James Gunn es el director de moda en el cine de superhéroes. El estreno de El escuadrón suicida -aunque no está funcionando demasiado bien en taquilla por la rebrote de COVID a nivel mundial- ha recogido mayoritariamente críticas positivas. Especialmente comparando con la primera película del grupo de 2016 que puso un clavo más en la tumba de al concepción inicial del Universo Extendido DC, y que ahora parece que va camino de resurgir con mucha más libertad creativa.

Gunn (nacido en St. Louis en 1966), es el único cineasta que ha dirigido una película de Marvel y de DC. Joss Whedon tomó las riendas de lo que quedaba de La Liga de la Justicia tras la salida de Zack Snyder, pero Gunn es el único que lo ha hecho de inicio.

Esta dualidad es particularmente importante sabiendo ahora que Gunn ha sido repescado por Disney/Marvel tras la polémica que le afectó en 2018, cuando varios tuits antiguos suyos de un humor muy negro que sobrevolaban temas como la pedofilia o el antisemitismo fue denunciado en una campaña de la extrema derecha. Disney, desde su jaula de oro, despidió rapidamente al directo de Guardianes de la Galaxia, pero pronto los seguidores y los propios actores pidieron su regreso. Ese interludio fue aprovechado por DC para contratarlo. Ahora, parece claro que Gunn tiene proyecto en los dos lados de la calle: dirigirá una serie para DC en HBO Max basada en Peacemaker, y también el Vol. 3 de los Guardianes.

Un tipo nacido entre los borbotones de sangre de la serie B

Que haya llegado hasta este punto -y sobre todo superando la polémica de 2018- es especialmente importante teniendo en cuenta que Gunn no es un tipo con muchos títulos a sus espaldas en la dirección, aunque sí en la escritura.

Criado en Missouri, Gunn nació en una familia de cinco hermanos de los que varios de ellos han ganado relevancia: el actor Sean Gunn, concido por pequeños papeles en sus películas más famosas, el actor y escritor político Matt y el guionista Brian.

Tras graduarse en Bellas Artes, Gunn fundó una banda, The Icons, en 1989, como vocalista principal, y después se introdujo en la escritura a través de la productora Troma Entertainment. Ese nombre seguramente no diga mucho, pero a su dirección estaba Lloyd Kaufman y Michael Herz, mitos de la serie B más autorreferenciada y comiquera y directores de la película The Toxic Avenger (1984), la primera parodia en el cine de superhéroes. Esto ya nos dice varias cosas.

Gunn es el único cineasta que ha dirigido una película de Marvel y de DC junto con Joss Whedon, quien no obstante no fue contratado de inicio

La vida en los suburbios de los estudios de Gunn comenzó coescribiendo Tromeo y Julieta, una comedia loca basada en la historia shakespeariana en la que Julieta bebe una poción que la transforma en una vaca mutante. Tal y como lo escribimos.

Después llegaría el guion de Los Especiales (2000), un grupo de superhéroes con el mismo alma de parodia absurda que cabalgaba el tiempo en el que Spider-man, los X-Men y Blade habían retomado el género en el cine.

Tras ello llegaría algo con más poso. La película de acción real de Scooby-Doo de 2002, escrita por Gunn, recibió malas críticas en su estreno, pero tenían ciertas escenas que vivían del género zombi y slasher que Gunn cultivó desde pequeño con sus hermanos grabando pequeños cortos, como ha contado en algunas entrevistas.

En 2004 llegaría su guion más importante hasta la fecha, el remake de El amanecer de los muertos con Zack Snyder como director. Gunn ya se había hecho un hueco.

Su primera película: una comedia loca gore antes de Dwight (The Office) un superhéroe

Sin embargo, cuando Gunn tuvo la oportunidad de debutar como director, pareció querer volver al germen de la serie B, aunque con un presupuesto y elenco poco desdeñable. El resultado fue Slither, una comedia de terror de 2006 donde un parásito alienígena que aterriza en un pequeño pueblo en infecta a un pueblerino interpretado por Michael Rooker (uno de sus actores fetiche desde entonces).

Las babosas alien sigue propagándose en una película en la que también actuaba Jenna Fischer (Pam en The Office), entonces mujer de Gunn, y que le recomendó a Rainn Wilson (Dwight Schrute en la misma serie) para su siguiente película como director: Super (2010) la historia de un superhéroe supuestamente realista.

