Los negacionistas de la pandemia cuentan con todo tipo de argumentos para defender sus teorías. ¿Por qué mueren personas jóvenes? A causa del tratamiento que les ponen en el hospital. ¿Por qué hay tantos test positivos? Porque la PCR no es específica. ¿Y qué pasa con los asintomáticos? Eso no existe, antes de la pandemia ni siquiera se hablaba de ellos. Por supuesto, ninguno de estos argumentos tiene ni la más mínima evidencia científica. Centrándonos en el último, es curioso que haya quienes sostienen que antes no se hablaba del tema, pues existen casos para múltiples enfermedades. Ahora, por ejemplo, se acaba de publicar un estudio sobre asintomáticos para la enfermedad de Chagas.

Esta es una infección provocada por el parásito Tripanosoma cruzi, transmitido a su vez por algunos insectos, como las chinches. La sintomatología es muy variada, ya que se pueden afectar múltiples sistemas del organismo, aunque son especialmente comunes y peligrosos los síntomas generados a nivel cardiovascular. Por lo general, se asocian a personas con un cuadro clínico grave. Sin embargo, un nuevo trabajo, publicado en JAMA Network Open por científicos de la Universidad de Colorado demuestra que, en realidad, puede ocurrir incluso en pacientes asintomáticos. A veces a un nivel muy preocupante.

Asintomáticos para la enfermedad de Chagas… y otras

El caso más antiguo conocido de persona asintomática para una enfermedad es el de Mary la Tifoidea, una cocinera irlandesa que durante la primera mitad del siglo XX dejó a su paso un reguero de enfermos de fiebre tifoidea sin ni siquiera ser consciente de que ella misma la padecía.

Desde entonces, se han detectado pacientes asintomáticos para múltiples enfermedades, incluyendo algunas tan comunes como la gripe.

Estas personas están infectadas por el patógeno causante de la afección, pero no exteriorizan ninguno de los síntomas. No obstante, eso no significa que estén totalmente a salvo de algunas de sus consecuencias posteriores. Y eso es precisamente lo que se explica en este estudio sobre pacientes asintomáticos para la enfermedad de Chagas.

En él, sus autores han llevado a cabo una revisión sistemática y un metaanálisis del desarrollo de miocardiopatías en estos enfermos. Esta es una afección del músculo cardíaco que dificulta el bombeo de sangre en el corazón. Puede deberse a múltiples motivos, entre ellos haber pasado el mal de Chagas.

Así, al analizar una cantidad suficiente de casos, comprobaron que las personas que han pasado la enfermedad sin síntomas tienen un 2% más de probabilidad de desarrollar miocardiopatías que las que no han sido infectadas por el parásito. Si han manifestado una infección aguda tendrán un poco más de probabilidad, concretamente un 5%. No es un porcentaje mucho mayor; por lo que, al menos a este nivel, pasar la enfermedad sin síntomas no es mucho más seguro que hacerlo con un cuadro clínico grave.

Por lo tanto, sí, los asintomáticos existen, tanto para el coronavirus como para otras enfermedades. Y es importante localizarlos. Es cierto que en el caso de la COVID-19 no es tan común que se den patologías posteriores, aunque sí se conocen algunos casos. Pero sí es vital dar con ellos; porque, ajenos a lo que les ocurre, pueden estar dejando un reguero como el de Mary la Tifoidea. Ella, en su día, cuando por fin se supo lo que le ocurría, se negó a hacer cuarentena y tuvo que ser obligada por un juez. Ha pasado más de un siglo desde entonces y muchas personas siguen actuando igual. Ahora bien, sabiendo esto, deberíamos plantearnos algo: ¿es realmente esa la época en la que queremos vivir?

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