Alga Chlorella, típico reservorio de ATCV-1

Entre tanto miedo a patógenos, crisis bacterianas y otros aspectos de calado parecido es normal que ciertas noticias llamen la atención. Por ejemplo, recientemente un artículo publicado en Science pone en evidencia que existen virus propios de las algas que podrían afectarnos. Hablamos, por supuesto, del ATCV-1 un virus típico de Chlorella.

El ATCV-1 es un clorovirus, un tipo de estas entidades asociado normalmente a plantas y clorobacterias. Pues según el estudio publicado el ATCV-1 no solo es capaz de infectar a Chlorella, un alga, sino que hay evidencias de que puede introducirse en el cuerpo de mamíferos como los ratones de laboratorio o nosotros mismos. Además los investigadores lanzan al aire la hipótesis de que tal vez dicho virus esté relacionado con ciertos problemas cognitivos. ¿Estamos ante un caso sin precedentes?

Los virus son muy exquisitos

Para entender la relevancia de esta investigación debemos saber que los virus son entre otras cosas, muy selectivos en cuanto a su rango de actuación. Aunque cada vez estamos más acostumbrados a ver virus que son capaces de saltar de especie, el caso de ATCV-1, capaz de infectar a algas y a animales es extrañísimo. Esencialmente nuestra biología es terriblemente distinta. Las algas son muy primitivas en cuanto a su biología celular y carecen de tejidos complejos. Nosotros, como el resto de los animales, tenemos una serie de mecanismos completamente Nuestra biología celular y molecular es muy distinta, lo que hace dificilísimo el saltodiferentes. Esto implica una dificultad mayúscula a la hora de entender cómo un virus puede afectar tanto a algas como a animales.

Para que lo entendamos, es como si un virus informático pudiera afectar al hud de nuestro coche. Incluso así el ejemplo se queda corto. Pero claro, si seguimos descendiendo en cuanto a los mecanismos moleculares, toda la vida comparte una serie de propiedades que serían las que emplearía, supuestamente, este virus para afectarnos. Algo parecido, por ejemplo, ocurre con la gripe A, cuyo reservorio suelen ser las aves pero debido a su naturaleza es capaz de afectarnos a los humanos. Pero claro, nos encontramos mucho más cerca de las aves que de ningún tipo de alga.

ATCV-1 en nuestro cuerpo

La pregunta inmediata que todos os haréis es qué ocurre si nos infectamos con ATCV-1. Bien, ese es también parte del tema central en cuanto a la hipótesis lanzada por los investigadores. Ellos en particular creen que existe una relación entre los problemas cognitivos de los afectado y la presencia del virus. Lo cierto es que todavía no ha podido demostrarse y no siempre la casualidad indica causalidad. Es decir que a veces las cosas La casualidad no siempre implica causalidadparecen ser por una razón pero no lo son y es muy fácil encontrar lo que estamos buscando a pesar de que no esté ahí.

Hasta ahora lo único que han conseguido los investigadores es demostrar que el virus es capaz de afectar varias partes del cerebro en animales. Entre otras cosas la investigación muestra que la actividad de hasta 1300 genes ha sido modificada en presencia del virus. Es más, el comportamiento de los ratones infectados con el mismo mostró un descenso en habilidades cognitivas aunque no de una manera demasiado importante. Sin embargo el virus no se encontró en el cerebro de los ratones por lo que suponiendo que realmente el ATCV-1 afecta a nuestra capacidad todavía no tenemos nada claro la manera de hacerlo.

¿Cómo infecta este virus?

Buena pregunta. Ni idea. Esa es la respuesta oficial. Es decir, se tienen muchas hipótesis, hay varios mecanismos moleculares pendientes de revisión y algunas pistas que nos indican cómo podría el ATCV-1 infectar a los animales. Pero lo cierto es que, hablando de ciencia, no sabemos con seguridad a forma que tiene el ATCV-1 de penetrar y expandirse en un cuerpo animal. Por ahora se han encontrado la presencia de este virus en otras muestras a lo largo de todo el mundo pero nunca se ha confirmado en que medida afecta a esto al portador.

Imágenes del ATCV-1 infectando a Chlorella. Fuente: Science.

Varios neurocientíficos quitan importancia a la presencia de ATCV-1 precisamente por ser algo puntual, con una evidencia todavía muy efímera y una afección relativamente suave. Para poder decir que este virus es peligrosos debería poder demostrarse que realmente está relacionado con las causas que se le atribuyen en humanos cosa que todavía está en mera hipótesis. Mientras tanto, eso sí, los virólogos y microbiólogos de todo el mundo se frotan las manos con la intención de conocer qué mecanismos hay detrás del ATCV-1 y cómo puede este saltar a filos tan distintos. Así que por ahora no hay de que preocuparse en cuanto a cómo nos podemos infectar con este virus. Y probablemente nunca tengamos que hacerlo.

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