Espera lo mejor y prepárate para lo peor. En informática, esta máxima te salvará de cualquier problema. Pérdida de datos, aparatos que no encienden, archivos que desaparecen… Todo va bien hasta que un buen día Windows deja de funcionar correctamente. ¿Qué hacer en ese caso? Hay varias soluciones, según la gravedad del problema. Una de ellas, acudir a la unidad de recuperación o USB de rescate que puedes crear tú mismo en Windows 10 o Windows 11.

En palabras de Microsoft, “si el equipo experimenta alguna vez un problema importante, como un error de hardware, podrá usar la unidad de recuperación para volver a instalar Windows”. Como he dicho, es una solución drástica cuando todo lo anterior falla. Pero así tendrás algo a lo que agarrarte si no puedes arreglar lo que falla con un método más sencillo.

Recuerda que antes de acudir a la unidad de recuperación deberías hacer una copia de seguridad del contenido de tu PC, en especial archivos personales como documentos, fotografías o vídeos. Una vez tienes tus archivos a salvo, puedes restablecer Windows con ayuda de tu actual versión de Windows, ya sea Windows 10 o Windows 11. Y si este método no sirve, la solución definitiva está en el USB de rescate.

Windows puede reinstalarse si todo va mal

Restablecer tu PC desde Windows

Antes de usar la unidad de recuperación, probemos a solucionar el problema de Windows desde el propio Windows. Tal vez tengas que desinstalar una aplicación, un controlador de hardware, buscar si hay archivos infectados, etc. Si esto no funciona, puedes reinstalar Windows desde el propio Windows. Y en Windows 10 y Windows 11 es muy fácil.

Primero. No está de más tener una copia de seguridad de tus archivos personales. En la nube o en un dispositivo externo. Por si acaso. Luego iremos a Inicio > Configuración > Sistema > Recuperación y activaremos la opción Restablecer este equipo. Windows hará una reinstalación limpia para que todo vaya bien. Opcionalmente, puedes mantener tus archivos personales. Eso sí, eliminará los cambios y las aplicaciones instaladas.

El proceso llevará su tiempo, pero al finalizar, tendrás una versión limpia de Windows con tus archivos personales. Todo debería ir bien, como antes del problema que te llevó hasta aquí. Eso sí, para usar esta opción necesitarás conexión a internet para descargar el instalador y las posibles actualizaciones.

El asistente te ayudará a crear la unidad de recuperación o USB de rescate

Una unidad de recuperación para Windows

Si no tienes conexión a internet permanente o si el método anterior no funciona, tenemos una solución de último uso. Se conoce como unidad de recuperación, disco de rescate o USB de rescate. Este método requiere de internet solo para crear el disco, no para hacer la reinstalación. Además, te será útil para recuperar cualquier ordenador con Windows además del tuyo.

Para crear el USB de rescate necesitamos un pendrive o unidad USB de al menos 16 GB. Recuerda que con este método, la instalación de Windows será limpia, así que tendrás que guardar tus archivos personales en otra unidad o subirlos a la nube. Recuerda también que el USB que uses como unidad de recuperación debe estar vacío, ya que su contenido desaparecerá. También conviene tener Windows actualizado para que el USB de rescate se configure con los últimos cambios y archivos de Windows. Así haremos una instalación limpia y actualizada.

Primero iremos al cuadro de búsqueda de Windows y buscaremos “unidad de recuperación”. En los resultados aparecerá una aplicación o herramienta que abriremos. Luego marcaremos la opción Realizar una copia de seguridad de los archivos de sistema en la unidad de recuperación. Siguiendo el asistente de la herramienta, conectaremos la unidad USB de rescate, la seleccionaremos y, finalmente, pulsaremos en Crear.

Cuando debamos acudir al USB de rescate, tendremos que introducirlo en un puerto USB y arrancar el PC desde él. Luego bastará con seguir las instrucciones y así hacer una instalación limpia de Windows. Finalmente, copiaremos los archivos personales que teníamos en un USB externo a modo de copia de seguridad o de respaldo. Con esto, cualquier problema de Windows debería desaparecer.