Como cada año, la convocatoria paralela al MWC 2018 se da cita para satisfacer las necesidades de un ecosistema que aún no encuentra su lugar dentro de las grandes representaciones de las compañías tecnológicas. El 4YFN, que celebra su quinto año y, sin duda, hay una cosa clara: ha crecido y mucho. De los 2.000 asistentes iniciales, el primer evento de startups del año convoca ya a casi 20.000 almas entre las que se encuentran curiosos, emprendedores y ponentes.

Son muchos los critican este tipo encuentros. Algunos inversores, de hecho, comentan a este medio que raras veces consiguen encontrar pequeñas tecnológicas interesantes para cerrar inversiones. Quizá sí hacer algún contacto y hablar con viejos conocidos. El exceso, así como la ausencia, son dos defectos que pecan de la misma resolución. "Demasiado B2B y demasiada startup internacional", explican. Son las compañías que emprenden para satisfacer las necesidades de otras las que reciben más réditos en sus cuentas de negocio; también existen inversores especializados. Pero, sin duda, están lejos de encontrarse con ejemplos como el de Wallapop, Spotahome o Glovo: ejemplos llamativos por sí mismos que harán las delicias de cualquier inversor que quiera entrar a jugar en su partida.

Sea como fuere, encuentros masivos como South Summit o el 4YFN aportan algo de luz a un ecosistema que, pese al silencio que a veces existe a nivel empresa, sigue alimentándose de las experiencias de terceros. Sí para South Summit esa visión de mercado venía de la mano de Amazon, Google o BBVA, en este caso no han querido ser diferentes.

Grandes corporaciones vs. startups

Comentaba Pedro Castillo, CEO de Logtrust, una startup que ha contado con inversión de Kibo Ventures y, por lo tanto, tiene al gigante de Telefónica detrás por ser el inversor del fondo, que "existe un gran miedo al pensar qué puede pasar si se deja entrar a una gran empresa en un negocio pequeño. Sabes que puedes hacer muchas más cosas con ellos, pero también pueden comerse tu forma de ver el mundo". Para Guillermo Freire, CEO de Trocafone, "trabajar con una gran compañía es como beberse un caballo de fuego en el sí, creces, pero tienes que adaptarte y escalar rápido si quieres seguir su ritmo".

Esta cuestión es curiosa si tenemos en cuenta que el discurso para el mundo del emprendedor se ha centrado en que el futuro del cambio está en las manos de las pequeñas empresas. Capaces de cambiar rápido, capaces de adaotarse. Se puede olvidar quizá que, a veces, el que marca el cambio es esa gran empresa incapaz de hacerlo por sí misma.

Preguntaba Miguel Arias, actual director del área de innovación de Open Future_ y antiguo miembro de Carto, qué consejos daban los emprendedores a las grandes empresas. La coincidencia sigue siendo la misma. Esa opacidad que está empezando a contagiar a la pequeña compañía tecnológica es el día a día de los grandes. Y ya no solo trasparencia, explica Pedro, simplemente apertura en cuanto a las necesidades.

"Las grandes empresas dicen que necesitan emprendedores para solucionar sus problemas, pero si no dicen qué necesitan no podemos entrar a ayudarles. Al final no tienes ni idea del cómo, cuándo y qué puedes hacer; pero creo que ellos tampoco lo saben por lo complicado de su estructura".

Punto en el que también coincide Guillermo. La falta de integración y de una estructura unitaria obliga a tener que renovar contratos con la misma empresa en cada nueva geografía que se aborda. Gestiones que pueden ser terminales para una pequeña tecnológica, pero que implicaría un gran esfuerzo por parte de esas grandes compañías.

En este punto, ¿empresas como Telefónica están empezando a trabajar realmente con esas pequeñas startups? Existen iniciativas como Open Future_, Wayra, Talemtum... y sin embargo, el camino de integración real de las inversiones a la entrada en las empresas acaba de empezar, explica Chema Alonso Chief Data Officer de la compañía y el instigador de iniciativas como la cuarta plataforma y Aura. En el caso de el nuevo proyecto de la compañía, presentado durante la celebración del Mobile Wolrd Congress, entiende que "es complicado implicar a muchas startups por el carácter interno que tiene el proyecto, sin embargo, es mucho mejor crear algo que se genere a partir de un gran cúmulo de piezas que entiendan las cosas de manera diferente y den su visión".