iPhone X: el futuro
análisis

iPhone X: el futuro

Por 2/11/17 - 11:03

Ficha técnica

  • Pantalla: OLED 5.8", 2436 × 1125 (458 ppp) True Tone
  • CPU: Apple A11 Bionic, coprocesador M11
  • Almacenamiento: 64GB o 256 GB
  • Conectividad: 802.11ac Wi-Fi, Bluetooth 4.2, NFC
  • Cámara: Trasera dual de 12 MP (Apertura f/1.8 + f/2.4) con OIS y flash True Tone. Delantera 7 MP ƒ/2,2 + TrueDepth
  • Tamaño: 143.3 x 70.9 x 7.7 mm
  • Peso: 174 g

El iPhone X es el futuro de los smartphones. No solo de Apple, sino de toda una industria. De aquí en adelante muchas cosas cambiarán. Es, sin duda alguna uno de los mejores dispositivos tecnológicos que hemos usado en toda la historia de Hipertextual.

Hay una sensación única, diferente al usar el iPhone X. Es relativamente similar a la primera vez que usé un iPhone diez años atrás: de alguna forma sentías que esto iba a ser el antes y después de muchas cosas, pero era tan difícil entender qué y cómo, que simplemente no había forma de ponerlo en palabras.

Hay algo distinto, profundamente distinto, con el iPhone X. Es la culminación de cientos de elementos de innovación por parte de Apple, de esfuerzos grandes y luchas de años por mejorar detalles prácticamente imperceptibles que marcan toda una diferencia hacia el consumidor.

El equipo de diseño de Apple lo tiene tan claro y están tan seguros de aquello que se siente cuando lo tienes en la mano por primera vez, que es lo primero que te piden hacer al sentarte durante el briefing de sesión del producto.

Verán, Apple invita a periodistas y comunicadores a estos briefings, donde un especialista explica las ventajas del producto, responde todas las preguntas o dudas que puedas tener e intenta resaltar algunas de las características más importantes de lo que han presentado.

Normalmente un experto hace una demo rápida del producto y al finalizar, se entrega una unidad de reseña, que son las que usamos para publicar estos análisis. Con el iPhone X el briefing fue un poco diferente. “Tómalo y úsalo”, fue lo primero que me dijeron. Y sí, siendo una persona que durante 10 años ha usado iPhones, usarlo era natural, pero al mismo tiempo es muy distinto. El peso, el tamaño, la pantalla, los detalles, el cuidado, el diseño, los materiales elegidos para su construcción. Si verlo impresiona, cualquier entusiasta de la tecnología se puede llegar a quedar sin palabras al usarlo por primera vez, como a muchos nos ocurrió la primera vez que usamos el iPhone original, diez años atrás.

Es el resultado de la madurez de Apple haciendo dispositivos Post PC, pero sobre todo fabricando el objeto con el que más veces interactuamos a lo largo de nuestro día: el smartphone. La revolución que ellos mismos iniciaron, el objeto que finalmente llevó la computación y el internet a todo el mundo.

Si fuera cínico sin ser hater diría que el iPhone X es el producto con el cual Apple puede presumir descaradamente de su superioridad. Una pantalla simplemente espectacular, un procesador ridículamente rápido, unas cámaras sin rival y el sistema de seguridad más simple, fácil de configurar y carente de fricción del mercado.

Pero no soy cínico, soy amante de la tecnología y aprecio profundamente el esfuerzo detrás de un producto realmente bien diseñado. Y es que es difícil encontrar defectos al iPhone X, es difícil criticarlo, y a medida que lo usas, al pasar de las horas te das cuenta de qué es lo que te hace sentir diferente: este es el futuro.

La pantalla del iPhone X

No hay forma de no quedarte mirando la pantalla cuando tienes el iPhone X en tus manos por primera vez. Ocupa todo el frente del smartphone, va de borde a borde, y la interfaz gráfica se integra perfectamente con la forma del teléfono. Por ejemplo: el dock tiene las esquinas perfectamente redondeadas al contorno de las esquinas inferiores del teléfono, borrando la línea entre el hardware y el software. Es de esas cosas que solo Apple puede hacer, porque no usan el sistema operativo de un tercero.

