– Nov 25, 2019, 11:01 (CET)

25N: ¿Qué ha sido de los acusados por el #MeToo?

Un hashtag no tiene el poder de cambiarlo todo. Pese al enorme movimiento de Hollywood contra la violencia sexual, muchos casos no tienen aún una resolución. Este 25N analizamos qué ha sido de algunos de los hombres que fueron señalados en el #MeToo.

El movimiento #MeToo se remonta a 2006, cuando la activista Tarana Burke dio con la idea de utilizar esta expresión para denunciar la violencia sexual generalizada contra las mujeres. No fue hasta diez años más tarde cuando el hashtag se globalizó, ligado al caso Weinstein y a las actrices de Hollywood. Desde octubre de 2017, las acusaciones contra hombres poderosos de la industria se han ido acumulando.

El 25 de noviembre es el día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En una fecha tan significativa, hemos querido hacer un repaso por algunos de los casos más sonados del movimiento Me Too en la industria del cine. ¿Qué ha sido de los acusados? ¿Cuántos se enfrentan a penas de cárcel y cuántos han perdido sus trabajos? Lo analizamos.

Harvey Weinstein

Peter Foley/EPA-EFE/REX/Shutterstock

No podemos empezar el artículo por ninguna otra persona. Las acusaciones contra el magnate de cine Harvey Weinstein fueron tan duras y prolongadas en el tiempo que no se pudieron desoír. Untouchable, el documental estrenado el pasado mes de septiembre, relataba con todo detalle el ascenso a la fama del productor de cine y sus abusos de poder hasta el momento en que numerosas mujeres de su entorno alzaron la voz contra él.

El documental también narraba la ardua investigación periodística que llevaron durante años varios profesionales del New York Times y el New Yorker hasta conseguir publicar sus piezas en octubre de 2017, hace poco más de dos años. Tanto actrices como otras trabajadoras del sector y de la productora de los hermanos Weinstein, dieron un paso al frente para denunciar su conducta, que iba desde el acoso laboral, hasta intimidaciones, abusos y violación.

Su historia no se puede desligar de la narrativa del poder que le rodeaba. Durante décadas, Weinstein amasó enormes cantidades de dinero, gracias a los éxitos de su visión cinematográfica, y creó una red de contactos, apoyos y fama que lo colocaron en una situación excesivamente privilegiada. Tanto, que se denominaba a sí mismo el “sheriff” de la ciudad. Actrices tan reconocidas como Uma Thurman, Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Rose McGowan o Salma Hayek, se encuentran entre las más de ochenta víctimas que han denunciado al productor.

Pocos días después de la publicación del artículo del New York Times, Weinstein abandonó la productora y la compañía Weinstein entró en quiebra. Finalmente, ha sido absorbida por Lantern Entertainment, codirigida por Andy Mitchell y Milos Brajovic.

Ahora, Weinstein espera la cita judicial para enero del año próximo, cuando se enfrentará a dos cargos de violación, uno en primer grado y otro en tercero, a otros dos cargos de agresión sexual depredadora y un quinto cargo por acto sexual delictivo. Estas acusaciones se extraen de dos episodios: la presunta violación de una mujer en Nueva York en 2013 y la agresión contra otra mujer en 2006, cuando la forzó a practicar sexo oral.

La última aparición pública de Weinstein tuvo lugar hace algunas semanas en un evento de actores en Nueva York. Su presencia en la sala propició diferentes reacciones entre algunas de las asistentes. En el vídeo, vemos los comentarios de la cómica Kelly Bachman, abucheada tras decir en su monólogo: “Soy cómica, así que es mi trabajo señalar al elefante en la habitación (...) No sabía que tenía que traer mi propio silbato de violaciones a la Actor Hour”. Otra actriz, Zoe Stuckless, confrontó directamente al exproductor a grito de “¿Es que nadie va a decir nada?” antes de que la echaran de la fiesta.

A pesar de estas reivindicaciones, Weinstein también tuvo apoyos, el de otro comediante que halagó sus éxitos cinematográficos: “tenemos que hablar del elefante en la habitación, sí. ¿Quién es el elefante que produjo El indomable Will Hunting? Porque fue increíble”. Reacciones totalmente opuestas que no hacen más que resaltar la polarización que todavía existe ante los casos del #MeToo, incluso aquellos tan ineludibles como el de Weinstein.

Kevin Spacey

Otra de las noticias fuertes que recibimos en octubre de 2017 bajo el manto del #MeToo fue la de Kevin Spacey. El actor Anthony Rapp denunció en una entrevista con BuzzFeed que el protagonista de House of Cards lo había violado cuando tenía catorce años. A esta declaración se sumaron otras muchas, entre las que se incluyen ocho por parte del equipo de la serie de Netflix, que lo acusaban de conducta inapropiada, acoso y agresiones sexuales.

Spacey negó las acusaciones en un vídeo en el que aprovechó para pedir disculpas y salir del armario como un hombre gay. Las consecuencias no tardaron en llegar: fue retirado de House of Cards y la última temporada de la serie se centró en el personaje de Claire Underwood (Robin Wright), su mujer en la ficción. Además, le despidieron de la película Todo el dinero del mundo y volvieron a rodar sus escenas con Christopher Plummer como sustituto. A principios de 2018, cerró la Fundación Kevin Spacey.

En septiembre de 2018, la Fiscalía que llevaba el caso de una presunta agresión sexual en 1992 decidió no presentar cargos, ya que el delito habría prescrito. En enero de 2019, fue procesado por otro delito de abuso sexual y agresión a un joven de 18 años en un bar de Nantucket en julio de 2016. Este verano, la víctima retiró los cargos, pero la Fiscalía ha seguido adelante con el proceso.

