Carrera espacial
– Jun 9, 2020, 10:00 (CET)

Del enfrentamiento entre países a la colaboración internacional: así es la nueva carrera espacial

Todo indica a que lejos han quedado aquellas épocas en las que la misión a la Luna era un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Ahora, la carrera espacial pasa por la colaboración internacional para volver a pisar el satélite.

Neil Armstrong clavó la bandera. Rayas rojas y blancas y 50 estrellas blancas sobre un fondo azul en suelo lunar. "Un pequeño paso para el hombre y un gran paso de la humanidad". No hacen falta más presentaciones para recordar ese 16 de julio de 1969 en el que el hombre pisó la Luna por primera vez. Rusia miraba abatido las imágenes por televisión que ponían fin a una intensa carrera espacial pero no a una Guerra Fría que le quedaba algún último coletazo.

Pero ¿qué hubiera pasado si la historia hubiera sido al revés como en la serie de AppleTV+ For All Mankind? Hubiera sido la Luna más roja y, sin duda, la historia de los últimos 50 años hubiera sido muy diferente. ¿Un triunfo del comunismo? En un mundo dominado a nivel económico, cinematográfico y social por Estados Unidos, es difícil de imaginar. Aunque quizá así se hubiera evitado el ascenso de políticos que dominan actualmente uno de los países más poderosos del mundo. El mismo que llegó a la Casa Blanca en 2016 diciendo que el cambio climático es una quimera y provocando el temor de investigadores y científicos por los recortes. Sin embargo, su estrategia ha cambiado en 2020, o al menos ha empezado a hacerlo.

Donald Trump anunció en enero que aumentará el año que viene el presupuesto de la NASA hasta los 3.000 millones de dólares para el desarrollo de Gateway, un módulo de aterrizaje humano en la Luna. A pesar de que han pasado 50 años, Estados Unidos es uno de los países que sigue estando a la delantera en la tecnología para llegar al espacio. Y ahora han ganado independencia, desde que SpaceX concluyó con éxito su primera misión tripulada a la Estación Espacial Internacional y, con ello, Estados Unidos ha dejado de depender de los cohetes rusos Soyuz.

De antemano podríamos decir que, estuviéramos ante una nueva carrera espacial, este país podría volver a ganar. Pero... ¿realmente lo estamos?

Para todos nosotros, la globalización es diaria. Viajes internacionales, productos de otros países en nuestras ciudades, costumbres que llegan a miles de kilómetros... Las distancias, en resumen, se acortan. Y, con ellas, se limitan los lugares sin descubrir, aquellos lugares recónditos cada vez lo son menos. ¿Y si quisiéramos explorar más allá de la Tierra?

"La globalización ya no es algo solo terrestre, la estamos incorporando al espacio", afirmó Jesús Martínez-Frías, doctor en Ciencias Geológicas y experto en meteoritos y geología planetaria y miembro del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).

En este siglo, por lo tanto, se acabó el a ver quién llega antes. El espacio se ha abierto a toda la humanidad y, por lo que parece, no hace falta echar una carrera con la lengua fuera para poder clavar una bandera. "Los países no pueden estar mirándose el ombligo como antiguamente, tiene que abordarse una colaboración internacional", dijo Martínez-Frías en entrevista con Hipertextual.

"Me gusta ver el espacio como un nuevo contexto de integración. Tenemos la capacidad a nivel de toda la humanidad de trasladar nuestra cultura de un planeta a otro".

Entonces, ¿hemos pasado definitivamente de una carrera a una colaboración internacional para sacar marcando precedentes en las misiones espaciales? Por el momento, al menos de cara a la galería, eso es lo que parece.

Una misión internacional

Hablábamos al principio de Gateway, la estación espacial orbital lunar que servirá para aterrizar humanos de forma regular a partir de 2027 y que se encuentra dentro de la misión estadounidense Artemisa. Para ello, se espera poder enviar a dos astronautas en 2025. Uno de los dos se convertirá en la primera mujer en pisar la Luna.

En esta misión participará la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiente (CSA) y la Agencia Federal Espacial Rusa (Roscosmos).

Didier Schmitt, director de los programas de vuelos espaciales tripulados de la ESA, explicó para Hipertextual que Gateway será una estación espacial orbital lunar que servirá para que los humanos puedan aterrizar de forma regular. "Esto asegurará que tendremos astronautas europeos alrededor de la Luna a mediados de esta década y en la Luna antes del final de la misma.

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Dentro de la misión también podrían participar astronautas estadounidenses, rusos, canadienses y hasta australianos. En este contexto, China también ha entrado en el tablero de jugo. El gigante asiático logró aterrizar en enero de 2019 la sonda Chang'e-4 hasta el cráter Von Karman de la ciencia Aitken del Polo Sur, en la cara oculta de la Luna. Y este año planea empezar montar su estación espacial orbital. "Estamos en contacto para explorar posibilidades de colaboración. (...) China se convertirá en un jugador importante para la exploración espacial", resaltó Schmitt.

