Cuando hace unos días un Tribunal británico daba la razón a dos empleados en Londres en su batalla legal contra Uber, parecía que Deliveroo -del selecto grupo de empresas pertenecientes a la llamada nueva economía-, correría la misma suerte. Los empleados de Uber, en sus alegaciones exponían que, dado el perfil de su servicio, eran empleados con derecho a sueldo mínimo y vacaciones pagadas, además de todos los beneficios que implica en comparación a los trabajadores autónomos. Como era de esperar, Uber recurrirá la sentencia porque, entre otras cosas, si todos los conductores de la plataforma en Londres, ya seriamente dañada por la pérdida de la licencia de operaciones, pidiesen este mismo beneficio, las arcas de la tecnológica quedarían prácticamente vacías. Eso sí, queda clara la importancia que, cada vez más, tienen los repartidores o conductores en toda la cadena de valor.

Volviendo a Deliveroo, uno de los principales players del reparto de comidas a domicilio en Reino Unido con un negocio creciente en el resto de Europa, el Comité Central de Arbitraje de Reino Unido da la razón a Deliveroo en su relación laboral con los riders. A los que, entre otras cuestiones, considera empleados autónomos y no empleados. Con todo lo que eso implica para tanto para la compañía, como para los profesionales.

Todo este proceso legal viene tras las quejas que un grupo de riders inició en la capital británica hace unos meses. Entre otras cuestiones, los repartidores de la plataforma solicitaban un aumento del precio percibido por cada reparto, además de poder rechazarlos sin verse perjudicados en las siguientes solicitudes. Las protestas se repitieron meses después en las calles de Madrid cuando los repartidores aprovechaban la noche del domingo, momento de menos afluencia, para hacer una jornada de huelga. En el caso de la capital española la cuestión se solucionó con la firma de un nuevo tipo de asociación, a través de contratos TRADE que aseguraban que el 75% de los ingresos deberían percibirse de Deliveroo, pero que terminó dejando fuera de la compañía a casi 200 repartidoresf que no aceptaron las condiciones. En la capital británica se implantó un nuevo algoritmo para ordenar repartos llamado Frank que, entre otras cosas, prometía incrementar los ingresos al final de la jornada, además de otra serie de medidas como la de la posibilidad de que los riders pudiesen delegar pedidos a terceros, tanto antes como después de haber sido aceptados. Con un ingreso medio de 10,5 euros la hora y un sistema de incentivos, la sentencia ha tomado todas estas modificaciones como esenciales para tomar una decisión vinculante.

En este sentido, la posición de Deliveroo radica en la posibilidad de que sus trabajadores puedan contar con autonomía y flexibilidad, como comenta en un comunicado Dan Warne, director general de la compañía para el Reino Unido e Irlanda:

"Esta es una victoria para todos los riders que nos han dicho que la flexibilidad es lo que más valoran de trabajar con Deliveroo. Celebramos la decisión del Comité, ya que como hemos argumentado siempre, para nuestros riders es vital ser sus propios jefes, tener la libertad de elegir cuándo y dónde trabajar y colaborar con otras compañías de mensajería al mismo tiempo”.

Aún así, aprovechan para recordar la necesidad de "trabajar con las instituciones para actualizar la legislación laboral, para así poder brindar más seguridad a nuestros riders en el futuro". Lo que estaría en la línea del posicionamiento de Diana Morato en una entrevista concedida a El País Retina, en la que, entre otras cosas comenta la posibilidad de cuestionar un sistema de empleo que se basa en los contratos indefinidos.