análisis

Huawei P30 Pro

- Mar 27, 2019 - 8:30 (CET)

Ficha técnica


- Pantalla: 6,47 pulgadas OLED
- Procesador: HiSilicon Kirin 980
- RAM / Almacenamiento: 8 GB / 128, 256, 512 GB
- Cámara trasera: 40 MP f/1,6 + 20 MP f/2,2 + 8 MP f/3,4 + ToF
- Cámara delantera: 32 MP f/2.0
- Batería: 4.200 mAh

En el selecto grupo de las compañías que se mueven con sus dispositivos en el espectro de la gama más alta del mercado, Huawei es una de las que más está destacando en los últimos tiempos. Y lo hace por méritos propios, apostando por nuevas aportaciones y tecnologías que mejoren la experiencia del usuario con sus smartphones. 2018 fue un punto de inflexión en este sentido, y la firma china quiere continuar por el mismo curso en el presente año. Su primera demostración de fuerza ya tiene nombre; se llama P30 Pro y en Hipertextual lo hemos probado.

El Huawei P30 Pro es el nuevo buque insignia de la marca y viene a dar el relevo a los dos teléfonos de alta gama que lanzaron el año pasado, el P20 Pro y el Mate 20 Pro. En cada caso lo hace de una forma diferente, permitiendo reconocer en el nuevo características de ambos que, en conjunto, lo convierten en una versión resultante del añadido de características de uno y de otro.

Por un lado, el terminal de la línea P que fue presentado el pasado año por estas fechas ya comenzó a indicar un foco de atención fuerte por parte de la compañía en el apartado fotográfico. Esto se ve elevado ahora a la máxima potencia con unas nuevas especificaciones que lo convierten, si no en el más, en uno de los terminales que mayor versatilidad ofrece a la hora de tomar imágenes.

Y por otra parte, el Huawei P30 Pro bebe también de su predecesor en términos temporales, el Mate 20 Pro, en lo que a líneas de diseño se refiere. Esa ausencia de sensación premium que ofrecía el P20 Pro, subsanada posteriormente por el último gama alta de la marca en 2018, no se repite en esta ocasión. En su lugar encontramos un dispositivo muy elegante, con un cuerpo acabado en cristal por ambos lados, sólido en su construcción y donde los pequeños detalles son los que conceden la certeza de encontrarse ante un terminal que realmente vale lo que cuesta.

Queda, por tanto, cumplido uno de los principales anhelos que quedó pendiente hace un año. No es lo único que ha cambiado, claro, puesto que doce meses es un largo recorrido en el marco tecnológico actual y, por ende, mucho ha dado tiempo a modificar.

'Premium' de los pies a la cabeza

Si damos un repaso a su parte delantera, nos encontramos un frontal despejado en su mayor parte gracias a ese notch o ceja de tamaño reducido, lo cual supone sacrificar un reconocimiento facial de mayor calidad y más fiable, el cual se consigue incluyendo más sensores. Huawei vuelve de esta manera al reconocimiento facial en 2D en una decisión que es, al menos criticable. Adicionalmente, a conseguir un mejor aprovechamiento de la zona contribuye también el hecho de que no cuenta con un altavoz superior ubicado en el marco del terminal, sino que el sonido en las llamadas se emite directamente desde debajo de la pantalla. Esto tiene una nueva contrapartida, y es que se pierde la posibilidad de contar con sonido en estéreo en la reproducción de contendido audiovisual. Ambas características –reconocimiento facial de más seguro y altavoces estéreo– sí las encontrábamos en el Mate 20 Pro.

La pantalla, que pierde en densidad de píxeles respecto al citado dispositivo, dispone también de un sensor de desbloqueo dactilar integrado bajo el panel, eficientemente en la mayoría de ocasiones pero demasiado parecido al anterior de la marca como para sentir que es el reemplazo perfecto. Es decir, que en ningún caso va a ser igual de rápido que uno tradicional. Por mucho que Huawei haya asegurado que ha mejorado, su continúa siendo errático y poco intuitivo.

Más allá de esto, el dispositivo ofrece lo que uno podría esperar de un gama alta en 2019: el Kirin 980, que es el procesador más potente de la marca, 8 GB de memoria RAM, hasta 512 GB de almacenamiento interno y 4.200 mAh de batería. Con estos precedentes, el resultado conseguido se torna muy bueno, como es natural. Las aplicaciones se ejecutan con rapidez, las que están en multitarea se mantienen sin tener que recargarse constantemente y los juegos correrán con solvencia. La autonomía, en la línea de lo que veníamos viendo, permitirá alcanzar el final del día sin tener que mirar constante y angustiosamente al porcentaje restante. Nada que no pudiéramos esperar.

Sí resulta obligado hacer un inciso en algo que no por esperado resulta menos frustrante. Me refiero, naturalmente, a EMUI. La capa de personalización con la que Huawei da su propio toque a Android es mejor que en ocasiones anteriores –ocurre con cada buque insignia–, pero como lleva pasando en los últimos años, en ciertos momentos resta más que aporta. Al menos ahora esa balanza entre bondades y contraprestaciones está equilibrada en mayor grado.

