El final de Dexter (James Manos Jr., 2006-2013) en su temporada ocho no satisfizo a buena parte de la audiencia, que votó masivamente el episodio “Remember the Monsters?” (8x12) para suspenderlo en los ficheros web de cine. Algunos analistas pensamos que es un cierre trágicamente oportuno. Pero la falta de complacencia de los espectadores puede resultar decisiva y, siendo posible un regreso de Dexter Morgan (Michael C. Hall), lo han aprovechado para lanzar los diez capítulos adicionales de Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021-2022).

Aquellos que no discutimos la pertinencia de cómo acabó el protagonista en la serie original podríamos torcer el gesto al enfrentarnos a esta nueva ficción televisiva de Showtime pero, si podemos reconocer que añorábamos a nuestro asesino en serie predilecto junto con Hannibal Lecter (Anthony Hopkins y Mads Mikkelsen), no teníamos razones para resistirnos mucho a esta oportunidad de reencontrarnos con él. Y, tal como ha transcurrido la miniserie hasta esa conclusión a la altura del personaje, no hay renuencia para alegrarnos por todo.

El eje principal de ‘Dexter: New Blood’

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El propio Harrison Morgan (Jack Alcott) era un importante cabo suelto de Dexter, y convertirlo en uno de los ejes principales de la miniserie secuela entraña una lógica difícilmente discutible, más allá del argumento relacionado con los criminales Matt (Steve M. Robertson) y Kurt Caldwell (Clancy Brown). Las consecuencias terribles de lo que vivió de bebé en “The Getaway” (4x12) por Arthur Mitchell (John Lithgow), el Asesino de la Trinidad, que también se asoma unos segundos en “Skin of Her Teeth” (1x07), debían abordarse en Dexter: New Blood.

Clyde Phillips (Nurse Jackie), que fue showrunner de la primera etapa hasta el preciso fin de la temporada cuatro, demuestra que es consciente de ello, y que el paralelismo obvio entre la existencia clara y el origen del Pasajero Oscuro de padre e hijo, con sus madres asesinadas y ellos cubiertos de su hemoglobina, constituye un hilo narrativo muy jugoso para explorar. Y es lo que hace en la miniserie, al punto de que se revela la principal tribulación de Dexter Morgan y acaba definiendo su destino en “Sins of the Father” (1x10), el último episodio.

Clyde Phillips termina lo que empezó en ‘Dexter’

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El mismo creador de Dexter: New Blood no está de acuerdo con la forma en que terminaron la otra serie. “Creo que el programa, en los últimos años de su encarnación original, perdió el rumbo”, ha dicho en una entrevista para Variety. “Solo estaba viendo un futuro tan lejano como los faros de un automóvil y había roto el pacto con la audiencia acerca de que todo lo que hace Dexter tiene que ser compatible con el código”. Pero Clyde Phillips ha incorporado muy bien esa ruptura aquí y la ha transformado en algo determinante para el final.

De cierta manera, ha cumplido con el que hubiera querido darle a Dexter si él hubiese estado al frente en su octava temporada. “Mi final personal para la serie era que fuese ejecutado por sus crímenes”, ha reconocido a Entertainment Weekly. “Está tirado en la mesa y fuera de la ventana están todas las personas que ha matado. Eso estaba solo en mi propia cabeza. Nunca se lo dije a nadie”. La paradoja es que, si el asesino hubiese muerto, no estaríamos hablando de Dexter: New Blood, tal como admite Clyde Phillips en esa misma entrevista.

Por todo lo anterior, no solo a la miniserie no le hace falta alguna seguir con más temporadas, sino que ni siquiera debería aunque el showrunner le haya asegurado a TVLine que está dispuesto. Ya se supone que la historia criminal de Dexter Morgan ha contado con la ocasión de resarcir con un segundo final al público disconforme, retomando los elementos imprescindibles de la ficción previa y conduciéndolos a donde debían. Lo mejor es que dejen de llevar el cántaro a la fuente para que no se les rompa y no puedan recomponerlo esta vez.