Ya son casi una decena las víctimas mortales del enemigo invisible que azota Australia: el polen. La "epidemia" de asma que está viviendo este continente ha provocado más de 1.800 llamadas diarias a los servicios de emergencia por problemas respiratorios. La razón no es otra que el conocido como "asma de tormenta". Esta patología, como su nombre indica, ocurre especialmente cuando hay tormenta. Pero, ¿por qué? ¿Qué tiene que ver un fenómeno meteorológico como este con la alergia y el asma? El tipo de polen, el agua y los vientos tienen la respuesta.

La razón del asma de tormenta

Las gramíneas son las principales productoras de polen. La cantidad de estas partículas que liberan al aire es increíble. Especialmente en ciertas estaciones, cuando comienza su etapa reproductiva y la liberación de polen, para que sea arrastrado por el aire, es masiva. Por ejemplo en otoño. Cuando esta circunstancia, y la alergia estacional asociada, se une a una semana de tormentas repentinas, los casos de alergias se disparan. Entre ellos, los casos más extremos de alergia, como el asma de tormenta. La lluvia y la humedad reinantes en caso de tormenta provocan que los granos de polen, unas estructuras orgánicas bastante complejas, se hidraten e hinchen. Esto pasa especialmente con el polen de gramíneas. Muchas veces, el polen termina "estallando", rompiéndose bajo la presión de la hidratación. Cuando esto ocurre, miles de partículas aún más pequeñas se liberan al aire. Dichas partículas, además, son tan activas o más que el propio polen. Los vientos procedentes del choque de las masas de aire de la tormenta, además, ayudan a que estos fragmentos de polen se esparzan aún más fácilmente. Por si todo esto fuera poco, la lluvia incita a los hongos a liberar muchas de sus esporas, que también son arrastradas por el viento.

Sandy Tormenta

Algunos estudios indican que el papel de estas esporas de hongos, junto con la polución del aire y los fragmentos de gramíneas hacen un cóctel intensísimo, aumentando la posibilidad de sufrir un caso severo de alergia y asma. El asma de tormenta es algo que lleva estudiándose desde hace más de veinte años. En Australia, de hecho, cada vez que llegan las estaciones propias de las alergias, comienzan campañas de información y actuación para prevenir problemas graves como los que estamos viendo estas semanas. En España, la enorme borrasca que lleva azotando la península varios días podía provocar casos de asma de tormenta. Pero, por el momento, las autoridades sanitarias no están al tanto de que haya habido un incremento o incidencia de los mismos.

¿Por qué el polen produce asma?

El principal causante de las alergias estacionales es el polen. El polen está formado por millones de minúsculos granos que contienen información genética de la planta. Su misión es unirse a una estructura sexual de otra planta y fecundarla para tener descendencia. Pero mientras tanto, en su paseo por el mundo, tienden a entrar en nuestras vías respiratorias según respiramos. Muchas de las personas presentan serios síntomas de alergia ante estos granos. Al fin y al cabo, el polen presenta muchas propiedades que lo hacen fácil de reconocer para la vida. Y nuestro cuerpo lo reconoce, pero como algo externo y posiblemente dañino. Así, cuando el polen llega, existen varias medidas de seguridad contra este agente extraño. En primer lugar, el cuerpo trata de expulsarlo físicamente produciendo mocos, estornudos, toses... Además, el cuerpo también comienza a producir sustancias para combatir una posible infección. Al fin y al cabo, nunca se sabe hasta "dónde" llegará este cuerpo extraño.

asma de tormenta

Todo este conjunto de reacciones se manifiestan, además de con los mocos y estornudos, con inflamaciones, picores, molestias o, incluso, fiebre. Y es que todo está más o menos regulado por unas sustancias llamadas histaminas. Pero volviendo al caso del asma, existen ocasiones en el que el cuerpo entra en "pánico". Algo demasiado raro se ha pegado a nuestro cuerpo e intenta entrar. De pronto, la reacción de defensa, que en realidad consiste en varias reacciones en cadena, entran a trapo, produciendo todo tipo de sustancias de forma masiva. Las células reaccionan de manera exagerada: la inflamación, prevista para proteger el cuerpo, se excede hinchando los tejidos. ¿Y qué tejidos? Las vías respiratorias, que es donde hemos detectado al intruso. Ya tenemos el caso de asma: la persona que está sufriéndolo comenzará con serios problemas para respirar.

Un choque con antihistamínicos ayudará a romper esta reacción en cadena, que muchas veces se retroalimenta, provocando una mayor intensidad, lo que agrava los síntomas. Esto es básicamente lo que ocurre con el asma de tormenta, cuando el cuerpo se ve "asaltado" por millones de partículas extrañas y con todo el aspecto de ser algo dañino. Así, el cuerpo entra "en pánico" y la reacción en cadena retroalimentada produce asma y es capaz de matar a las personas que lo sufren. Es conveniente hacer un seguimiento exhaustivo de las alergias y tener siempre a mano antihistamínicos y el número de emergencias por si las moscas. Especialmente cuando estemos en mitad de una época típica de alergias estacionales y veamos los nubarrones asomar por el horizonte.