Hoy en día, cualquier publicación de Elon Musk en Twitter se convierte en noticia. Sin embargo, al magnate le da igual que sus tweets tengan repercusiones serias. Para él, todo es risa y diversión, pero los organismos reguladores todavía no le encuentran la gracia, menos aún cuando sus mensajes son capaces de alterar, para bien o para mal, el rendimiento de una compañía en la bolsa.

De hecho, durante el juicio contra Elon Musk por su posible manipulación de mercado, sus tweets se convirtieron en el punto central de la conversación. Las autoridades consideran que sus publicaciones, como aquella en la que aseguró que la financiación para sacar a Tesla de la bolsa estaba asegurada, pueden desencadenar un comportamiento inusual en el mercado. Lo anterior es bastante preocupante, sobre todo porque involucra el dinero de muchos inversionistas.

Sin embargo, Elon Musk intentó restarle importancia a sus mensajes en Twitter. De hecho, dejó entrever que no tienen repercusión. Además, considera que las personas, al menos en lo relacionado al tema financiero, no reaccionan en función de sus tweets (vía The New York Times).

«Es difícil decir que el precio de las acciones está relacionado con el tuit. El hecho de que tuitee algo no significa que la gente se lo crea o actúe en consecuencia.»

Elon Musk.

El suceso que generó el juicio contra Elon Musk

Despidos Twitter Elon Musk

Ahora bien, sus palabras distan mucho de lo que realmente sucede. Durante 2018, Elon Musk compartió un tweet que, poco después, desencadenó todo un revuelo y confusión: «Estoy considerando sacar a Tesla de bolsa a 420 dólares. Financiación asegurada». En cuestión de minutos, el valor de las acciones de la automotriz eléctrica se disparó.

El golpe de realidad vino enseguida. Fue evidente que su idea no tenía ninguna opción real de materializarse. Los reguladores estadounidenses, por su parte, advirtieron que no pasarían desapercibida la situación. La consecuencia fue inmediata: el valor de las acciones de Tesla cayó en picada.

La SEC (Comisión de Bolsa y Valores, por sus siglas en inglés) demandó a Elon Musk por provocar una volatilidad en las acciones de Tesla a través de una publicación con información engañosa. El empresario calificó la acción legal como «injustificada» y dijo haber actuado en favor de «la verdad, la transparencia y los inversores».

Si bien en un principio se habló de consecuencias realmente graves, incluyendo su salida permanente de Tesla, al final Elon Musk y la SEC llegaron a un acuerdo. El magnate aceptó pagar una multa de $20 millones de dólares y, además, abandonar su puesto como presidente del consejo de la compañía por tres años.

Sin embargo, lo anterior no evitó que algunos afectados por la volatilidad emprendieran sus propias demandas exigiendo indemnizaciones millonarias. Esa es la razón por la que, esta semana, inició un juicio con Elon Musk como principal acusado.

A pesar de que el magnate suele transmitir mucha tranquilidad, esta vez parece estar un tanto preocupado. Debido a que el juicio se lleva a cabo en California, cree que el despido masivo de empleados de Twitter —ordenado por él tras convertirse en propietario— podría condicionar la decisión del jurado.

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