Que Michael Waldron, creador de Loki (desde 2021), se inspirase en una famosa película de James Cameron, muy estimada por los amantes del terror y de la ficción científica, para el texto sobre la secuencia más brutal que nos encontramos durante Doctor Strange en el multiverso de la locura debería ayudar al público a entender ciertas características de su oficio. Y, así, que el filme de Sam Raimi afecte a la historia de un posible villano futuro en el Universo Cinematográfico de Marvel.

Lo que los espectadores no comprenden sobre las adaptaciones a imágenes en movimiento es que no resulta posible trasladar una historia tal como un escritor nos la presenta en un libro, un cómic o un videojuego. Por un lado, el séptimo arte tiene unas necesidades narrativas específicas, y no las de la literatura, por ejemplo. De manera que siempre hay cambios con esta razón. Por otro, los cineastas son autores de su propia obra y la hacen suya como desean o pueden.

Además, tratándose de una actividad colaborativa, también asoma por ahí la cabeza del productor ejecutivo Kevin Feige. El supremo guía de Marvel y guardián de la coherencia imprescindible de la saga debe de haber aprobado que, ahora, los sueños en ella sean vistazos efímeros a la vida de las otras versiones de los personajes en el multiverso desatado según la secuela de Doctor Strange (2016). Lo que podría cambiar mucho los detalles sobre el dominio de Pesadilla.

‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’, un gran problema para Pesadilla

Este ser demoníaco, creado Stan Lee y Steve Ditko para el número 110 de Strange Tales en abril de 1963, gobierna en la Dimensión del Sueño, formada a partir del inconsciente colectivo de la humanidad —un concepto ajeno a la ciencia del psicoanalista Carl Gustav Jung— y por la que vaga a lomos de un caballo de color azabache con cornamenta. Los cómics de Marvel determinan, así mismo, que él existe por la necesidad humana de soñar, sin la que las personas caerían en la demencia.

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Pero, claro, se supone que Doctor Strange en el multiverso de la locura ha suprimido dicha dimensión como un espacio real en el que es posible moverse, reduciéndola a una simple conexión entre universos paralelos. Lo cual desbarata esencialmente a Pesadilla. Y, por lo tanto, hace impepinable que Kevin Feige y su equipo de escritores alteren su origen, atribuciones y propósitos. Para que cuadren sin problemas con la situación que le incumbe en la franquicia de Marvel.