Es una pantalla OLED, con tecnología HDR que resalta colores como ninguna otra pantalla he visto en mi vida. Con mucho mejor contraste que una LCD —1.000.000:1, para ser exactos— donde los negros son realmente negros. En comparación la pantalla del iPhone 8 tiene un contraste promedio de 1300:1.

¿Saben por qué las tiendas de electrónica venden televisores poniendo decenas de modelos, uno al lado del otro? Porque es la única forma de sorprender al posible comprador. Todas las TVs a la venta se exhiben con brillo/saturación a tope y al comparar una con otra, sorprenden al despistado o poco informado.

Con las pantallas OLED, algunos fabricantes han aplicado la misma técnica, pero de forma un poco más cochina: saturan y exageran colores o contraste de alguno de sus flagships, de tal forma que sorprende al primer uso o dan una falsa sensación de alta calidad. El problema es que con las horas y los días termina cansando, es poco usable.

La pantalla OLED del iPhone está calibrada para ser usada. Punto.

También soporta HDR que resalta los colores en videos que lo soportan y hace que las fotos tomadas, inclusive con otros smartphones, se vean mucho mejor tan solo porque la pantalla es de más calidad. Es como que la mitad de las fotos en mi librería de imágenes tuviesen una segunda vida.

También, al igual que el iPhone 8 y los iPad Pro, tiene tecnología True Tone, que modifica el balance de blancos para igualarlo con la luz ambiente. Es una característica que no sabías que podía ser tan cómoda hasta que dejas de usarla (como cuando vuelves a una pantallas sin esta característica).

Con el iPhone X, el modo True Tone funciona con un sensor de luz ambiental seis canales, dos más que modelos anteriores, por lo que funciona aún mejor. Es difícil transmitir en palabras, en fotos o en video la calidad de una pantalla. La única forma es, para bien y para mal, usando uno, al menos unos minutos y entendiendo por qué sorprende tanto.

¡Ah! sí: La pantalla del iPhone X tiene una muesca, también conocida como la-polémica-que-no-es-polémica de este año. En esta “protuberancia” está la cámara frontal y sus componentes de detección de profundidad. Apple ha decidido reconocer su existencia, extender la pantalla y la interfaz gráfica a los lados.

Apple ha reducido, pero no ha podido eliminar por completo el mayor problema de una pantalla OLED: los cambios de color cuando se observa la pantalla a ciertos ángulos. Se nota muchísimo menos que otros dispositivos con este tipo de pantalla, pero se nota.

Face ID: El sistema de seguridad más natural jamás creado

Apple demostró la radical importancia de los sistemas de seguridad biométricos y que cualquier persona puede acceder a un sistema de seguridad avanzada haciéndolo sumamente simple al usar y extremadamente fácil de configurar.

Touch ID guarda la huella dactilar en un cifrado fortísimo dentro del teléfono, que no está en la memoria sino en un componente específico dentro del SoC. No hay transmisión alguna a la nube y nadie, ni siquiera Apple, es capaz de desencriptarlo.

Touch ID se acerca a la seguridad práctica ideal, es decir, aquella que es invisible y carente de fricción para el usuario — tan fácil de usar que se vuelve cotidiano y normal—. Solo requiere posar el dedo sobre el lector dactilar menos de un segundo y el dispositivo se desbloquea. Configurarlo tardaba entre 2 y 5 minutos dependiendo de cuántos dedos se quieren guardar en el sistema de verificación.

Face ID va mucho más alla en la búsqueda del sistema más simple y seguro posible. Es el más natural, invisible y sin fricción que se ha creado jamás.

Configurarlo requiere entre 20 y 40 segundos, solo hay que mirar a la cámara frontal y mover la cabeza en círculo dos veces. Eso es todo.

De ahora en adelante, cada vez que miro el teléfono este se desbloquea.

Eso es, literalmente, todo. No hay más, no tengo que posar mi dedo en algún lado, no tengo que sostener el teléfono de cierta forma, no tengo que tener las luces encendidas y en la mayoría de los casos, no tengo que quitarme las gafas (para ver a oscuras). Simplemente funciona.

De hecho, tardo más en físicamente levantar el iPhone X para usarlo que en lo que Face ID tarda en reconocerme y desbloquearse.

Es mágico y es un testamento bastante impresionante a la atención obsesiva al detalle que hay en Apple y que hace que el iPhone X sea tan especial.

Detrás de Face ID hay muchísima tecnología trabajando de forma invisible para ofrecer seguridad real por medio del scan de la cara.