En lo referido al software, me es inevitable destacar algo que ya ponía de relevancia en el análisis del Mate 20 Pro, pero que no por ello hay que dejar de señalar: es impropio que un teléfono de esta gama venga con tanto bloatware instalado, con tantas aplicaciones de terceros como Facebook o Booking, por ejemplo, que se encuentran ahí nada más iniciar el teléfono por primera vez. Se pueden eliminar, sí, pero es publicidad incrusta en un teléfono cercano a los mil euros que se encuentra ahí desde el primer segundo en el que comienza a utilizarse. No es una experiencia agradable.

Una cámara hecha para el espectáculo

Lo más interesante de este teléfono, no obstante, y como ya se había anticipado durante las últimas semanas, se encuentra en el apartado de la cámara. A la de 32 megapíxeles que encontramos en la parte delantera, y que ofrece los mejores resultados que hayamos visto en una cámara frontal de la marca, se le suma una cuádruple trasera.

¿Para qué tanto? La respuesta es simple: para seguir aumentando esa versatilidad que mencionaba en el comienzo de este texto y, muy especialmente, para mejorar el zoom que tan buenos resultados dio a la firma el año pasado. De esta forma, la cámara está compuesta de una lente principal de 40 megapíxeles, una gran angular de 20 MP y una tercera, y aquí está lo interesante, telefoto de 8 MP con formato "periscopio". La cuarta es un sensor ToF (Time of Flight o Tiempo de Vuelo) que permite calibrar mejor las distancias y desenfoques a la hora de efectuar imágenes con el modo retrato, por ejemplo.

Volviendo de nuevo a aquella de "periscopio", como es apodado el sistema mediante el cual se distribuyen sus lentes, fue anunciado por Oppo durante el MWC 2019, aunque al final ha sido Huawei quien se ha llevado el gato al agua y lo ha implementado antes en un teléfono comercial.

El pasado año el P20 Pro ofrecía un zoom óptico de 3 aumentos, es decir, sin pérdida de calidad, y uno híbrido de 5, perdiendo poco por el camino. Con este nuevo formato que incluye el P30 Pro es posible obtener un zoom de 5 aumentos sin pérdida de calidad y uno híbrido –combinando la parte óptica, la digital y la inteligencia artificial del dispositivo– de 10 aumentos que, francamente, no está nada mal. A esto hay que añadir que el propio zoom digital alcanza hasta 50 aumentos, una barbaridad que, si bien pierde buena parte del detalle por el camino, permite ver mucho más allá de lo que ofrecía hasta ahora cualquier teléfono.

El procesado continúa sin ser uno de los puntos fuertes de la marca, y las tomas pueden llegar a pecar de inconsistencia según la elección del modo de disparo, donde no siempre lo que pudiera parecer más adecuado resulta por ser lo mejor. El ejemplo más claro es la inteligencia artificial, que continúa interpretando colores a su libre albedrío.

La posibilidad de poder capturar tantos tipos de escenas con un mismo teléfono, y que los resultados sean ciertamente buenos, tiene un impacto claro: volver a utilizar otro dispositivo sin esta cámara se siente en cierto modo como un atraso. Ya era así con el Mate 20 Pro, y ahora esa sensación se ve notablemente acrecentada.

Puedes ver estas y otras imágenes en este álbum.

Como añadido, tenemos también un modo noche mejorado con el que conseguir una mayor claridad en las fotografías donde la luminosidad es pobre, aunque la cámara ya capta de por sí bastante luz en cualquier situación. No será este modo necesario en todas las ocasiones, por consiguiente, aunque sí recomendable en momentos concretos. Opciones como la inteligencia artificial o el modo supermacro terminan por dar al usuario tal abanico de posibilidades que en ocasiones incluso se torna complejo saber cuál es la más recomendable para cada momento exacto.

Conclusión

8.5
10

El Huawei P30 Pro es, sin un ápice de duda, uno de los grandes dispositivos del momento y uno de los candidatos a mejores del año. No solo lleva el estandarte de gama alta autoimpuesto por el fabricante, sino que lo demuestra consolidando una apariencia premium y añadiendo unas características que serán de gran utilidad para el usuario en su día a día.

Desafortunadamente, la contienda del salto del anterior buque insignia de la casa asiática al actual se salda con reseñables pérdidas por el camino, con el mejor desbloqueo facial, los altavoces en estéreo y la calidad de la pantalla. Algunas de estas características, si no todos, habría sido deseable que se hubieran conservado.


Pros

  • Su cámara y, muy particularmente, el zoom
  • Una autonomía fantástica
  • Un diseño más 'premium' que nunca

Contras

  • Reconocimiento facial de baja calidad
  • El sensor de huellas no parece haber mejorado notablemente
  • Sin altavoces estéreo