La sensación inquietante que nos quedó por el último giro en el capítulo “Smoke Signals” (1x03) de la miniserie Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021-2022), cuando ya parecía que nuestro querido asesino en serie interpretado por Michael C. Hall (A dos metros bajo tierra) podía respirar tranquilo, es lo suficientemente importante como para que “H Is for Hero” (1x04) no pierda un segundo y empiece abordándola de inmediato en los minutos anteriores a los títulos.

Si las escenas con una imaginaria Debra Morgan (Jennifer Carpenter) en el rol que tenía su padre, Harry (James Remar), en Dexter (James Manos Jr., 2006-2013) suelen ser bastante surrealistas, entre la comedia, la pura tensión psicológica y hasta lo terrorífico, la que hay en el comienzo de este episodio juega con las posibilidades fantásticas de su esencia mental; y nos brinda un inesperado y muy agradecido ejemplo de reverse motion.

Además de nuevas ironías referenciales que solo pueden ser comprendidas por el propio Dexter Morgan. Por otra parte, como Clyde Phillips (De repente, Susan) conoce a las mil maravillas la dinámica fundamental en esta intriga macabra de Showtime, que se sumen más personajes a meter las narices en el homicidio investigado y a acorralar en mayor medida a su escurridizo autor es lo esperable, y uno de los motores dramáticos básicos de esta historia desde siempre, que no podía sino recuperarse para Dexter: New Blood.

De tal palo, tal astilla

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Lo que viene después es un recuerdo sobre el adversario más icónico de la primera ficción televisiva, Arthur Mitchell (John Lithgow), el Asesino de la Trinidad, y lo que ocurre en el capítulo “The Getaway” (4x12), la primera gran tragedia en Dexter antes de la de Debra Morgan en “Remember the Monsters?” (8x12). Y no resulta gratuito, pues está relacionado directamente con la fisgona Molly Park (Jamie Chung) y, en especial, con el enigma que es el mismo Harrison Morgan (Jack Alcott) y las revelaciones que auguramos acerca de él.

De hecho, la violencia sorprendente que se desata a continuación nos hace sospechar que el parecido con su padre no se limita a que tenga idénticos impulsos, sino que también gasta su ingenio para encubrir las consecuencias que le abocan al peligro en Dexter: New Blood. Y la culpabilidad ante los destrozos que produce, muy bien expuesta en una escena específica con una adecuada escritura de Tony Saltzman (Goliat) y la sencilla puesta en escena del director Sanford Bookstaver (House), que repite tras “Smoke Signals”.

La plena y familiar densidad narrativa en ‘Dexter: New Blood’

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Pero lo más atractivo de “H Is for Hero” lo encontramos en las pesquisas del Dexter Morgan de Michael C. Hall, sus elementos conceptuales ilusorios y su composición visual, en las que se sirve de las habilidades forenses que extrañábamos en toda su capacidad analítica para descubrir la intuida impostura de su hijo; con un remate verbal de lo más grato por reconocible. Y con ello, en el conjunto del episodio, regresa la densidad narrativa de Dexter, apuntalada con su casi omnipresente voz en off.

Otra relevante pieza del puzle sobre el misterio personal en torno a Angela Bishop (Julia Jones) se coloca en su sitio y, a la vez, el personaje de Molly Park obtiene un sentido completo para su intervención en Dexter: New Blood. Y, para el tramo final del capítulo, casi tan plácido como “Storm of Fuck” (1x02) pero mucho más interesante, Tony Saltzman y Sanford Bookstaver nos entregan un sustancioso montaje alterno a tres bandas que culmina con dos revelaciones clave para el desarrollo de la miniserie, y por ellas estamos ya deseando ver el quinto.