Luego de ver los primeros cuatro capítulos de El hombre que cayó a la Tierra, se está ante la que podría ser una de las series sorpresa del año. Son un total de nueve episodios, así que convendría no sacar demasiadas conclusiones en relación con el avance de la trama. Aún así, el vistazo inicial es atractivo, intrigante y bien logrado.

Los antecedentes de esta serie son varios y poderosos. El primero es literario: se trata de una producción inspirada en la novela homónima de Walter Tevis, publicada en 1963. Un relato de ciencia ficción elaborado en un momento en el que la palabra no competía con tantas otras formas de expresión como ahora. La segunda referencia es cinematográfica: David Bowie protagonizó el film estrenado en 1967, bajo la dirección de Nicolas Roeg.

En esta película, Bowie interpretó a Thomas Jerome Newton, quien llegó a la tierra con el objetivo de buscar una manera de transportar agua a su planeta, urgido de ella. Este personaje vuelve a ser citado en El hombre que cayó a la Tierra, como el vínculo entre Faraday, interpretado por Chiwetel Ejiofor, y su planeta, Anthea. Incluso, Newton reaparece, solo que esta vez es interpretado por Bill Nighy.

Ellos son solo dos de los actores notables que destacan dentro del relato. No se trata de cameos o escenas vacías, sino de personas que facilitan que estos actores sirvan su arte en favor del relato. Como cuando Clarke Peters aparece y comienza a construir una de las mejores escenas de la serie, cantando “Papa Was a Rolling Stone” junto con los protagonistas, incluyendo a Naomie Harris en el papel de Justin Falls.

El hombre que cayó a la Tierra:
más que buenos aires

Si bien el elenco de El hombre que cayó a la Tierra incluye otros nombres destacados, como Jimmi Simpson y Kate Mulgrew, no se queda ahí. La apuesta visual de la serie es potente. Tiene mucho mérito su director, Alex Kurtzman, quien también escribió el guion junto con Jenny Lumet. No solo en aquellas escenas oníricas y sobrenaturales, sino incluso en otro tipo de escenarios en los que no hay mayor espectacularidad: la fotografía y el manejo de cámara facilitan la inmersión del espectador dentro de la historia que quiere contar.

Aunque no es una comedia, hay ratos en los que el humor se hace presente. Son bocanadas de aire dentro de un drama en el que conviene mantener la atención durante cada episodio: un detalle que se extravíe puede dificultar la comprensión posterior. Al desarrollarse en distintos momentos, la confusión es una posibilidad. Por tanto: no es una serie para ver al paso.

Dentro de un universo de contenidos diverso y amplio, El hombre que cayó a la Tierra no funciona como uno que se puede ver haciendo otra cosa sino como una opción de entretenimiento que atrapa al espectador, que entre su realización y su escritura ofrece una experiencia de ciencia ficción intensa y compleja, sin dejar de ser digerible. En eso último tiene mucho valor la banda sonora, con temas icónicos y un manejo del sonido impecable.

Buena parte de los primeros cuatro episodios sirven para recrear la transformación del personaje. Un alienígena que poco a poco se va adaptando a la humanidad, compartiendo su lenguaje, sus costumbres, hasta ser uno más. La serie de ShowTime puede verse a través de Movistar Plus.