En el segundo episodio de esta octava temporada de The Walking Dead continúa la batalla en contra de los Salvadores y, claro, Negan. Lo cierto es que aún queda muchísimo trecho que recorrer para alcanzar la victoria... si es que esta es posible.

Te recordamos no seguir leyendo si no estás al día con el episodio llamado "The Damned" (8x02).

Aunque sólo hemos tenido acción y más acción en esta temporada, lo cierto es que estamos caminando a ciegas. Más que nada porque sabemos que algo no marcha conforme a los planes de Rick y compañía. Y es que a la par de lo que va sucediendo en la guerra contra Negan, también hemos visto distintas imágenes intercaladas que son más bien preocupantes: Rick vencido y llorando... y probablemente idealizando el futuro, así como Ezequiel y Carol luego de una explosión.

Durante este segundo episodio de la temporada el asalto a los diversos sitios de los Salvadores se lleva a cabo. Antes de la rebelión, Rick y los demás acordaron matar a todo aquel que encontraran a su paso. Este cometido pone en conflicto a varios de los personajes, entre ellos: Jesús y el querido Morgan.

Uno de los puntos más importantes de este capítulo es cuando vemos que Morgan comienza a desmoronarse (de nuevo). Matar le causa un conflicto inmenso y la lucha interna lo carcome y lo lleva a al precipicio de la cordura. Sin duda una batalla personal muy interesante y dolorosa para él. Lo mismo pasa con Jesús, quien discute con Tara sobre si es realmente necesario matar a todos y cada uno de los que encuentren en el Santuario.

Mientras el rey Ezekiel junto a Carol se dirigen hacia otro lado y parece irles regularmente bien en su cometido, escenas sobre una explosión que sufrió ese grupo fueron intercaladas entre las del líder del Reino que rebozaba confianza. Incluso llegó a lucir una excesiva confianza en lo que hacían. ¿Esto lo habrá llevado a caer en una emboscada junto a su grupo? No lo sabemos aún.

Daryl y Rick se separan ya dentro del Santuario y Rick comienza, igual que todos, a disparar a todo aquel que esté con vida ahí. Entonces lucha cuerpo a cuerpo con un hombre y luego de atravesar la puerta se da cuenta de que sólo estaba protegiendo a su hijita pequeña. Rick (otro personaje que se desmorona con estos dramas, vamos, ha sufrido tanto en esta lucha por sobrevivir) se mira en un espejo y se tambalea... sabemos que su mente comienza a desordenarse.

A quien el Santuario le trae amargos recuerdos sin duda es a Daryl. Sobre todo cuando encuentra la celda en la que estuvo prisionero. Daryl nunca dice nada, pero tenemos ya mucho acompañando a este genial personaje, además que pudimos ver el suplicio que vivió en esa maldita celda como para no imaginar lo que pasó por su cabeza.

Rick sigue su recorrido y es cuando encuentra a otro hombre. Un personaje que ha abierto toda clase de conjeturas sobre la serie: Morales. Un antiguo conocido de la primera temporada de la serie que Rick conoció en Atlanta. Sin embargo, Morales no parece dispuesto a recordar su encuentro con Rick y le dice "Eso fue hace mucho tiempo", como si con eso quisiera decir que ahora es otra persona. Morales le dice a Rick sin remordimientos que lo entregará con Negan, corta cartucho y es aquí donde llega el final del episodio.

Tenemos muchísimas dudas ya del balance de la batalla. Aunque Rick, Ezekiel y Maggie parece que avanzan y ganan terreno, esas imágenes sueltas son, como decíamos, más bien desesperanzadoras.

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