– Ene 17, 2020, 9:01 (CET)

El IVA a la comida basura en España: a falta de recaudación buenas son las tasas

El recién estrenado Gobierno español estudia aumentar el IVA de los alimentos insanos, pero los expertos dudan de que esta medida vaya acompañada de políticas integrales contra la obesidad.

El primer gobierno de coalición en España desde la II República ha tardado más de medio año en formarse, con dos elecciones a sus espaldas. Tras la unión política de PSOE y Podemos, han empezado a perfilarse las primeras medidas y una de las más tempranas ha hecho levantar la ceja a las grandes empresas alimentarias.

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que encabeza Alberto Garzón, estaría estudiando una política para subir el IVA de los alimentos con altos niveles de azúcares y calorías. El objetivo específico, recogido en el acuerdo alcanzado por los dos partidos, sería revisar la fiscalidad de los productos ultraprocesados. Sin embargo, no se han dado más detalles sobre el porcentaje del aumento ni sobre el valor nutricional de los alimentos que se consideran insanos.

Todavía no se ha aprobado, pero los expertos ya tienen una opinión al respecto. Javier Guzmán, director de la ONG Justicia Alimentaria, afirmó en entrevista con Hipertextual que esta política ha entrado en vigor en otros países como México pero, para que tenga un efecto en la sociedad, debe ir acompañada de un paquete de medidas.

En el acuerdo entre el PSOE y Podemos se añade, además de la fiscalidad de la “comida basura” en el que los productos más sanos se etiquetarían de color verde y, los menos sanos, de rojo. Por otro lado, se apunta a la compra pública de alimentos de proximidad y con criterios ecológicos, sobre todo en las escuelas y hospitales.

Los nutricionistas y expertos consultados están de acuerdo en que estas son buenas medidas, aunque el problema es que por el momento son solamente una declaración de intenciones, y no sería la primera vez que políticas como estas se quedan en agua de borrajas.

“Necesitamos una política fiscal alimentaria que esté alineada con objetivos de salud pública, porque la que tenemos ha quedado obsoleta y responde más a intereses de la propia industria que a la salud pública”, indicó Guzmán. Para demostrarlo, el director de la ONG explicó que no solamente ha aumentado el sobrepeso y la obesidad en España, sino también las enfermedades asociadas con una mala alimentación.

El aumento de los casos de cardiopatías, diabetes y cáncer de colon ha provocado que el gasto público en salud haya aumentado un 20%, hasta los 20 mil millones de euros, según las cifras facilitadas por Guzmán.

Para revertir esta situación, es necesario iniciar una transición hacia un modelo de consumo alimentario que anteponga la salud de los ciudadanos frente a los intereses de las grandes multinacionales del sector.

Los expertos tienen claro el camino a seguir para esa transición, aunque otra cosa diferente es que los gobiernos adopten las políticas. El etiquetado, en concordancia con el “semáforo nutricional”, es una de las más urgentes para el sector de la alimentación aunque, según los nutricionistas, la publicidad es el gran tema pendiente, sobre todo para los niños. En España, un 35% de los menores entre 8 y 16 años tienen exceso de peso, un 20.7% de ellos sobrepeso y un 14.2% obesidad. Sin embargo, en horario infantil, la televisión muestra una mayoría de anuncios que publicitan productos con mucho azúcar o sal. Todo, a pesar de PAOS, el Código de Autorregulación de la Publicidad de Alimentos que los expertos describen como obsoleto.

Las medidas están claras pero ¿por qué no se ha buscado antes su implementación? Juan Guzmán lo tiene claro:

Hay una resistencia, un lobby muy fuerte de las empresas alimentarias que tienen mucho peso en el país país y no hemos conseguido ni que se revierta la publicidad ni que se mejore el etiquetado.

Despacito y con buena letra

Chantal Garnier/ Unsplash

Gemma del Caño, experta en I+D en la industria alimentaria, apuntó a una de las prioridades del gobierno en el hipotético caso de que la medida del aumento del IVA entrara en vigor. ¿Cómo definimos qué es un producto insano y cuál no? ¿Dónde ponemos la línea entre lo que debemos consumir con mayor o menor asiduidad?

Esta pregunta tiene fácil respuesta si ponemos como ejemplo la bollería industrial (de color rojo, sin duda) pero hay otros que estarían en una categoría amarilla, como por ejemplo el fiambre. “A estos productos que no son correctos pero no suponen un perjuicio para la salud no les podemos subir mucho los impuestos porque es un producto que consume muchísima gente. El nivel del impuesto debería ser diferente”, dijo del Caño a Hipertextual.