En los componentes frontales, sobre la pantalla, no solo hay una cámara, también hay detectores de profundidad capaces de detectar hasta 30 mil puntos únicos de una cara. Esto combinado con el procesador A11 Bionic (que como explicamos en el análisis del iPhone 8 es extremadamente rápido), es capaz de detectar la cara en milisegundos y evitar prácticamente cualquier intento de engaño.

No funcionará el poner una foto grande para engañar a Face ID, tampoco funcionan las máscaras o el replicar una serie de características fáciles usando prótesis. No es comparable al reconocimiento facial ya existente en smartphones Android porque el sistema de detección es completamente diferente.

No funciona comparando la imagen de una cara guardada con la que pones frente a la cámara de fotos frontal. Lo que hace es detectar miles de cosas que hacen a tu cara única y asegurándose que tú eres indudablemente tú.

No hay sistema de seguridad perfecto y nunca lo habrá (no, Apple no es un dios omnipotente) y hay ciertas consideraciones de uso con Face ID:

  • La seguridad se reduce considerablemente con personas menores de 13 años, pues sus facciones no se han desarrollado por completo.
  • No es capaz de diferenciar entre gemelos idénticos.
  • Personas con algún tipo de discapacidad facial (por ejemplo con algún nivel de ceguera) deberán usar la versión de seguridad reducida de Face ID o simplemente usar una contraseña.

Hay otra situación en la que no funciona del todo bien: con muchísima luz solar. Para la prueba salí a la calle a una hora en que el sol pega de frente en mi cara, levanté el iPhone y en varias ocasiones no fue capaz de reconocer mi cara. Diría que fue un 50/50. Supongo que el sol genera sombras tan marcadas que Face ID decide que tu no eres tu.

Pero un segundo intento generalmente arreglaba la situación y desbloqueaba el iPhone. El paranoico que vive en mi cabeza prefiere un sistema de seguridad extra fuerte, extra exigente que un sistema de reconocimiento fácil que se puede engañar con una foto de mi cara.

Pero en definitiva: Face ID es, sin duda, el sistema de seguridad más natural que he usado. Es casi invisible, como si no estuviera ahí y como si el iPhone X no tuviese contraseña.

Hay un nivel de seguridad agregado con el cambio de funcionamiento de Touch ID a Face ID. Ahora las notificaciones ocultan la información de forma predeterminada, solo mostrando de que app provienen. ¿Quiéres ver más? Simplemente mira al teléfono, deja que detecte tu cara y las notificaciones desplegarán información completa.

Es un cambio pequeño que agrega un buen nivel de seguridad y privacidad en el uso diario del smartphone.

La cámara frontal es espectacular

La cámara frontal del iPhone X es mejor que la mayoría de cámaras traseras de la competencia, de verdad. Es, simplemente espectacular, tanto que merece su propio apartado.

Todos los componentes que detectan la profundidad de tu cara para Face ID también funcionan para hacer mejor las fotos de rostros. El modo retrato de la cámara frontal es una brutalidad:

Modo retrato cámara frontal iPhone X

Modo retrato cámara frontal iPhone X

...y esos sensores de profundidad junto a los detectores de treinta mil puntos únicos de mi cara y mis músculos faciales pueden ser usados para crear emojis animados, que son sorprendentemente divertidos y aunque están hechos como un extra de iMessage, pueden ser exportados como archivos mov y enviados a redes sociales y otras plataformas de mensajería instantánea.

La cámara trasera

En términos generales, la cámara trasera del iPhone X es similar a la del iPhone 8, compartiendo el mismo procesador de imagen, los 12 megapixels, filtro de color, reducción de ruido desde el hardware y aquel importante avance en el rendimiento de los sensores. Pero hay dos mejoras:

  1. La apertura del objetivo telefoto es de ƒ/2,4.
  2. Los dos objetivos tienen estabilización óptica, antes sólo lo tenía el gran angular.

Esto se traduce en un telefoto muchísimo más eficiente al tomar fotos con baja luz. Mayor apertura significa que puede recoger más luz en menos tiempo y la estabilización óptica por medio de siete imágenes significa que será menos sensible a la vibración de las manos cuando se tome fotos, especialmente importante en malas condiciones de luz.