A pesar de que la visibilidad de la estrategia espacial de China sigue entrañando muchos misterios, en algunos aspectos se están abriendo cada vez más a compartir sus investigaciones y estudios. Un actor más en la reconquista de la Luna.

Las empresas privadas, ¿ángeles o demonios en la carrera espacial?

Desde el punto de vista de Martínez-Frías, las oportunidades que nos puede dar la Luna actualmente son infinitas. Desde el aprovechamiento de los recursos, una astronomía excepcional y, añadió, también se puede hacer ciencia para comprender los orígenes de la Tierra. "El modelo de nuestro planeta lo podemos llevar a otro sitio. (...) Estamos incorporando el espacio a la globalización".

Sin embargo, esta es una filosofía que no comparten todos los expertos. David Barrado, investigador del Centro de Astrobiología de la agencia espacial española (INTA) y el CSIC, explicó que la entrada de las empresas privadas al espacio ha diversificado las posibilidades, aunque también está creando problemas. "Como la posibilidad de que haya accidentes, cuanto más satélites haya en órbita, más fácil es que interactúen entre ellos de forma descontrolada y que provoquen accidentes, como se muestra en la película Gravity, de Alfonso Cuarón.

"Que se ceda el control a agentes privados es un riesgo. Ahora mismo no hay ningún organismo que realmente controle esos lanzamientos, hay una oficina de Naciones Unidas a la cual se le notifican esos lanzamientos civiles, pero tendría que haber una agencia espacial reguladora".

En entrevista con Hipertextual, Barrado indicó que las empresas privadas, entre las que destacan SpaceX, Blue Origin y Boeing, pueden introducir elementos de menos control y, desde su punto de vista, eso puede degradar el proceso. "Al fin y al cabo estas empresas tienen que tener unos beneficios (...) y el espacio debe ser utilizado para el beneficio de toda la humanidad y para el avance de la ciencia, limitado las actividades que pueden ser realizadas".

La Luna no solamente será un nuevo hito en la carrera espacial, también puede abrir un camino para la explotación de sus recursos naturales, como el Helio-3, un isótopo de helio que se puede utilizar en fusión termonuclear y como fuente de energía. Hasta el momento, sin embargo, no se ha especificado el coste que supondría explotar el helio-3 y traerlo hacia la Tierra, ni si saldría comercialmente rentable.

El problema de la financiación

Es importante mencionar otro gran actor dentro de los esfuerzos espaciales: el dinero. Este ha sido uno de los motivos por los cuales la reconquista de la Luna no se ha llevado antes a cabo. Por otro lado, es también una de las ventajas de las empresas privadas como SpaceX, que ha basado su modelo de negocio en la reutilización de los cohetes y las naves para optimizar mejor los recursos.

Desde que se pisó la Luna por última vez en 1972, en una misión de nuevo estadounidense, los presidentes han dejado de tener en el punto de mira que los seres humanos volvamos a pisar la Luna. Desde la llegada de Donald Trump, sus políticos han pasado de recortes a una mayor inversión con el objetivo de volver a posicionar a Estados Unidos como el líder espacial.

Por su parte, el presupuesto anual para la exploración humana y robótica de la ESA ronda los 600 millones de euros al año. "Esto equivale a un café por ciudadano europeo por año", indicó la agencia europea.

China y su tímida apertura no ayudan a tener detalles exactos de los fondos que destina para las misiones espaciales. Por el carácter dictatorial del país, las inversiones son una incógnita y también puede ser una carta que puede utilizar para dar un acelerón en la carrera espacial.

La carrera espacial, ahora, a Marte

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Nicolas Lobos / Unsplash

Más allá de los recursos en la Luna, los intereses no van únicamente por este camino. De hecho, la reconquista de la Luna se plantea como una estación de tránsito hacia Marte.

Para este objetivo, la colaboración internacional vuelve a ser clave, aunque la NASA apuesta por llevarla a cabo de la mano de SpaceX, sobre todo después del éxito de su primera misión tripulada con destino a la Estación Espacial Internacional.

Pero los retos son muchos para los agentes que quieran conseguir pisar el planeta. "Siempre se ha ido retrasando por problemas tanto financieros como tecnológicos", afirmó Barrado. Estos no son pocos.

"Dentro del sistema solar, el viaje es inhóspito, hay problemas psicológicos, de protección, de radiación, seguridad de la nave… Es muy difícil y económicamente requiere recursos. Pero se producirá".

