“Tal vez, Arcadeología [2021] sea un documental de nicho; no era nuestra intención, otra cosa es lo que nos ha salido”, nos cuenta Mario-Paul Martínez sobre la película, que se ha estrenado en España y está en negociaciones para distribuirse en alguna plataforma de streaming importante tras el periodo de exhibición en cines, acerca de los anónimos aficionados a recuperar las máquinas recreativas que enamoraron tantísimo a nuestra juventud en los años ochenta y noventa del siglo XX con sus aventuras arcade.

Es decir, a ellos mismos, que acudían a sus salones para introducir una moneda tras otra en las ranuras de tales artilugios y divertirse. “Vamos a intentar que lo vean, no solo los expertos o interesados en los videojuegos, sino también otra gente para que comprenda esa pasión”, afirma el director valenciano. Aunque el propio nicho de los gamers ya es bien gordo.

Mario-Paul Martínez: “«Arcadeología» es un hijo rebelde para bien”

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“Cuando empezamos la película, no sabíamos que todo esto cubría un espectro español tan amplio y a tal diferencia de niveles. No era el proyecto inicial”, admite Mario-Paul Martínez. “Al principio, iba a ser una cosa de investigación universitaria, que se actualiza en la página Arcadeologia.es, para la que dan una ayuda al grupo Massiva, del departamento de arte que dirijo en la Universidad Miguel Hernández de Elche”.

“Intentamos catalogar, a través de Arcade Vintage, todas las máquinas y los procesos de reparación que estaban llevando a cabo”, prosigue, “para hacer un repositorio online de arcades como eran en su momento, y ahora llevaremos unas treinta y cinco o cuarenta, y tenemos diez más preparadas. Vamos haciendo una decena cada año y las vamos subiendo”.

La documentación audiovisual de la investigación derivó en Arcadeología porque vieron que podría convertirse “en un documental muy potente” sobre este ámbito de los videojuegos arcade: “Era una parte pequeña del proyecto y, luego, el hijo se nos rebeló y se fue por su camino. Pero este hijo es un rebelde para bien”, asegura Mario-Paul Martínez.

“Y, claro, al haber estudiado las máquinas de verdad por dentro y que nos explicasen los procesos nos ayudó a estructurar mejor lo que estaría en la peli. Como también venimos del ámbito audiovisual y hacemos otras producciones, cada vez nos metimos más en el tema, nos apasionó y quisimos mostrarlo así”. Porque “si no atendemos el legado de los videojuegos, lo podemos perder; y hay gente que ya lo está haciendo y debemos conocerlo”.

Sacando a la luz a los recuperadores de las máquinas arcade

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La estructura de Arcadeología es circular: empieza donde acaba. “Queríamos decir algo con eso”, reconoce Mario-Paul Martínez: “que esta gente, pase lo que pase, cobrando o sin cobrar, de forma altruista o no, sigue a su movida, reparando máquinas, y me pareció muy bonito y loable. Cuando les conocimos estaban, en el buen sentido, en la sombra; nadie sabía que estaban ahí, reparando máquinas. Lo que sí se sabía es que había una sala en la que tenían recreativos por la nostalgia: la gente quería jugar”.

“Pero, cuando yo supe que ellos intentaban reproducir la máquina original, tal y como fue”, continúa, “con su mueble original, sus placas, etcétera, currándoselo durante tres años hasta conseguir la partida como en su momento, dije: «¿Vosotros sabéis lo que estáis haciendo aquí? Esto es más importante. Es una labor de arqueología lúdico-industrial casi. Esto es como estar, salvando las distancias, restaurando un retablo gótico en los fondos del Prado. Vosotros vais a ofrecer algo que se ha pedido, y además vais a dejar que jueguen con ello»”.

El cineasta tras Arcadeología profundiza en las motivaciones de estas personas: “Son apasionados del arcade y se preocupan por mantener ese patrimonio cultural; cada uno, por sus razones: unos, por pura nostalgia, porque quieren transmitir esto a sus hijos; otros, porque quieren desafiar a la placa y conseguir, a través de ingeniería inversa, de capados y emulación, arrancar ese juego de ahí. Y todos están ayudando a preservar el videojuego, y eso es genial”.

El posible salto a una serie de televisión de ‘Arcadeología’

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Conque Mario-Paul Martínez y su equipo intentan “dar una perspectiva” sobre el asunto. “Porque cubrir todo esto es imposible”, aclara. “Tenemos material para hacer una serie, y estoy muy triste de que muchas tomas y muchos participantes no hayan podido caber en la película porque no teníamos metraje para ello. E íbamos a quedar con Bruno Sol, que dirige Retro Gamer en España, la revista de arcade y videojuegos retro más importante, y al final no pudimos porque se cruzó el covid-19. Pero luego dijimos: «¿Para qué? Si no tenemos metraje para meterle», y nos parece una injusticia.

