Todos sabemos que las diferentes expresiones culturales están interconectadas e influyen las unas en las otras, que los artistas se educan y beben del trabajo ajeno, se origine en el país o el entorno social que sea; y no deberíamos tener dudas sobre que, en este contexto milenario, el concepto de apropiación cultural es absurdo. Porque la cultura no constituye ninguna propiedad exclusiva y nos pertenece a todos al margen de las obras específicas. Y, en esta tesitura, que una miniserie como Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021) apunte a una película es normal.

Tal cosa ocurre en cierto momento del episodio “Unfair Game” (1x08). Al final del anterior, “Skin of Her Teeth” (1x07), nos habían dejado con un cliffhanger: nuestro querido Dexter Morgan (Michael C. Hall) es secuestrado por Elric Kane (Shuler Hensley), el secuaz de Kurt Caldwell (Clancy Brown). Luego nos enteramos de que su intención es llevarle a la cabaña aislada en la que el susodicho perpetra sus propios crímenes, presumiblemente para consumar su venganza por el asesinato de su hijo, Matt (Steve M. Robertson), en “Cold Snap” (1x01).

Ya es ‘Viernes 13’ en ‘Dexter: New Blood’

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El protagonista consigue huir del vehículo en el que Elric Kane le estaba trasladando; más que nada porque sus antagonistas en Dexter: New Blood no tienen ni idea de a quién se enfrentan y toman las precauciones que deberían. Escapa a través del bosque nevado y, en cierta escena, se topa con un cartel que indica el camino a un complejo cercano, y a su característica voz en off la escucha decir: “Campamento de verano… El mejor lugar para que un asesino en serie presente batalla”. Una clarísima referencia al largometraje Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980) y su saga terrorífica.

Uno de los escenarios fundamentales de esta es el campamento Crystal Lake, donde la madre de Jason Voorhees, Pamela, desata su sanguinaria ira vengativa en el verano de 1979. Como su hijo en diferentes lugares a lo largo de nueve filmes dirigidos por Steve Miner (1981, 1982), Joseph Zito (1984), Danny Steinmann (1985), Tom McLoughlin (1986), John Carl Buechler (1988), Rob Hedden (1989), Adam Marcus (1993) y James Isaac (2001). Sin olvidar que existe el crossover Freddy contra Jason (Ronny Yu, 2003) y un remake (Marcus Nispel, 2009) de la Viernes 13 original.

Jason Voorhees y Dexter Morgan: de un asesino de masas a uno en serie

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Como bien nos recuerda uno de los criminales desconocidos en la secuencia inicial del filme Scream: Vigila quién llama (Wes Craven, 1996) durante su siniestra conversación telefónica con la pobre Casey Becker (Drew Barrymore), la que masacra a los monitores de Crystal Lake en Viernes 13 es Pamela Voorhees (Betsy Palmer), pese a que el homicida icónico de la franquicia es su hijo, con su careta de hockey y su temible machete. A ambos se los puede considerar asesinos de masas porque sus escabechinas suceden de golpe, no se distribuyen en el tiempo.

En cambio, el que empuña el cuchillo en Dexter (James Manos Jr., 2006-2013) y, ahora, Dexter: New Blood es un asesino en serie. A uno le puede tentar decir “clásico”, pero no cabe duda de que dista un montón de serlo por el código que le había enseñado Harry Morgan (James Remar) para reconducir sus impulsos violentos hacia los que dañan a personas inocentes. Así, seguro que a Dexter Morgan le hubiera encantado encargarse de Jason Voorhees. Pero, en el campamento de Iron Lake, solo despacha a Elric Kane, y es probable que vuelva a pisar ese escenario en el futuro.