Es una pena que la primera experiencia con el comercio electrónico para alguien sea tan desagradable. El caso de Gustavo intentando haciendo una simple compra en la librería El Sótano es increiblemente desgastante, muy larga y molesta inclusive para mi, que no me vi perjudicado.

Recomiendo leerla toda, pero una de las partes que más me llaman la atención:

Y yo, reincidente que soy, les mandé los títulos nuevos y me senté a esperar una respuesta que llegó ayer a las 11 de la mañana, mediante la cual me informaron que sí tenían los libros y que no me despegara de mi correo electrónico porque en cualquier momento podría llegar, raudo como corcel de película de vaqueros, el número de guía para que le diera seguimiento. ¿Me creerán si les digo que treinta y ocho horas después no ha llegado nada?

Un fiasco, un verdadero fiasco este sitio de elsótano.com. A estas alturas tengo la leve sensación de que el pedido no llegará, que el pago no se reembolsará y que ni el Chapulín Colorado podrá defenderme.

¿Es aceptable que el trato al cliente [en línea o no] sea tan malo que este sienta que ya perdió su dinero y que la compra que hizo nunca llegará? -- A mi no me parece. Me pregunto si algunas decenas de bloggers deciden enlazar a la historia de Gustavo y al sitio de El Sótano ellos escucharán, personalmente lo dudo mucho (aún así deberíamos hacer el esfuerzo). La cultura comercial en países latinoamericanos se encuentra por los suelos, ni se diga de la cultura online.