La cámara tmbién es capaz de grabar video a 4K a 24, 30 o 60 cuadros por segundo y video en cámara lenta a 1080p a 120 o 240 cuadros por segundo. El iPhone X es capaz de aplicar estabiliación óptica a los videos para hacerlos más cinemáticos.

Por último, al igual que el iPhone 8, y la cámara frontal, la cámara trasera del iPhone X, por supuesto, tiene modo retrato y modo de iluminación de retrato.

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Nuevas formas de hacer cosas viejas

La ausencia del botón de inicio en el iPhone X significa que hay que hacer las cosas de siempre de maneras un poco diferentes. Para volver a la pantalla de inicio, estando en una pantalla, simplemente hay que deslizar el dedo desde la parte inferior de la pantalla hacia arriba.

En caso que necesitemos cambiar de aplicación, se vuelve a deslizar el dedo de abajo hacia arriba, pero durante más tiempo y así aparecerá el selector de aplicaciones.

Apple Pay funciona ligeramente diferente. En vez de activarlo y posar el iPhone sobre el lector de tarjetas con el dedo sobre el botón de inicio, se debe de activar mirando al teléfono y de ahí posarlo sobre el lector.

Reachability sigue existiendo. En iPhones con Touch ID se activa con dos toques sobre el botón de inicio. Aquí es deslizando el dedo hacia abajo desde la barra horizontal. Eso sí, hay que activar la opción desde Accesibilidad en el apartado de Configuración del teléfono.

También cambia la forma de mostrar el centro de control. Ahora se hace deslizando el dedo hacia abajo desde la derecha de la muesca, en el área superior de la pantalla.

Para tomar una captura de pantalla se presiona el botón de subir volumen y el botón lateral.

Para apagar el iPhone X, se debe mantener presionado el botón lateral y cualquiera de los dos botones de volumen. Aparecerá una pantalla para confirmar la acción.

Algunas notas extras sobre el iPhone X

  • El iPhone X tiene el mismo chip A11 Bionic que el iPhone 8, una verdadera brutalidad en términos de desempeño. Recomiendo leer mi reseña si quieres saber más información sobre las capacidades y velocidad del SoC dentro de este smartphone.
  • El borde lateral del iPhone X está hecho de acero inoxidable, aparentemente con la misma calidad que el Apple Watch. Es un verdadero lujo poder usar un iPhone con construcción y acabados de tan alta calidad.
  • Me gusta más cómo se ve el acero inoxidable sin la deposición física de vapor que se hizo con en el modelo gris espacial. Pero es una elección personal.
  • Al igual que el iPhone 8, la trasera del iPhone X es de vidrio reforzado y no encuentro rayón alguno.
  • No hay fotos, ni las oficiales de Apple que hagan justicia al iPhone X plata. Es muchísimo más bonito cuando lo ves en persona.
  • Hay un nuevo proceso de adaptación de las apps, que deben de modificar su diseño para que se vean y funcionen bien en la pantalla del iPhone X. Aquellas apps que no se han actualizado muestran bordes negros arriba y abajo. No se ve mal, pero es un poco lo que ocurrió cuando Apple introdujo el iPhone 5, que tenía una pantalla más grande.
  • La duración de la batería está a la par de un iPhone 8 Plus, lo cual son buenas noticias, considerando la reducción del tamaño.

Conclusión

9.5
10

¿El iPhone X vale lo que cuesta? Sí, sin duda. Y si lo comparamos con otros flagships que están al mismo precio (Note 8, Pixel 2 XL), aún más.

El iPhone X es el mejor iPhone que Apple ha hecho en su historia, es el más bonito, el mejor construido, el más rápido. Creo que han encontrado un punto dulce importante que marca el ritmo de lo que serán los smartphones del futuro, no solo de la marca, sino de toda la industria.

Para aquellos que hemos usado smartphones de pantalla de 5,5 pulgadas durante los últimos tres años es sorprendente poder usar una pantalla aún más grande, 5,8 pulgadas, en el equivalente al tamaño de un iPhone de 4,7”.

(Este análisis se actualizará a lo largo de los próximos días con más detalles del uso del iPhone X)


Pros

  • La mejor pantalla OLED del mercado
  • La cámara frontal y trasera son espectaculares
  • Calidad de construcción y acabados muy premium
  • Velocidad

Contras

  • Ha costado encontrarle problemas al iPhone X: Mi única queja está en esos poquísimos momentos en que Face ID no funcionó bien.