El esperadísimo regreso de The Walking Dead a la pantalla por fin se hizo realidad. La temporada ocho de esta serie basada en el universo de Robert Kirkman arrancó con el episodio "Mercy", en donde nos mostró el enfrentamiento que tanto se ha cocinado desde la aparición de Negan en la historia.

Te recordamos que en este recap hablaremos de lo ocurrido en The Walking Dead 8x01, así que si no lo has visto te recomendamos no seguir leyendo.

Hilltop, El Reino y Alejandría por fin unieron fuerzas. Recordemos que al final de la temporada siete los dejamos macerando la rebelión contra Negan y los Salvadores. En este episodio de arranque vemos a las comunidades de lleno planeando y llevando a cabo un sinnúmero de movimientos y estrategias para enfrentarse al temido villano.

Las cosas parecen muy inspiradoras, los líderes de las comunidades hablan, dan discursos esperanzadores, también se les ve organizados y con letales trampas que parecen ir bien. Sin embargo, dos líneas de flashbacks nos dejan totalmente intranquilos pues no auguran nada bueno para Rick y compañía.

A la par de la historia de la rebelión contra Negan, vemos a Rick en dos situaciones: una es esa imagen de Rick dormido en una mullida cama, con una barba larga y cana que vimos en los primeros avances de la temporada. Otra es un Rick destrozado, con los ojos rojos y balbuceando. Si bien no vemos mucho más de esto, son lo suficientemente descorazonadoras para indicarnos que algo no irá bien en el plan contra Negan.

También vimos a Rick frente a una tumba, presumiblemente en la de Glenn... pero todo puede pasar, lo sabemos. Así que, mientras el show pisa el acelerador con la rebelión tan esperada y el asalto a el Santuario, también deja el terreno preparado para sembrarnos toda clase de sinsabores.

La verdad es que este primer episodio ha sido una grata sorpresa. Es ágil, ameno, lleno de acción, un tanto catártico después de esperar tanto tiempo a que esto sucediera. Aunque esto mismo lo hace peligroso a la trama: ¿por qué esperaron tanto tiempo? Sin embargo, debemos recordar que los dominios tiránicos de Negan son bastante justificados, sembraba demasiado miedo entre las comunidades y sus secuaces son bastante sanguinarios.

Las cosas parecen ir bastante bien con los planes de Rick, Maggie y Ezekiel, así como con los demás frentes en donde están Morgan, Carol, Tara y también Daryl que junta una horda de zombies para coronar el ataque al Santuario.

Durante el asalto de las comunidades, el maldito Gregory aparece del lado de Negan y amenaza a todo aquel que se levante contra él. Sin embargo, este pobre líder de Hilltop tiene poco o nada qué decir a su comunidad. Rick les dice que se rindan y comienza una cuenta regresiva que apenas toca el número 7 cuando ya está disparando contra todos.

La caída del Santuario parece estar en la bolsa y Negan aparece herido por un momento. Rick se ensaña en querer acabar con él pero Gabriel aparece y le dice que es momento de retirarse. Todos se van en sus autos blindados y Gabriel hace lo suyo, sin embargo, ve a Gregory herido antes de irse. Algo le impide dejarlo tirado (¿estupidez?) y baja por él. Gregory demuestra por qué lo consideramos tan ruin y cobarde y se adueña del auto y se va sin Gabriel. Total que este padre pasa de ser un personajazo a ser el motivo por el cual se mine la victoria de todo el grupo. Ya al final vemos que Gabriel corre a resguardarse de los miles de caminantes que invaden el lugar y se encierra en una cabina. La voz de Negan surge desde la oscuridad. Vaya...

Nos quedamos con un gran sinsabor por las escenas misteriosas en las que una parece una durísima realidad y la otra un idílico sueño (?) de Rick. Con seguridad se debe a estos dos tropiezos de la operación de Rick, Maggie y Ezekiel (la huída de Gregory y Gabriel encontrando a Negan).

El episodio está dedicado a John Bernecker, un stunt que perdió la vida durante la grabación de la temporada el pasado 13 de julio. Y, por supuesto, a George A. Romero, el padre de todo este universo de muertos vivientes. (Gracias por todo señor Romero.)