Además, los alimentos insanos son muy baratos y, añadió, la gente con menos poder adquisitivo prioriza estos alimentos frente a los que no son correctos precisamente porque el coste del producto es mucho menor. “Pero si subimos esos impuestos a los alimentos incorrectos, no estamos favoreciendo el consumo de clases desfavorecidas, se lo estamos poniendo todavía más complicado a ellos”.

De nuevo, la solución pasaría por un cambio del sistema para evitar este problema. Los productos saludables son caros porque la producción primaria no tiene los niveles de producción, de optimización y de obtención de beneficios tan grandes como tiene la industria. Para ello, del Caño apuesta por inversiones en proyectos de I+D para que el sector primario pudiera optimizar sus recursos y bajar los precios de alimentos como las frutas y verduras.

Por ahora, lo que podemos prever es que este cambio hacia un mejor sistema alimentario empezaría por el aumento del IVA en ciertos productos. Y solamente este punto generaría polémica. Joan Ramón Villalbí, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) este posible proceso con la ley antitabaco, aprobada en 2005 y modificada en 2010. En ese momento, recordó en entrevista, hubo un debate social que duró meses. “La sociedad participó en este debate social y empezó a comprender la ley. Y al final los fumadores siguieron la norma y dejaron de fumar en sitios cerrados. En este tema es lo mismo, se fomentará unos meses de debate social y político y de ahí saldrá una mejor comprensión del tema”, dijo.

Lo ideal sería que esos cambios que se pueden llevar a cabo en la mentalidad de la población también puedan hacerse en la industria. No parece un panorama imposible. En Cataluña se introdujo una tasa sobre las bebidas muy azucaradas y los estudios posteriores demostraron que disminuyó su consumo en un 22% desde 2017. Además, una parte de la industria disminuyó el nivel de azúcar en las bebidas para evitar la tasa. “Hay margen para seguir jugando con el tratamiento fiscal de productos negativos para la salud e incentivar cambios por parte de la propia industria”, expuso Villalbí.

A pesar de los cambios en Cataluña, una transformación del sistema alimentario puede no ser bien recibida por las grandes empresas. Respecto a la medida que está estudiando el Gobierno, todavía no se han posicionado las compañías. Hipertextual se ha puesto en contacto con varias de ellas, pero han declinado responder hasta que se apruebe oficialmente la política. Sin embargo, desde Bimbo señalaron que respetan y acatan "las decisiones de las autoridades en materia legislativa y fiscal en todos los países donde estamos presentes".

¿Una tomadura de pelo?

Decíamos un poco más arriba que, por el momento, la política para subir el IVA de alimentos insanos es solo una declaración de intenciones. Juan Revenga, dietista-nutricionista y autor del libro Adelgázame, miénteme. Toda la verdad sobre la historia de la obesidad y la industria del adelgazamiento, ha ido un paso más allá y señaló que puede ser hasta una tomadura de pelo. Pero no todas las culpas serían del nuevo Gobierno porque, en realidad, las políticas ineficaces en este ámbito no dependen del color de los partidos, aclaró Revenga.

Un ejemplo para ello es la ley de seguridad alimentaria y nutrición de 2011, en la que se detalló que está prohibida la vente de alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares. Estos contenidos se establecerán reglamentariamente. “Aquí estamos, en 2020, esperando el reglamento, mientras tanto se siguen consumiendo todo tipo de alimentos”, especificó en entrevista.

Revenga criticó que se intentan aprobar leyes novedosas mientras se están dejando cosas en el tintero. Todavía no ha visto indicios de que los políticos vayan a hacerlo mejor esta vez.

“La implementación de estas nuevas medidas tiene todas las perspectivas de que se va a hacer mal. (...) Muy probablemente, aún estamos esperando concreciones, será una acción recaudatoria y no en aras de la salud. Porque si fueran por la salud, irían asociadas a otras medidas que deberían ir obligatoriamente para mejorar esas áreas que hay que mejorar”.

Por el momento, hay muchas incógnitas sobre esta medida. Por eso, Hipertextual se ha puesto en contacto con el Ministerio de Consumo, que ha respondido que el ministro Salvador Illa "acaba de registrar a iniciativa propia la solicitud para comparecer en la Comisión de Sanidad del Congreso y en el Senado". Allí, añadió, detallará las principales líneas de actuación del Ministerio de Sanidad.

Los expertos han dejado claro que un cambio en la regulación alimentaria es necesaria en medio del aumento de los índices de obesidad y sobrepeso en la población española. Y una parte de la población parece estar más concienciada que antes. En medio del auge de movimientos como el realfood, con Carlos Ríos como embajador, los nutricionistas abogan por aprovechar este tirón para actualizar las políticas.

“Si esto no lo logramos, acabaremos en modas centradas en comer ciertos productos y otros no. El cambio va mucho más allá, necesitamos no solo comportamientos individuales, sino implicación pública, política y social”, concluyó Javier Guzmán desde Justicia Alimentaria.