Spacey se defendió de las primeras acusaciones en las Navidades de 2018 con este vídeo titulado “Let Me Be Frank” —que significa literalmente “dejad que sea sincero” y juega con el nombre de su personaje en House of Cards, Frank Underwood—. Aparece caracterizado como el protagonista de la serie y podemos escuchar declaraciones como: “Se mueren porque confirme que todo lo que han dicho es cierto y que recibí lo que merecía. Solo tú y yo sabemos que nada es tan sencillo, ni en la política, ni en la vida (...) Puedo prometeros una cosa. Si no pagué el precio por las que cosas que ambos sabemos que he hecho, desde luego no voy a pagar el precio por las que no he hecho”.

John Lasseter

John Lasseter era uno de los pesos pesados de la industria del cine. Ganador de dos Oscars y creador de Toy Story, era considerado el mayor genio de Pixar y del panorama de la animación digital. Sin embargo, una serie de acusaciones por acoso sexual y “conducta inapropiada” le obligaron a abandonar su puesto como Jefe de la oficina de creatividad de los Estudios de Animación de Walt Disney y Pixar. Le sustituyeron Jennifer Lee y Pete Docter en cada cargo respectivamente.

Las denuncias llegaron por parte de varias trabajadoras de la compañía y abarcaban varias décadas. Como en el caso de Weinstein, Lasseter parecía intocable. Las denunciantes lo acusaban de acoso verbal y físico, tocamientos indebidos y abuso de poder en el lugar de trabajo. A muchas de ellas, relatan, les aconsejaban alejarse de las reuniones creativas para “no distraerle”.

Las discrepancias laborales llegaron al punto de que Brenda Chapman, directora de Brave —la primera mujer al frente de una cinta en Pixar—, fue apartada del proyecto tras una serie de conflictos con Lasseter. Chapman nunca ha desvelado los motivos reales por los que fue despedida, pero, a la luz de los nuevos acontecimientos, muchos se cuestionaron si no habría algo más allá de las diferencias creativas que llevara a tomar aquella decisión.

Tras un tiempo alejado de Pixar, Lasseter anunció su salida definitiva de la compañía en junio de 2018. No obstante, no pasó mucho tiempo en el paro, ya que en enero de 2019 fue contratado como jefe de animación en Skydance. El CEO de la productora, David Ellison, justificó su decisión alegando que el creativo había “aprendido la lección” y que les había asegurado que se comportaría “de forma completamente profesional”.

Su reincorporación a la industria causó un cierto revuelo en el entorno cinematográfico. La consecuencia más grave vino de parte de Emma Thompson. La actriz británica, cuyo activismo feminista y compromiso con distintas causas son de sobra conocidos, abandonó un proyecto con Skydance tras conocer la noticia y denunció públicamente la situación.

Bryan Singer

Las acusaciones por acoso y abusos sexuales contra el director Bryan Singer se remontan a 1997, cuando los padres de un menor denunciaron que el director grabó a su hijo y otros chicos durante el rodaje de la cinta Apt Pupil. Más tarde, otras dos denuncias por agresión sexual a menores en 2014 fueron desoídas por la Justicia. No fue hasta 2017 cuando el caso saltó verdaderamente a la palestra tras la denuncia judicial de Cesar Guzman-Sanchez, que le acusaba de haberlo violado cuando tenía diecisiete años, en 2003.

Esta denuncia llegó pocos días después de su despido como director de Bohemian Rhapsody, propiciado por sus largas ausencias del set y su conflicto con el actor Rami Malek. A pesar de no pertenecer ya al proyecto, y de que supuestamente el director de fotografía de la cinta, Newton Thomas Sigel, tuvo que asumir sus responsabilidades en bastantes ocasiones, Singer conservó su acreditación como director de la película, que cosechó cuatro premios Oscar y más de 900 millones de dólares en taquilla.

En total, cuatro hombres prestaron declaración para la investigación periodística que publicó The Atlantic en marzo de 2018, donde se pueden leer, además de sus testimonios, declaraciones como esta: “cuando salieron las noticias sobre Harvey Weinstein, todos sabíamos que Bryan Singer sería el siguiente”. Estas palabras pertenecerían a un “actor importante” que no quiso desvelar su nombre, según el artículo.

Singer lo ha negado todo repetidamente, desde las ausencias en el rodaje de Bohemian Rhapsody, que cataloga de “justificadas por la enfermedad de un familiar”, hasta su conflicto con Malek —“es falso”— y, por supuesto, las acusaciones de violación y abuso sexual. De hecho, su representante legal se negó a participar en el artículo publicado en The Atlantic alegando que Singer “nunca ha sido arrestado por ningún crimen” y que “negaba categóricamente haber tenido sexo con hombres menores de edad o tener una preferencia hacia ellos”.

A pesar del escándalo, y de su supuesta conducta poco profesional en el biopic de Queen, Singer fue contratado a finales del 2018 para dirigir Red Sonja, la historia de una superviviente de violación. Finalmente, en junio de este mismo año, fue reemplazado por Jill Solloway, una apuesta por lo inclusivo. Se trata de una persona de género no binario y, además, estuvo al mando de la serie Transparent, de la que despidió al actor Jeffrey Tambor tras las acusaciones de violencia sexual que surgieron contra él en 2018.

Singer no irá a juicio. El caso de Sanchez-Guzman se cerró el pasado menos de junio con el pago de una indemnización de unos 150 mil dólares al denunciante. A pesar de todo, el abogado de Singer ha dicho que se trata de una mera “decisión empresarial” y que su cliente “niega incluso conocer a este individuo”.