La opinión de que la parte frontal superior totalmente despejada aporta más que una muesca inútil (Apple incorpora un complejo sistema de reconocimiento que permite el desbloqueo facial, pero no ocurre lo mismo en los fabricantes Android) es algo que ya experimenté con el Mi MIX 2 y que se está repitiendo en los días que llevo utilizando su sucesor.

Aporta más porque ofrece una mayor sensación de amplitud y de "pantalla infinita", ese concepto del que tanto presumen muchas compañías. Con el terminal en la mano, el marco inferior queda prácticamente cubierto y lo que el usuario ve es una gran pantalla sin interrupciones, ajustándose más o menos al modelo que se persigue en la actualidad. Además, contar con este marco inferior hace que no sea necesario implementar por software un espacio inferior en blanco cuando se despliega el teclado para acomodarlo a la mano, como ocurre en el iPhone X. En la parte negativa, claro, se encuentra el tener que voltear el terminal para realizar una fotografía en modo selfie.

Xiaomi ya adelanta que el objetivo final, como el de todos, es conseguir un frontal en el que no haya marcos de ningún tipo, lo cual pretende Apple también. Mientras tanto, ubicar la cámara frontal en un espacio interior que, a pesar del notch, continúa presente en el resto de terminales Android (con o sin lector de huellas en él), se antoja una alternativa no solo válida, sino adecuada en muchos casos. Hablaremos más de ello próximamente la reseña del terminal.