En varias de las escenas de La Bestia del director Baltasar Kormákur, la naturaleza es un enemigo rea a través de un león con sed de sangre, convertido en un monstruo por el abuso humano. Sin embargo, la película también es un viaje bien narrado a través de preguntas sobre el ser humano y su entorno. ¿Quiénes somos en contacto con lo primitivo? 

No se trata de un tema sencillo y el guion no lo muestra de forma obvia. El mayor acierto de la premisa de La Bestia es reflexionar sobre la necesidad de vivir a toda costa. Ya sea el de un animal sin control o la de un hombre que busca proteger a su familia. Entre ambas cosas, la película plantea la pregunta de cómo superamos situaciones incontrolables. A la vez, pondera sobre el miedo y el sufrimiento emocional, como impulso natural.

La producción no intenta disimular que es una fórmula tradicional en el cine. Su fortaleza está en tomar esa estructura y contar una historia de forma elegante. Cada punto del argumento en La Bestia está justificado por un bien mayor. Un animal defiende su territorio de los horrores que el mundo humano inflige y se enfrenta a una víctima accidental, que solo protege a los suyos. El choque termina de forma terrrorífica, a pesar de ser previsible.

La Bestia

En La Bestia, hay un impulso primario por la supervivencia. Tanto el guion como el director, necesitan demostrar, hasta qué punto, esa relación es incontenible. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la trama analiza sus puntos más duros a través una figura imprevisible. Un león enloquecido es algo más que un animal. ¿Es un símbolo de la crueldad? ¿Su comportamiento se trata de venganza? La película jamás cae en el error de humanizar a su criatura, pero sí, de extender su poder hacia un terreno desconocido.

Puntuación: 4.5 de 5.

La Bestia:
una criatura asesina en medio de la noche 

El doctor Nate Samuels (Idris Elba) lleva varias cargas emocionales a cuestas. Debe lidiar con la pérdida de su esposa. Una tragedia que ocurrió en medio de una separación tumultuosa. También trata de consolar o reconfortar a sus hijas Norah (Leah Jeffries) y Meredith (Iyana Halley). Ellos son sobrevivientes de una relación conflictiva y las heridas recientes del duelo hacen todo más complejo. 

En un intento de reconciliación, hacen un viaje a la natal Sudáfrica de la madre fallecida en busca de alivio y paz. El guion cuenta la experiencia con cierta distancia y sin profundizar demasiado. Sin embargo, es evidente: la muerte es un hilo conductor que vincula a los Samuels con aquello que encontrarán en las llanuras de África.

El director intenta unir ambas premisas en un todo compacto. Entonces, surge uno de los problemas del argumento: en ocasiones no lo logra tejer de forma eficiente todo lo que desea agrupar, a pesar de que debería ser el tronco fundamental de la narración. Pero los puntos desordenados en la trama, se compensan con tensión y un apartado cinematográfico diestro. La cámara subjetiva sigue a sus personajes y convierte a los espectadores en testigos de una circunstancia temible.

'Bestia'

Una criatura temible al acecho en La Bestia

La idea de lo inevitable que provoca una situación letal son vehículos que La Bestia usa para llevar al espectador hacia el conflicto. Ese comienza cuando los personajes enfrentan una presencia imparable e irracional. Para la ocasión, el director Baltazar Kormákur toma la decisión de analizar el hecho del bien y del mal como terrenos grises. El león convertido en una amenaza temible es, a la vez, víctima del hombre en su codicia. La idea puede parecer repetitiva, hasta que la trama encuentra cómo darle una tridimensionalidad convincente. 

En La Bestia hay mucho más que una historia sobre un animal que debe ser abatido por necesidad. Eso, a pesar, de detallar el horror escondido en las llanuras. Una criatura alimentada con sangre humana y que ya atacó poblados enteros desde su apetito insaciable. La recreación digital del león, centro de la narración, es impactante. El detalle visual permite que el guion pueda profundizar en la idea de un enemigo letal y poderoso.

Pero aunque en algunos puntos su furia parece más humana que solo instintiva, sigue siendo un animal. Un aspecto que da credibilidad a la narración; mucho más aún, cuando la percepción sobre el peligro se hace brutal. El asesino instintivo viaja en soledad, ataca a los cazadores furtivos y los habitantes de una aldea pacífica. Pero sigue siendo un mamífero desorientado y agresivo. Un matiz que la película muestra de forma casi poética. 

El dilema del miedo 

¿Por qué un animal puede transformarse en un enemigo? Las explicaciones en La Bestia de algo semejante no son obvias. La película intenta evitar el tópico, pero, a pesar de eso, se acerca a la obviedad. El león que perdió a su manada es un reflejo de Nate, quien también lidia con un duelo potencialmente destructor. El paralelismo se explica como parte de una circunstancia cruel. Lo que permite alcanzar momentos emocionales en un escenario sangriento. 

La historia, a través de cierto sentido del terror, incorpora ideas oscuras y crueles: hay una amenaza en todas partes y Kormákur lo muestra en tomas sutiles. Desde los cielos azules interminables, que abarcan personajes y escenas como un observador, hasta la soledad que se expresa en el silencio. La Bestia tiene el objetivo de brindar un significado elocuente a cada elemento que integra a su puesta en escena. No se trata solo de utilizar la belleza de los pasajes inexplorados como contexto. 

Lo inexplorado es un terreno en que reina el enigma supremo del mundo más allá del hombre, ¿cómo hacerle frente? La cuestión se mira desde varias ópticas distintas. Pero, en particular, desde la idea que cualquier rasgo de razón se desvanece en lo originario. 

'Bestia'

La naturaleza contra el hombre:
la versión de La Bestia sobre el miedo 

En La Bestia late el impulso por la supervivencia. Tanto el guion como la dirección necesitan demostrar hasta qué punto puede llegar esa búsqueda. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la trama analiza sus aspectos más duros a través de una figura imprevisible. Se trata de ese león enloquecido que resulta ser algo más que un animal. ¿Es un símbolo de la brutalidad que le rodea? ¿Su comportamiento nace de la venganza? La película no cae en el error de humanizar a su criatura. Pero sí extiende su poder hacia un terreno inexplicable. 

El film basa su efectividad en analizar lo misterioso desde lo primitivo, triunfando en su lenguaje alegórico. Profundiza sobre la visión abstracta de los horrores incontrolables, vinculados con lo originario, y propone que la batalla entre el hombre y el mundo más allá de lo civilizado de manera feroz y con reglas propias. Pero, aun así, todos los animales —el hombre incluido— tienen un propósito más elaborado que evitar la muerte. ¿El sacrificio por un bien mayor? La película no responde el punto fundamental; sin embargo, sí expone lo que desea mostrar sobre el dolor. Su punto más alto y refinado. 

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