Sin duda, uno de los personajes más llamativos de El escuadrón suicida (James Gunn, 2021), el nuevo y divertido filme del Universo Extendido de DC que continúa con la premisa del casi homónimo de David Ayer (2016), es Nanaue, el peligrosísimo y adorable Rey Tiburón al que dobla Sylvester Stallone (Guardianes de la Galaxia, Vol. 2).

Este ser humanoide con pinta de escualo, escasas entendederas y un hambre insaciable desciende del Dios Tiburón, fue creado por el guionista Karl Kesel y el dibujante Tom Grummett para el número cero de Superboy (1994) y, antes que en la película, ha aparecido en cuatro episodios de The Flash (Greg Berlanti, Geoff Johns y Andrew Kreisberg, desde 2014) con Dan Payne (Watchmen) en cuerpo y David Hayter (X-Men) a las cuerdas vocales. Y la propia razón por la que se embarca en la aventura de Corto Maltese podría considerarse un agujero de guion si no se aclara debidamente.

Una duda razonable sobre el Rey Tiburón en ‘El escuadrón suicida’

Warner Bros.

A Nanaue, los disparos y las explosiones no le afectan ni lo más mínimo; las balas no le hieren; ni un rasguño le hacen. En cambio, por pura coherencia con su pequeño arco emocional sobre tener amigos, el engendro hawaiano de El escuadrón suicida experimenta una gran decepción cuando había querido serlo de las criaturas clyrax de Jötunheim y estas quieren devorarle al verse libres. Y sus mordiscos sí le producen laceraciones.

Pero, por un lado, si su piel es tan sumamente dura que no se puede atravesar de un tiro o con cualquier otra agresión externa y, por otra parte, tal vez solo si sufre un golpe amargo en sus emociones, de una manera psicosomática, ¿cómo le introdujo el equipo médico de Amanda Waller (Viola Davis) la bomba cerebral con la que amenazan a sus colegas y a él para que acepten misiones así de comprometidas? Quizá el Rey Tiburón sea manipulable, pero creemos que esta incógnita merece que nos la expliquen bien.