Todos nos encontramos en territorio desconocido con todo este tema del confinamiento por el coronavirus pero, además, en la NASA tienen que trabajar desde casa con algunos proyectos, mientras que otros han sido pospuestos. Entre los que siguen activos está el rover Curiosity, que está explorando Marte.

El manejo de un róver que puede tardar en recibir sus instrucciones entre ocho y treinta minutos ya es difícil, así que podía haberlo sido más si el equipo de Curiosity se encuentra aislado en casa. Sin embargo, la NASA ha explicado este martes que el trabajo sigue adelante y que todo está saliendo bien.

Están ante una situación sin precedentes y, a veces, requiere más esfuerzo enfrentarse a ella. No todo es tan fácil, pero el equipo de Curiosity ha querido compartir cómo es su día a día en la actualidad y cómo ellos también han tenido que adaptarse al confinamiento: "Generalmente estamos todos en una habitación, compartiendo pantallas, imágenes y datos", explicó la directora del equipo, Alicia Allbaugh. Ahora no solo se encuentran en habitaciones separadas, sino que también en diferentes horarios y configuraciones informáticas. “Probablemente monitorizo ​​alrededor de 15 canales de chat en todo momento. Tienes que hacer malabares más de lo que normalmente harías", añade.

Entre las herramientas de trabajo que utilizan para comunicarse también están, por supuesto, las videollamadas. Y en ocasiones tienen más de una a la vez, lo que puede llegar a ser una locura. Además, antes todos los datos los procesaban estaciones de alto rendimiento y, ahora, lo hacen ordenadores portátiles y servicios web. Sin embargo, desde la agencia espacial norteamericana afirman que todo está controlado y que esta situación tan compleja, aunque dificulta su trabajo, no es una barrera para ellos: los resultados siguen saliendo adelante.

Las oficinas del Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California se vaciaron a mediados de marzo, sin embargo, "Marte no está parado para nosotros; todavía estamos explorando", afirmó Allbaugh. Después de que el laboratorio cerrase, Curiosity se dirigió a una roca objetivo, la perforó, recogió las muestras y envió la confirmación a su equipo de que todo estaba hecho, igual que se ha hecho siempre.

Aunque para Curiosity, asentada en suelo marciano, nada ha cambiado, la vida en la Tierra ahora mismo es diferente a la que todos teníamos hace un par de meses, antes de la llegada del coronavirus. El trabajo continúa, al menos para este rover.