La novena temporada de American Horror Story, su título 1984, ha llegado a su fin con el episodio The Final Girl. Con ello, Ryan Murphy y Brad Falchuk echan el cierre a esta entrega ubicada en la mítica década de los ochenta. Acá repasamos todo lo ocurrido en el capítulo de despedida.

Te recordamos no seguir leyendo si no has visto The Final Girl, el 9x09 de American Horror Story: 1984.

Desde que dió inicio la novena temporada se nos introdujo al universo de las slasher films, que vieron su apogeo en los años ochenta. La historia se desarrolló en el típico campamento sangriento asolado por asesinos despiadados, aderezado con el toque AHS, es decir con la inclusión de asesinos seriales de la vida real, en este caso Richard Ramírez, el funesto asesino conocido como el "Merodeador Nocturno".

Cuando comenzó esta nueva temporada nos preguntábamos si el show lograría mantenerse a flote, ya que en entregas anteriores vimos como la trama se cayó estrepitosamente luego de inicios sorprendentes y prometedores. La mala noticia es que American Horror Story: 1984 siguió los mismos pasos que, al menos, las tres temporadas predecesoras. Y es que después de algunos capítulos interesantes y horroríficos, la historia se sostiene con muy poco. Dicho de otra forma: el guion se desinfla y los espectadores nos quedamos con una revoltura de hilos, y capítulo a capítulo se rellena aquel vacío con muertes, asesinatos sin sentido y personajes huecos.

En The Final Girl las cosas son más graves, pues se cae en terrenos de la moralización y, contrario al espíritu de la antología, nos da un final de cuento de hadas. Y es que Billy, el hijo de Mr. Jingles, ya de mayor (en pleno 2019) va a Redwood Camp con la intensión de rastrear los pasos de su padre. Ahí se encuentra con Montana y Trevor, quienes le explican lo que sucedió en el concierto de Billy Idol que Margaret deseaba celebrar en el campamento, más que nada para sacar provecho del morbo y la curiosidad que aquel lugar despertaba. Ellos le cuentan a Billy que tuvieron la oportunidad de vengarse de la verdadera villana de la historia: Margaret (The True Killer). Aunque lo hicieron de una forma divertida (?), lo cierto es que Margaret no logra ganar el odio del público, es, cuando mucho, molesta y vil, pero hay tantos elementos en la historia de este 1984 que realmente da igual cómo hayan acabado con ella.

Montana también le cuenta a la inesperada visita que ella cambió de ser la novia del "Merodeador Nocturno" a ser un fantasma (?) comprensivo y justo. Este giro radical en su personalidad fue motivado cuando Brooke le ayudó a quedarse con Trevor, el amor de su vida —¡qué ternura!—. En otro momento, en un flashback, Montana le dice a Trevor que está harta de que todos los hombres malos se conviertan en "estrellas de rock". Aunque el discurso de este personaje va muy bien en estos tiempos de reivindicación con los papeles de las mujeres y de las minorías, lo cierto es que la forma de presentar esta protesta (?) suena muy cursi.

Luego está lo sucedido con el propio personaje de Richard Ramírez. Como él tenía un pacto con su amo, tenía mucho más poder que los demás. Así que ellos se encargaban de matarlo cada vez que recuperaba la vida (?), hasta que un día alguien se descuidó, coincidentemente el día que Billy visitó el lugar. Así que el asesino quiere vengarse de Mr. Jingles por haberlo entregado a las autoridades matando a su hijo amado. Los habitantes de Redwood Camp se dieron a la tarea de salvar al chico, como una forma de hacerle justicia a Mr. Jingles, el verdadero mártir de esta historia. Logran salvarlo y Billy se despide de su papá (Mr. Jingles), de su abuela (La mujer de blanco) y el pequeño Billy, —el chico que con su muerte cambió la vida de todos para siempre—.

El título del capítulo también cobra sentido cuando Donna explica que en las películas slasher siempre queda una sola chica con vida, es decir, la chica final. Ella dice que por supuesto ella no puede serlo, pues es negra. Sin embargo, se desperdicia la oportunidad de reivindicar esto que ella señala, pues 1984 no le otorga ese privilegio, sino que comparte el título de "la chica final" con Brooke, quien es salvada de quedarse en el purgatorio de Redwood Camp por Ray, su enamorado desde el primer episodio.

Así pues, el final de la novena temporada de la franquicia nos reitera que Ryan Murphy y compañía están alargando esta antología más de la cuenta. Sin ningún sentido, pues con sus otras grandiosas series no necesitamos series a medias tintas, tenemos por ejemplo: American Crime Story, la fabulosa Pose y su más reciente producción, realizada para Netflix: The Politician. Sin embargo, Murphy ha dicho que American Horror Story da para otros diez años. El problema no es ese, sino que no tengan la calidad de las primeras entregas.

Por último, gracias a todos los que han seguido estos recaps. También repasamos lo que sucede capítulo a capítulo de Mr. Robot, que está emitiendo su cuarta y última temporada, así como la décima entrega de The Walking Dead. Y por supuesto a todas las series y películas destacadas e interesantes para el público de Hipertextual.

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