Super se basa en el personaje de Frank, un cocinero de segunda cuya mujer le es infiel. En su estado depresivo, Frank experimenta lo que percibe como un mensaje divino de Dios: que su destino es convertirse en un superhéroe. Aunque suena muy a comedia (y lo es), Super esconde cierta crítica amarga más severa que en Kick-Ass sobre lo que de verdad debe pasar por la cabeza de alguien para convertirse en un superhéroe. Esta exploración del superhéroe con todas su aristas en lo que también haría después (2019) como productor de Brightburn, la película que juega con la idea de si la llegada de Superman como niño a la Tierra saliera mal.

Sin embargo, al igual que Slither, Super no logró impresionar en la taquilla, ni siquiera consiguió superar la barrera del millón de dólares. El hecho de que la película se estrenara el mismo año que Kick-Ass seguramente le quitó primera plana. Pero para entonces Kevin Feige ya se había fijado en Gunn para dirigir al grupo más desmelenado y voluble del Universo Cinematográfico de Marvel, los Guardianes de la Galaxia.

Y llegó Marvel (y el escándalo)

Con Guardianes de la Galaxia, en 2014, Gunn tuvo bastante libertad para crear la atmósfera del grupo que hoy ya es el que conocemos en el cine. El primer grupo que hizo algo que ahora vemos bastante habitual en las películas de Marvel como alivio cómico: no tomarse demasiado en serio. Eso sí, los personajes de Gunn con Marvel tenían ese poso emocional y la capacidad de pellizcar en la ternura (de Groot a Nanaue), a pesar de todo lo cómico.

Tras el estreno del Vol. 2, llegó la conocida polémica por sus tuits. En julio de 2018, cuando se encontraba en pleno proceso de escritura de la tercera película de los Guardianes, Gunn fue despedido por Disney después de que una serie de tuits ofensivos del cineasta fueran desvelados por personalidades conservadoras como Mike Cernovich, cercanos a Trump. “Las actitudes y declaraciones ofensivas descubiertas en el Twitter de James son indefendibles e inconsistentes con los valores de nuestro estudio, y hemos cortado nuestra relación comercial con él”, dijo el presidente de Walt Disney Studios, Alan Horn, en un comunicado.

Aunque el contenido de los tuits de Gunn -la mayoría de los cuales giraban en torno a la violación y la pedofilia- era inexcusable, estaban siendo utilizados por figuras de la extrema derecha como “pruebas” de mala fe de que Hollywood estaba operando una red clandestina de pedofilia. Gunn no fue atacado por personas ofendidas por sus comentarios pasados, en definitiva.

Gunn se disculpó por su humor de mal gusto: “Me he arrepentido durante muchos años desde entonces, no solo porque eran estúpidos, nada divertidos, tremendamente insensibles y, desde luego, no provocadores como esperaba, sino también porque no reflejan la persona que soy hoy o que he sido durante algún tiempo”.

Sin embargo, a pesar de la disculpa, Disney lo despidió. Como resultado, el reparto de Guardianes firmó una petición de apoyo a su director, y Dave Bautista llegó a decir que se negaría a participar en la siguiente película sin que Gunn fuera su director. Durante meses, el futuro de la franquicia de Guardianes y de la carrera de Gunn parecía incierto.

Y después DC

Entonces, en octubre de 2018, Warner Bros, confiando en el talento de Gunn, contraatacó.

Lo contrató para escribir y dirigir una secuela/reboot de la denostada Escuadrón Suicida de 2016. Toda la historia llegó oficialmente a su fin en marzo de 2019, cuando Disney dio marcha atrás en su decisión inicial y volvió a contratar a Gunn para dirigir la tercera entrega de los Guardianes. Gunn ya estaba en las dos principales marcas de superhéroes de la historia y las dos franquicias más taquilleras de la actualidad.

Queda por ver ahora cómo se va cimentando esta relación y si a futuro bascula hacia un lado u otro. Lo que parece evidente es que Gunn, por ahora, ha dado en el clavo al conseguir una fórmula que parece reírse de sí misma, con un mundo en DC que bebe más del gore y en Marvel de la comedia, los dos mundos unidos en los que dio sus primeros pasos.