La era de los metabuscadores comenzó hace algunos años de la mano del sector que pedía a gritos una reforma integral y una actualización desde hacía años: el turismo o concretamente, los llamados a ser los sustitutos de las agencias de viajes. El modelo de negocio pronto conquistó el área de los hoteles, los vuelos, actividades, alquiler de coches... comparar y tener el mejor precio se había convertido en la obsesión de cualquier turista. José Luis Martínez, que había alimentado su carrera bajo el ala de algunos de los metabuscadores más populares, Odigeo y Kayak, vio un nicho de mercado curiosamente inexplorado. En 2014, Airbnb y compañía empezaban a posicionarse como una opción más de turismo; ¿acaso no era buena idea crear un metabuscador para viviendas vacacionales? Después de todo, es un mercado que supera los 100.000 millones de euros al año, con una estructura similar a la de los vuelos y un carácter mucho más inmaduro: muchas ofertas iguales con diferentes precios que obligaba a los usuarios a rebuscar entre varias webs. Aunarlas todas era el objetivo de Hundredrooms desde su fundación en 2014.

Desde Palma de Mallorca al resto del mundo, porque después de todo es un centro de turismo de referencia, la compañía quiere conquistar el sector de los comparadores vacacionales. En su haber cuenta con más de 7 millones de propiedades de casi 100 webs de todo el mundo. Como nos comentan desde la compañía, "hay que tener en cuenta que de estas propiedades, entre un 20% y un 25% se anuncian en diferentes webs" y "con un 25% de diferencia en el precio de unas y otras".

En cualquier caso, su centro de operaciones no ha condicionado su internacionalización. Desde hace tiempo, lleva poniendo rumbo a Francia, Italia, Alemania o Reino Unido. La máquina que vive detrás de la tecnológica, conocida como matcheo permite que las diferencias entre países, más allá del idioma y la divisa, sea mínimas y por lo tanto se cuente con mayor capacidad de crecimiento. Además, su conexión con las plataformas, las cuales realizan la mayor parte del trabajo de estudio y adaptación local, favorece que el metabuscador funcione igual para todos.

El abismo de los datos financieros

Hundredrooms fue noticia hace escasos días por el cierre de su tercera ronda de financiación. Con 4 millones de euros de reciente recaudación, su cuenta con inversores extranjeros ascendía a casi 10 millones de euros.

Detrás de ellos, los fondos iniciales de su fundador a la hora de crear la compañía y, poco tiempo después, uno de los fondos más exitosos del momento: Seaya Ventures con Beatriz González a la cabeza. Inversores en Glovo o Spotahome, pronto vieron el negocio en Hundredrooms. Y a estos les siguió Inveready y Bankinter.

Como ya hiciese Wallapop en su momento, la idea de un media for equity era prácticamente esencial para la compañía. La mayor parte de sus usuarios, el 62%, son familias con hijos que se dejan una media de 17.000 millones de euros en sus viajes; es posible que el marketing digital tenga un gran impacto, pero en este tipo de empresas la forma de crecimiento tiene que ser grande y rápida por lo que conquistar el medio por excelencia era, más que un objetivo, una necesidad. Su acuerdo con Atresmedia y Mediaset viene directamente de ese objetivo:

"Es cierto que la tele es el mejor mecanismo para dar a conocer un producto y teniendo como público mayoritario a las familias, este medio hace que todo sea mucho más claro y que la gente lo entienda".

Con un modelo de negocio que viene de las comisiones, cobradas a las diferentes plataformas a las que llevan tráfico y reservas, y de las estrategias de adwords, sus datos financieros se mantienen en el más estricto secreto por acuerdo con los inversores. Lo mismo con su valoración. En este momento, evitar la ventaja comparativa con sus rivales naturales, el estadounidense Tripping y el alemán HomeToGo, los cuales están empezando a conquistar las mismas geografías que la compañía española es su mayor salvoconducto.

Cuestiones legales y otras historias

La reciente conquista de Hundredrooms a Reino Unido, un país que vive un momento político y social muy complejo, da qué pensar no sólo a esta compañía, sino al resto. Desde la mallorquina "no se ha hecho ninguna valoración, pero sí se ha notado en Reino Unido que se está promocionando el turismo interno por encima del internacional en Europa". Quizá sea coincidencia, pero hasta que se resuelva el "divorcio" están muy atentos a lo que pueda pasar y a cómo se comporta el turismo.

Por otro lado, e independientemente de los problemas internacionales, Hundredrooms se enfrenta a otro dilema que, aunque no le afecta directamente, sí puede verse salpicada por las conclusiones de los Ayuntamientos. Las multas que han recibido Airbnb y Homeaway en Valencia o Barcelona bien podrían afectar a la compañía tarde o temprano. No por la parte legal, ya que desde la compañía insisten en que ellos son "prestadores de servicios de la sociedad de información y no tratan los datos que les son suministrados, por lo que no intervienen en el proceso de comercialización", sino por el ámbito de la oferta. Es el caso del alcalde de Palma que, por ejemplo, hace unos días decidía cortar por lo sano y prohibir cualquier actividad de turismo de pisos vacacionales en la ciudad. Hundredrooms aboga, en cualquier caso, por una legislación apropiada pero, dadas las circunstancias, adaptada al medio.

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