En la vida, las personas se marchan del todo en el momento en que no queda nadie que las recuerde. Puede parecer un topicazo a estas alturas, pero es completamente cierto. En el cine, por otra parte, sus posibilidades narrativas ayudan a que los seres de ficción no se tengan que ir hasta que los escritores lo deciden; y por eso escuchamos la voz sugerente de Molly Park (Jamie Chung) al inicio del episodio Sins of the Father” (1x10) de Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021-2022), la miniserie secuela que no debería transformarse en serie con una segunda temporada.

Con lo digna que ha sido, remedando las características esenciales de Dexter (James Manos, Jr., 2006-2013), solo nos oponemos a esta posibilidad porque basta como este cierre. Porque, en caso contrario, probablemente nos ocurra lo mismo que con ella, y echemos en falta la siniestra y elocuente voz en off de Dexter Morgan (Michael C. Hall) tal como la oímos en esta primera secuencia con esa cámara lenta tan adecuada. Y las sospechas inquietantes de Angela Bishop (Julia Jones), que pillarán desprevenido al protagonista, son el rayo que no cesa aquí.

El juego del gato y el ratón llega a su fin en ‘Dexter: New Blood’

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De pronto, se produce un giro que no habiéndolo preparado lo suficiente nos causa menor estupor; por los vínculos de los personajes implicados, porque se trata de una situación que no habíamos visto hasta Dexter: New Blood y porque, caray, lo de dedicarse al más difícil todavía alcanza unas cotas muy superiores en “Sins of the Father”. Y que nos muestren a nuestro querido Dexter Morgan en la tesitura de los trámites policiales típicos, alargando las sensaciones que esto nos ocasiona con cámara lenta de nuevo, nos intranquiliza aún más.

Los escenas posteriores, prueba de que Clyde Phillips (Nurse Jackie) conoce bien su trabajo como guionista y sabe proponer virajes inteligentes mediante conversaciones, no nos pueden resultar menos virtuosamente incómodas en su desarrollo dramático. Pero se debe al puro temor que sentimos por Dexter Morgan, así que se aprovecha de ello con lucidez. Hasta el punto de que se sirve de una intervención inesperada que nos abre los ojos como platos y que, por su relación con el protagonista, nos propone una remate a la historia en su conjunto.

Un episodio espléndido para decir adiós a Dexter Morgan

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Confiar otra vez en Marcos Siega (You) para dirigir un capítulo tan importante como este, con el que sumaría quince entre los que ha realizado de la serie original y para Dexter: New Blood, es lógico. Con “Sins of the Father” se acaba lo de ir a por el más difícil todavía. El juego del gato y el ratón no puede alargarse para siempre y, con una Angela Bishop tan durísima de pelar y llegando por fin a un punto de no retorno, el acorralamiento de nuestro homicida en serie favorito, había que ofrecer una conclusión a la altura de tan inolvidable personaje.

Si uno se enfrenta a los cincuenta y ocho minutos de este episodio capital casi sin moverse en el asiento ni pestañear mucho, lo que experimenta en las secuencias últimas es algo cercano a la hipnosis. Por el calibre de lo que sucede y por la audacia del drama primordial que explota en los instantes más imprevistos, lo que nos brinda el definitivo cara a cara familiar como una muestra de coherencia muy agradecida y de que, por supuesto, Clyde Phillips y su equipo tenían bien claro lo que de veras era determinante en Dexter: New Blood. Una espléndida despedida para Dexter Morgan.