En el momento que se produzca, que podría ser en la próxima década, todo el mundo podría volver a sentarse en frente del televisor para ser testigos de otro pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad. La importancia de que se tratara de una colaboración internacional espacial podría hacer, en palabras de David Barredo, que nos unamos como civilización, como raza y que sea posible crear un sentimiento de grupo.

Sin embargo, esta colaboración está en etapas muy tempranas y todavía no hay detalles sobre la base de la unión entre agencias para llegar al planeta rojo. Por el momento, China y Estados Unidos son, por ahora, los que han logrado mayores avances. El gigante asiático planea lanzar el mes que viene su primera misión a Marte, Tianwen-1, mientras que Estados Unidos cuenta con el rover Curiosity explorando el Planeta Rojo. Estos esfuerzos se unen a los de la ESA, dentro de Exomars2020 y Roscosmos, la agencia rusa.

Por ahora, el objetivo de estas misiones son las de investigación del lugar hasta ahora inexplorado. Desde saber el grado de habitabilidad del planeta hasta estudios geológicos, estructura interna y, finalmente, poder tener más certezas sobre si puede ser un hábitat para el ser humano.

Hay todavía muchas incógnitas hasta que se pueda realizar el viaje tripulado hasta Marte. Por ahora, las investigaciones y misiones de las diferentes agencias parecen ir de la mano para conseguir saber más acerca del planeta. Pero nada indica que esta cooperación vaya a permanecer en el tiempo. De hecho, algunos expertos como David Barrado apuesta por una cooperación con misiones automáticas y rápidas en lugar de enviar a seres humanos.

"Hay mucho trabajo que hacer en Marte antes de enviar a seres humanos. Desde el punto de vista de la colaboración internacional, eso puede unirnos o separarnos de una forma inadecuada", indicó.

La carrera espacial será de todos, ¿o no será?

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A pesar de las incógnitas sobre Marte, desde que Armstrong llegó a la Luna en 1969 hasta hoy se ha motivado mucho más la unión de las fuerzas espaciales internacionales. De la misma manera que el mundo se ha globalizado, sobre todo durante la segunda parte del siglo XX, el espacio ha vivido un proceso paralelo.

Jesús Martínez-Frías apuntaba a un cambio de paradigma. "Todo lo que estamos viviendo va a formar parte de las enciclopedias futuras. Nosotros somos la generación del espacio. Vamos a poder vivir, esperemos, la llegada de un ser humano a otro planeta. Será un hito", dijo en entrevista.

Esta "globalización" del espacio, continuó, también ha venido acompañada de una transformación de la manera en la que se comunica y se informa acerca de temas científicos. Es un hecho que ha habido un incremento de la comunicación y divulgación científica, lo que también ha provocado un mayor interés por parte de la población.

Esta apuesta por la difusión ha contribuido, entre otras cosas, a una mayor concienciación sobre los efectos del cambio climático y, como consecuencia, a las marchas por el clima que protagonizaron los jóvenes de todo el mundo. Además, la crisis del coronavirus ha puesto de relieve la importancia de apostar por la ciencia para que, en este caso, se pueda encontrar una vacuna que logre mitigar el impacto de la pandemia a nivel mundial.

El coronavirus ha tenido consecuencias en casi todos los aspectos de nuestra vida. En la carrera espacial no será menos. Sin embargo, las misiones siguen vigentes y, pese a todo, se han conseguido hitos como el primer viaje tripulado de SpaceX y, si todo sale tal lo previsto, el inicio de la primera misión china en Marte.

La vuelta del ser humano a la Luna parece estar cada día más cercana y todo indica a que será gracias al esfuerzo de muchos países. Parece ser que lejos han quedado los tiempos en los que dos naciones se disputaban este triunfo como símbolo político. Los expertos apuntan a que la unión hace la fuerza aunque todavía quedan ciertos incógnitas de las dos potencias con mayor potencia espacial.

China es un misterio: desde los fondos que destina para estas misiones hasta los detalles de las mismas. Y, por el momento, no se ha caracterizado por una colaboración ni en ámbitos políticos ni económicos. Paralelamente, el discurso nacionalista de Donald Trump y su América Primero da a entender que el aumento del presupuesto para la NASA con el objetivo de llegar a la Luna no entiende a un interés global, sino a un esfuerzo más por poner de relieve el poderío de Estados Unidos.

Además, son precisamente estos dos países los que han vivido capítulos de enfrentamiento en los últimos años en medio de la guerra comercial iniciada por el republicano. La llegada a la Luna en esta década podría convertirse, por lo tanto, en otra carrera espacial liderada por las dos potencias. Al menos si por los mandatarios dependiera. Sin embargo, los expertos apuestan por una estrategia común para conseguir nuevos hitos espaciales y afirman que, para conseguir los objetivos, solamente hay que recordar que la unión hace la fuerza.