Si tienes pensado hacer un pedido a través de Deliveroo durante e domingo 2 de julio, entre las 20:00 y las 23:00 horas, ya puedes ir olvidándote de esa idea. El pleno de repartidores de la plataforma, en Madrid y Barcelona, mantienen convocada una huelga para ese tramo del fin de semana: el que más pedidos registra a lo largo de la semana según las estimaciones.

El problema se viene arrastrando desde hace meses, con su origen en Reino Unido; ciudad natal de la compañía de reparto a domicilio. Ya en 2016, y en la sede de la compañía, los mensajeros que operaban para Deliveroo exigían ser reconocidos en un sindicato y contar con una serie de derechos laborales. Considerados como contratistas independientes, empleado autónomo en España, estaban en la misma línea que los empleados de Uber. Cuando la tecnológica del transporte ganó su batalla legal en Reino Unido y mediante la cual se obligaba a la compañía a pagar bajas por enfermedad y seguridad laboral a sus empleados, los repartidores de Deliveroo vieron el cielo abierto. No dudaron en solicitar los mismos derechos que sus colegas del sector. A esto se le sumó otro problema: el cambio en las tarifas de los llamados riders: pasó de un pago fijo por hora a un pago por reparto. Lo que se definió como una mejora a la hora de asegurar los derechos de los empleados, y ya de paso quitarse de encima una gran lista de costes operativos, no gusto en absoluto a los repartidores. Tanto es así que pasaron de estar al final de la lista de personas importantes, a encabezarla. El propio CEO de la compañía, William Shu, tuvo que pedir disculpas por la medida tomada echándose para atrás en su puesta en práctica.

El tiempo pasó y el problema que parecía apartado a un lado no hizo más que empeorar. Por parte de Deliveroo nunca hubo comentarios que aportar a la historia, pero el rumor de posibles malas prácticas de "algunas compañías del sector" siempre sobrevolaban las conversaciones. Y por una razón muy simple: ya no eran una o dos las que de disputaban el pastel, ya eran unas cuantas. Ciertamente, Take Eat Easy había dejado un vacío muy importante al sector, pero también crecía un imparable Glovo, que además ofrece servicios las 24 horas del día y no sólo en los momentos puntuales. Lo que supone un volumen de repartos mucho mayor. Y Amazon y Uber Eats sólo han puesto la guinda al pastel del delivery en España.

El principio del paro

El cambio propuesto por la matriz de Deliveroo se paró casi antes de ponerse en práctica, pero eso no quiso decir que fuera una victoria para los riders. Otro cambio mucho peor estaba por llegar. Al menos en España. Con un pacto verbal, pero que se había venido cumpliendo hasta hace poco, Deliveroo aseguraba 20 horas de trabajo a la semana a sus repartidores con dos servicios mínimos al día; a través de la gestión de las horas activas de cada rider se podía gestionar con "facilidad" las planillas horarias de todo el equipo. Con este sistema, los gastos fijos de cuota de autónomos más los beneficios para los repartidores estaban asegurados. El problema es que dado el alto número de riders, y la nueva obligación de la compañía de alcanzar la rentabilidad por encima de todo. Ya no se puede asegurar los pedidos mínimos.

Ante esta situación, el equipo de repartidores en Madrid y Barcelona tomó la decisión de hacer una manifestación en el centro de sus respectivas ciudades. Convocada hace una semana, su objetivo estaba en que Deliveroo echase para atrás el nuevo sistema de gestión y pago de los repartos. De no cambiar el sistema, la huelga se haría efectiva el domingo 2 de julio. Como, de hecho, así será. El anuncio se ha realizado a través de correos electrónicos a la compañía puesto que, de facto, estos no están considerados como sindicato o movimiento oficial que luche por los derechos de los trabajadores de Deliveroo o el global de los riders de todas las compañías del sector. Además, en su condición de empleados autónomos su ausencia al trabajo y el derecho a la huelga no viene reconocido explícitamente en el estatuto de los trabajadores pero sí se reconocen en el artículo 6 las garantías a los derechos fundamentales y a las libertades públicas. En otras palabras, no cumple los requisitos de la huelga común ya que, aunque tienen el derecho, este suspenderán la cotización a autónomos.

Deliveroo, que se ha reunido de forma individual con los empleados y nunca en grupo, ha añadido a la historia un problema. Algunos de los repartidores, que habían informado de su unión a la convocatoria de huelga, han sido informados vía mail del cese de su actividad en la empresa. Así como, por parte de los riders, a los restaurantes para que no acepten pedidos de Deliveroo ya que nadie irá a recogerlos.

Nueva economía con reglas tradicionales

Las peticiones de los riders son muy simples: volver a la situación anterior al cambio en la que se asegure el volumen de dos pedidos diarios y 20 horas de trabajo a la semana. Añadiendo además que se cumplan las horas de trabajo en las que los propios repartidores confirman que están disponibles y que no se impongan por la propia empresa. En otras palabras: que se cumpla la flexibilidad prometida.

Por su parte, Deiveroo también lo tiene claro: no va a cambiar de medidas porque, de hecho, les es imposible. No pueden controlar la demanda de pedidos y, por lo tanto, no puede asegurar el hecho de que estos se lleven a cabo. Para ello propone ciertos cambios que, como era de esperar, no han gustado en absoluto a los repartidores. De su contrato de autónomos al uso proponen cambiarles a uno de autónomos dependientes; de esta manera, el 75% de sus ingresos están sujetos a una misma empresa, quedando el otro 25% para otras actividades. Asegurarían el embolso de 3,38 € y 4,50 €, depende del modelo de transporte elegido, para los repartidores en cada pedido, -algunas fuentes confirman que antes podía llegar casi a 8 euros, aunque desde Deliveroo aseguran que nunca ha llegado a ese nivel-. De esta manera, se les da permiso de una forma bastante peculiar a que operen para otras empresas del sector cuando realmente por su tipo de vinculación laboral no lo necesitarían. Desde Deliveroo esperan que la jornada transcurra con normalidad y minimizan el impacto de la misma.

Ahora sólo queda esperar a saber si el efecto de la huelga es el esperado o todo se mantendrá como hasta ahora: con los repartidores al final de una larga cadena de eslabones.