Casi desde que el mundo es mundo las calculadoras traen de serie celdas solares. Sorprende pues que hayamos tenido que esperar hasta 2010 para toparnos con el primer teclado solar del mundo. Eso es al menos lo que asegura Logitech con su K750, que incorpora una banda superior de paneles solares con la que se alimenta.

Podríamos pensar, siempre de acuerdo al manido estereotipo del geek que vive ermitaño en la penumbra de su cableada habitación, que este invento no tiene mucho futuro desde el momento en que va a utilizarse esencialmente en entornos donde rara vez entra luz solar directa.

Aunque aceptáramos esta ofensiva premisa (que levanten la mano todos los aficionados a la tecnología que abren sus ventanas de par en par al despertar) el K750 seguiría teniendo sentido. Sí, porque también podemos cargarlo con luz artificial, asegurándonos el proceso hasta tres meses de funcionamiento en la más absoluta oscuridad.

Para comprobar el nivel de carga el teclado cuenta no sólo con un indicador integrado sino también con su propia aplicación, que nos alertará cuando necesitemos más energía y señalará cual de las fuentes a nuestro alrededor es más propicia para obtenerla.

Otra de las virtudes del aparato es que prescinde de cables (tecnología wireless de 2.4GHz) y el receptor tiene unas dimensiones lo suficientemente insignificantes como para no tener que irlo desconectando cada dos por tres. Minúsculo tamaño acorde a la extrema delgadez del conjunto, de apenas un tercio de pulgada.

Estará disponible este mes a un precio recomendado de $79.99 dólares aunque un servidor no le encuentre mucha utilidad teniendo en cuenta que otros teclados inalámbricos (de la propia Logitech incluso) ya ofrecen meses, incluso años de funcionamiento ininterrumpido sin cambio de batería alguno.