Y el caso es que hay plataformas de streaming que les han sugerido que expandan Arcadeología a serie porque disponen de material interesante de sobra. “Nos lo han propuesto, y puede que sí. Estamos pensándolo”, nos revela Mario-Paul Martínez sin descubrirnos de qué plataformas se trata. “Sobre todo, por seguir explorando y por la gente que se ha quedado en el tintero”.

La Biblioteca Nacional y el antecedente de los ‘pinballs’

El documental “empezó a cocerse en 2018 con el proyecto universitario y se encarriló muchísimo en 2019”. Pero la dichosa pandemia de covid-19, como a las actividades de todo el mundo, “le pegó una frenada” tremenda. Si no, habríamos visto Arcadeología mucho antes. “No habíamos acabado rodajes muy significativos para nosotros; entre ellos, el que ya estaba empezando a concertarse con la Biblioteca Nacional de España”, nos dice Mario-Paul Martínez.

“Para nosotros era importantísimo que saliese porque el proyecto que acaban de empezar legitima una de las demandas de este documental: que una institución oficial de ese calibre se interesase ya por fin, de una manera fehaciente, por la preservación del videojuego”. Y remata: “Es uno de los colofones, y esperamos que al público escéptico, no entendido a lo mejor en videojuegos, también le influya. Creíamos que eso era muy relevante para el propio cariz didáctico del documental”.

Por otro lado, “no han querido salir del arcade porque hubiese sido otra película, pero lo dejan caer rápidamente, y aparece en una parcela pequeña el tema de los pinballs”. Y es que “era importante esa pincelada para hablar de ellos en Arcadeología porque fue el principio de las asociaciones de retro y de conservación del videojuego. Todos sus miembros les contaban que esto apareció antes con los pinballs y que sus asociaciones fueron las primeras de España que empezaron a recuperar máquinas. Y ahí ha pasado de todo, desde cierto volumen de negocio hasta eventos importantes alrededor del pinball, que luego, evidentemente, se extrapoló a la pasión por el arcade”.

Las dificultades del rodaje y la posproducción de ‘Arcadeología’

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El rodaje ha sido muy duro”, confiesa Mario-Paul Martínez. “Ha implicado muchos viajes, perder fines de semana, algunos sin sus familias o sin sus novias, y estar trabajando permanentemente porque ya lo hacemos en la universidad. Y, después de dos años y medio, te enfrentas a lo peor que puede haber: la sala de montaje y gigas y gigas de grabaciones”.

El problema es que “un documental es muy distinto de las otras películas. Los actores saben bien todo lo que tienen que decir y está todo acotadísimo. Con un buen storyboard, lo sigues y funciona. Pero esto es orgánico; nunca sabes lo que te va a decir el entrevistado, por dónde va a ir, y tiene que confluir con dos años y medio de aportaciones de otras personas”. La dificultad para Arcadeología fue tanta que, “en el primer montaje, salieron dos horas y cuarto, y el productor [Miguel Herrero] casi le mata: «¿Estás loco? Esto es imposible»”.

“Me ayudaron mucho a seleccionar, a quitar; aunque es tu visión, tu bebé, y no quieres arrancarle brazos”, dice Mario-Paul Martínez entre risas. “Vas pidiendo opinión a gente que sabe de cine y de videojuegos y sea cercana. Pero, claro, quitas Gaelco: «¡Si esto es pura historia!». Su gente tenía que salir porque así hemos roto algunos moldes. Y lo pasas muy mal porque tienes deudas éticas porque, por ejemplo, a esta persona que se portó tan bien conmigo, me recibió y me concedió una entrevista y ahora no puedo sacarla la he llamado personalmente para pedirle perdón. Conque necesitamos ver que esto tiene resultados. Ahora mismo estamos contentísimos, y esto te da impulso para coger nuevos proyectos”.

La experiencia de la ópera prima

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El primer largo “es muy duro, pero engancha, es adrenalina pura. Es como tu primera entrevista: quieres más y más. Te quejas pero de vicio”. Y Arcadeología consitiuye una consecuencia lógica: “Venimos de las bellas artes; soy ilustrador pero siempre he estado conectado con el cine, haciendo posproducción y ese tipo de cosas; y para mí es muy natural contar algo a través de las imágenes. Me lo he pasado pipa escuchando a la gente, pero también metiéndoles la cámara en las entrañas de una máquina, siguiendo a David Martínez mientras recorre [la redacción de] Hobby Consolas…”

“En la medida de lo posible es muy divertido”, prosigue Mario-Paul Martínez. “Y, habiendo hecho también cosas de ficción, me gusta mucho del género documental que, para bien o para mal, es algo de improvisar. Es un desafío. Estás aquí y tienes dos horas, a ver cómo te lo montas para no hacer algo que todo el mundo ha visto, y eso me encanta”.