No está del todo clara la fecha, pero ya hay un tiempo aproximado para la llegada de Aura a la vida de sus usuarios finales. La propuesta más arriesgada de Telefónica, así como la más polémica, ha vuelto a ser el eje central de la operadora en la convocatoria del MWC de 2018.

El anuncio sobre la cuarta plataforma, el futuro de Telefónica, veía la luz en la Conferencia de Santander en 2016 de la mano del presidente de la compañía, José María Álvarez-Pallete. Meses después era presentado durante el Mobile World Congress de 2017 con Chema Alonso, Chief Data Officer. Era un movimiento lógico: el nuevo paso para la compañía era usar la gran cantidad de datos generados por la operadora y convertirlos en conocimiento a través de complejos sistemas de data science. Todo con el objetivo de seguir con el objetivo iniciado en 2012 de convertir a Telefónica en data centric; un proyecto que, desde esa fecha, ha supuesto unos 56 millones de euros en gastos para la compañía. Sin embargo, con un trasfondo que buscaría optimizar redes, infraestructuras y operaciones no quedaba del todo clara la ejecución de la misma. Eran demasiadas dudas sobre lo que vendría a ser el nuevo negocio a futuro de la teleoperadora más grande del país.

Ahora sí: cuarta plataforma y la inteligencia artificial de Aura

¿Sería una forma de cobrar a las diferentes compañías de Internet por el uso de sus redes de datos? Hace años que Telefónica veía a esas nuevas compañías como grandes enemigos. El cambio de política hacia una posición a favor con esos modelos de negocios hacía impensable el hecho de que se volviese a un pasado oscuro. ¿Se daría el poder a los usuarios controlando sus datos? Podría ser, pero no quedaba claro cómo darle ese privilegio. ¿Cuándo? Hacía ya casi un año de la presentación de Aura y la cuarta plataforma en el MWC y aún no se tenía un registro palpable de las mismas. Hasta ahora.

En términos generales, la cuarta plataforma sería una suerte de back stage, el pilar sobre el que se construye en nuevo negocio de Telefónica. El “lugar” en el que los datos se almacenan de forma segura. ¿Qué datos? Todos los generados en sus diferentes mercados, de todos los productos y de todos los clientes y de forma común. Y aquí viene el primer escollo para la cuarta plataforma: datos de los clientes. El historial de uso de datos individualizados de clientes para beneficio propio de algunas compañías era demasiado largo como para no temer esta novedad. En este punto, Chema Alonso aclara que se trabajará con datos extrapolados y sin un tratamiento personal e individualizado. Lo que ellos han llamado insights resuelve el primer miedo generado y explica el futuro de la monetización de la cuarta plataforma. Esos datos serían el modelo de negocio a través de su venta y, por supuesto, su uso para beneficio de Telefónica en sus diferentes actividades. Gestión de campañas de publicidad en grandes eventos, grandes flujos de población circulando en vacaciones… Datos interesantes para terceros y que de su venta se podría sacar un gran beneficio; la cuarta vía de negocio de Telefónica después de redes, televisión y telefonía. En palabras del presidente de la compañía sería "avanzar hacía el futuro de la tecnología". Un sistema que convierta a Telefónica en la plataforma de las plataformas dentro de la revolución digital", añade Álvarez-Pallete.

Todo esto nos lleva a Aura. Presentada en el MWC de 2017 como el sistema de inteligencia artificial con el que los clientes gestionarían sus datos generados, también dejaba demasiadas dudas. Ahora, en 2018, ya se tiene su versión final. El primer lanzamiento del sistema de IA podrá usarse en Argentina, Alemania, Brasil, Chile, Chile, Reino Unido y, por supuesto España a finales de año. Primero a través de una app propia, pero más tarde a través de canales de terceros: Facebook, Google y Microsoft.

Todo un sistema de IA que busca que el cliente pueda interactuar con los datos y servicios de Telefónica de manera sencilla. En este sentido, Chema Alonso ha explicado que "Aura es más que un asistente digital y este lanzamiento es solo el principio. Aura seguirá creciendo con nuevas capacidades y transformará la forma en la que nos relacionamos con nuestros clientes”.

Su inclusión en sistemas como Siri o Google Assistant permitiría controlar por voz los sistemas Wi-Fi del hogar y su conectividad, gestionar facturas a través de asistentes virtuales y emplear Movistar+ con la voz. Todo con un servicio personalizado a través de modelos analíticos. En este sentido, hay que destacar que el hecho de que Telefónica haya llegado a un acuerdo con la división de Google Assistant para la inclusión de Aura, no quiere decir que tengan ningún contrato comercial de venta de datos de ningún tipo.

Un cognitive inteligence que quiere salir de universo de la telefónica y que quiere integrarse en todo el sistema IoT en el que trabajan los diferentes departamentos de la operadora. A través de Movistar Home se podrá controlar todo el sistema de teléfonos del hogar, televisión e incluso los sistemas de iluminación a través de, como no podía ser de otra manera, Aura. Algo que Chema Alonso define como "un nuevo sistema de conexión, un nuevo teléfono, no un dispositivo"

Chema Alonso

Datos en manos de los usuarios

Se ha insistido hasta la saciedad: todo este cambio era para poner en manos de los usuarios la decisión de sus datos. Había muchas dudas al respecto. La presentación de 2017 dejaba entrever que el propio usuario, a través de Aura, podría decidir en que campañas quería participar y en cuáles no. Esa cuestión ha quedado en segundo plano (“pronto ofrecerán esa opción”) para abrir paso a un acuerdo de calado internacional en el que, efectivamente, el usuario es dueño de sus datos de por vida.

La memoria de datos almacenados en la cuarta plataforma, en la que se guarda sus historiales de pago, ubicaciones… podría ser objeto de la portabilidad. Telefónica, Deutsche Telekom, KPN y Orange lideran de forma conjunta la Data Portability Cooperation, un sistema que no solo implique llevar un número de teléfono si el usuario se cambia de compañía, sino el resto de datos generados por el propio cliente como propietario último de su información. Esta cooperación se extenderá a lo largo de 2018 y busca marcar el estándar del ecosistema de portabilidad.