Si hacemos balance de las series que más espectadores han atraído en 2017, nos encontramos con una ganadora absoluta sobre todas las demás: Juego de Tronos. Ha llegado un momento en el que poco parecen importar los estenos de otras series si hay una nueva temporada de la producción basada en las novelas de George R. R. Martin de por medio, la cual corona el panorama con una gran holgura.

Gracias a ello, HBO ha registrado su mejor año en volumen de ingresos y en cantidad de usuarios registrados en su servicio, siendo cada vez más los fans dispuestos por pagar casi de manera exclusiva para ver la serie propiedad de la plataforma. Gracias a esto la empresa ha reportado un incremento de 106 millones de dólares en suscripciones, de los que buena parte de deben, según las informaciones, a aquellas altas recientes por parte de los seguidores de esta serie.

Pero reducir el año de la compañía únicamente al éxito de Juego de Tronos en cuanto a beneficios obtenidos sería proporcionar un sesgo muy pobre de lo que realmente a acontecido, pues el auge de la serie también ha virado hacia escenarios menos agradables para la productora. Efectivamente, estamos hablando de los hackeos y filtraciones que han supuesto un reguero constante de noticias y alertas durante las semanas de emisión, poniendo en jaque a la empresa.

Ciberataques a mansalva

A finales del mes de julio, poco tiempo después de que comenzara la emisión de la séptima temporada de Juego de Tronos, comenzaron a dejarse ver los primeros ciberataques hacia la plataforma, llegando a filtrar hasta 1,5 terabytes de información relativa a diferentes series de la plataforma. Entre los datos conseguidos se encontraban el tercer y cuarto capítulo de la serie, que fueron compartidos en diferentes espacios de internet antes de su estreno en plataformas oficiales.

Si bien esto podría haber quedado en un suceso aislado, nada más lejos de la realidad. Tras este ataque, no hubo que esperar demasiado para poder ver un nuevo episodio de la temporada antes de tiempo, pero esta vez no por culpa de ningún ciberdelincuente: dos de las propias filiales la compañía, HBO Nordic y HBO España publicaron el sexto episodio de la temporada antes de tiempo en su aplicación oficial, poniéndolo a disposición de todos los suscriptores durante unas horas del miércoles, en lugar del domingo.

Después de esto, más ataques se sucedieron. El día posterior a la publicación por error por parte de HBO tuvo lugar un ataque a las redes sociales de la compañía, el cual trataba de dejar en evidencia la poca seguridad que, en general, tenían en la plataforma. Ocurría pocos días antes de la llegada del mazazo definitivo: la filtración del séptimo -y último– episodio de la temporada, que cerraba así un verano en el que el servicio de contenido en streaming había alcanzado sus mejores números, pero también su cota más alta de sucesos desafortunados.

2017 y más piratas que nunca

*Juego de Tronos es una de las series que mejor han conseguido conservar sus índices de popularidad con el paso de las temporadas, lo cual ha provocado que el interés aumente, también entre aquellos no dispuestos a pagar por el contenido. Son ya seis los años que la serie se sitúa en el primer puesto en la lista de series más pirateadas, dejando patente que buena parte de los ingresos que HBO podría recaudar se pierden por la senda de la piratería.

Al final de la pasada temporada un servicio de análisis tasó en 1.000 millones el número de veces que la séptima entrega de Juego de Tronos había sido vista online de manera ilegal, la mayor parte de veces mediante streaming en lugar de descargas. De cara a la última y definitiva temporada es de esperar que la cifra aumente gracias a la enorme expectación que genera y al incremento de seguidores que de aquí a 2019.

Por el momento, lo único que está claro es que la situación no parece que vaya a ser mucho más alentadora, habiendo aparecido ya las primeras filtraciones de esta última temporada. Por el momento solo son unos guiones dispersos que han hecho acto de presencia en un subforo de Reddit, pero la ventana temporal existente de aquí al día del estreno es tanta que resulta inevitable pensar que la aparición de información confidencial se intensificará durante este próximo año.