El iPhone X es el teléfono más vanguardista que Apple ha concebido en los últimos años. El sistema de reconocimiento facial, las nuevas cámaras y el increíble chip A11 Bionic son solo algunos ejemplos sencillos de cómo Apple ha dado un paso de gigante con este nuevo modelo que —todavía— no ha llegado a las tiendas.

No obstante, ese vanguardismo y notable progreso respecto a ediciones anteriores de iPhone también levanta múltiples preguntas sobre los atributos clave de este nuevo teléfono. Algunas se han ido resolviendo durante los días inmediatamente posteriores a su presentación; pero otras, en cambio, permanecen flotando alrededor del Apple Park.

Las mil y una pantallas

Sobre el panel del iPhone X se conocen varias cosas: será OLED, tendrá un tamaño de 5,8 pulgadas y la resolución será de 1125 x 2436 pixeles. También trabajará con la tecnología True Tone que Apple integró inicialmente en los iPad.

Todo lo demás, en cambio, es una gran incógnita. En breves puntos:

  • ¿Pentile? Durante años, Samsung ha sido criticada por utilizar una matriz pentile en sus pantallas AMOLED. Esta decisión tenía su fundamento: la durabilidad y la facilidad de producción de las pantallas con esta matriz es superior. A cambio, eso sí, la nitidez de la imagen se veía ligeramente perjudicada, especialmente en pantallas con densidad de píxeles relativamente baja. En el caso del iPhone X se desconoce (por el momento), si la matriz de su pantalla es pentile o no.

  • ¿Cómo de bien estarán calibradas? Por inercia, las pantallas OLED se asocian a colores vivos y saturados. Pero eso no es más que un absurdo prejuicio. Montar un panel OLED no equivale a colores irreales y sobresaturados. Esa asociación proviene directamente de Samsung, principal impulsor del OLED en las pantallas para teléfonos móviles y cuya agresiva calibración ha sido siempre objeto de discrepancias. En el caso del iPhone X se desconoce qué clase de calibración ha empleado Apple. Lo más plausible es que la compañía de Cupertino haya optado por una calibración más neutral que la de Samsung, evitando así problemas de fidelidad como los del Samsung Galaxy Note 8.

  • ¿Calibración individual? Los paneles OLED son menos uniformes que otros tipos de pantalla. Cada tanda de producción puede tener atributos diferentes, causando heterogeneidad entre los diversos iPhone X que lleguen a las tiendas. Para contrarrestarlo, lo ideal sería que Apple calibrara individualmente cada panel, conservando la homogeneidad en todo momento. También es lo más plausible.

  • ¿Quemaduras? Las pantallas OLED son conocidas por tener problemas de quemado. ¿Que es eso? Resumidamente: cuando las pantallas muestran durante un tiempo muy prolongado un mismo contenido, el área de pantalla correspondiente a ese contenido comienza a deteriorarse. Un ejemplo serían los botones de navegación de Android (home, multitarea y atrás), que se mantienen fijos la mayor parte del tiempo que la pantalla está encendida. ¿Ha implementado Apple mecanismos para evitar estos posibles problemas? ¿Será necesario dada su implementación de la tecnología OLED?

  • Fabricante. Todo apunta a que la empresa encargada de producir los paneles para el iPhone X no es otra que Samsung Display, la única —por el momento— con capacidad de producción y tecnología lo suficientemente avanzada como para cumplir los requisitos y estándares de Apple. LG también podría estar en la ecuación.

Carga inalámbrica y, ¿rápida?

El iPhone X es el primer teléfono de Apple —junto con los 8 y 8 Plus— en montar un sistema de carga inalámbrica en la zona posterior. Cumple el estándar Qi que otros fabricantes han impulsado durante años y, por lo tanto, es compatible con la mayoría de cargadores inalámbricos que actualmente se distribuyen en las tiendas.

No obstante, la mayor pregunta sobre este sistema es la velocidad de carga, un parámetro determinado por la combinación del amperaje y el voltaje que el cargador inalámbrico transmite al teléfono.

Samsung ha trabajado durante los últimos años en aumentar la tasa de transferencia de energía para lograr que sus teléfonos carguen a una velocidad muy próxima a la que lo harían con el cargador tradicional. Pero en el caso de Apple, la situación podría ser diferente. Las primeras reseñas de iPhone 8 y iPhone 8 Plus apuntan a un tiempo de carga relativamente lento comparado con el cargador tradicional. ¿Será igual en el iPhone X?

¿Cómo será la autonomía?

La autonomía es una de las mayores incógnitas del iPhone X. Apple asegura que es algo mejor que la del iPhone 7 (modelo estándar, no Plus), pero la realidad en el día a día puede ser diferente dados los diversos patrones de uso de cada usuario.

Afortunadamente, tanto Apple como los usuarios contarán con una gran baza en este aspecto: la pantalla OLED. El consumo energético de estas pantallas, cuando representan el color negro, es mínimo. Si las aplicaciones comienzan a integrar modos “oscuros” que aprovechen esta característica, la autonomía del iPhone X podría ser mejor de lo esperado.

¿Rendimiento gráfico?

El iPhone 7 Plus (y todos los modelos "Plus" fabricados hasta ahora) realiza un peculiar proceso con el dibujado de interfaces. El teléfono renderiza todo a una resolución de 1242 × 2208 y después hace un reescalado que reduce la interfaz a una resolución de 1080 x 1920 que es, en realidad, la que muestra la pantalla.

En el iPhone X y en los iPhone "no-Plus", se renderiza directamente con la resolución con la que se muestra finalmente en la pantalla, evitando así un paso intermedio que consume recursos del sistema y puede ralentizar puntualmente el teléfono.

¿Será palpable esa diferencia en rendimiento respecto al iPhone 8 Plus que monta, teóricamente, la misma unidad de procesamiento?

¿Adiós al zoom digital en baja luminosidad?

El iPhone 7 Plus es el primer teléfono de Apple que puede presumir de zoom 2x óptico (sin pérdida de nitidez). No obstante, cuando las condiciones de luz son desfavorables, el teléfono de Apple no hace uso de su segunda lente y opta por un zoom digital. Entre las razones de este comportamiento estaba la carencia de estabilización óptica en la lente "telefoto", un elemento esencial para tomar mejores capturas en baja luz.

Ahora que el iPhone X monta estabilización óptica y una mayor apertura en la segunda lente, sería muy plausible que el nuevo terminal no repita el mismo comportamiento y permita hacer zoom óptico incluso en condiciones de baja luz.