– Oct 25, 2019, 11:03 (CET)

¿Por qué los grandes directores de Hollywood critican el cine de Marvel?

Durante las últimas semanas, las críticas a la calidad de las películas Marvel no han hecho más que aumentar: a las declaraciones de Scorsese, ahora se suman las de Coppola e incluso la del director español Pedro Almodovar, que ha insistido que las grandes franquicias superheroicas necesitan “más sexo”. ¿Qué hay detrás de todas las críticas a las grandes sagas que dominan en la actualidad la taquilla y predominan en el gusto del público? Quizás todo se trate de una visión sobre cómo funciona Hollywood y cuanto afecta al cine minoritario.

Martin Scorsese no considera que sea “cine”, Coppola las llamó “despreciables” y ahora Pedro Almodovar insiste en que los superhéroes del cine “están castrados”. Últimamente, el gran debate en Hollywood parece relacionarse de manera directa con la forma en la que Marvel ha creado lo que es, quizás, uno de los productos más rentables del mundo del entretenimiento actual. El cine de superhéroes se encuentra ahora mismo bajo el escrutinio de los grandes nombres de Hollywood, mientras fans de las sagas más queridas de los últimos años y defensores de los directores más emblemáticos de nuestra época se enfrentan en redes sociales. La gran pregunta que surge es inevitable. ¿Por qué ahora?¿Qué ocurre que nombres míticos de la meca del cine dediquen su atención a la calidad y al éxito de un tipo de películas tan alejadas a su ámbito natural?

Podría parecer que se trata de un ataque gratuito y directo contra una forma de crear espectáculo que no requiere mucho esfuerzo: después de todo, las franquicias cinematográficas más taquilleras acumulan cifras astronómicas que difícilmente podrán ser igualadas a medio plazo. La dupla Marvel y Disney alcanzó este año 7.670 millones de dólares en ganancias netas de recaudación de taqulilla todo un récord en la industria, solo superado por el mismo Disney, que en el 2016 alcanzó 7.610 millones de dólares en la taquilla global.

No obstante, se trata de variables más complicadas que con toda seguridad han provocado que buena parte del mundo del cine se estén preguntando si, en el futuro, el cine se poblará exclusivamente de franquicias dirigidas a un target muy joven o muy específico, basado en las grandes mitologías de la cultura pop. ¿Hay espacio para el cine de autor o uno más arriesgado? ¿Qué puede ocurrir cuando la fase cuatro del Universo Cinematográfico Marvel lleve a una nueva dimensión la propuesta del estudio y que definitivamente involucre a buena parte de la llamada lista AAA de la meca del cine? La inclusión de la ganadora del Oscar Angelina Jolie en The Eternals no es gratuita, después de sus experimentos en la silla de directora. Además, cada vez más notorio que directores, productores y actores parecen encontrarse más cerca de la disyuntiva sobre la necesidad inevitable de engrosar la siempre creciente lista de grandes nombres detrás de los héroes de la cultura popular.

¿Es ese panorama lo que preocupa a los directores más célebres y pilares fundamentales del cine tal y como lo comprendemos en la actualidad? Es probable que se trate de una preocupación legítima en ciertos ámbitos y también una llamada de atención sobre la forma de hacer cine en la actualidad.

Los problemas de los grandes nombres

leonardo dicaprio roosevelt
LaLupaDigital.com

The Irishman, el proyecto más reciente de Martin Scorsese y que incluso antes de su estreno, ya es considerado una obra de arte de considerable importancia de cara a la temporada de premios, estuvo a punto de no filmarse. ¿La razón? El dinero. La producción —que involucra una considerable cantidad de efectos digitales de alta factura— ascendió a la astronómica cifra de casi 160 millones de dólares, una cifra que resulta desproporcionada para cualquier productora promedio sin que exista la certeza inmediata de una ganancia en taquilla que pueda permitir la inversión. Al final, Netflix absorbió el proyecto sufragando los gastos demostrando que hay un problema muy notorio en la meca del cine: no hay inversión para películas que no tengan garantizado un éxito inmediato.

De hecho, buena parte de las producciones, que en la actualidad forman parte de las probables listas de nominadas a los premios más importantes del mundo del espectáculo, estuvieron a punto de no filmarse por considerarse agente de riesgos o directamente, malas inversiones. El fenómeno de temporada Joker casi pasó a engrosar la larga lista de proyectos inconclusos de Warner Bros., cuando varios ejecutivos consideraron que la película en solitario de un personaje que ya había fracasado, podría ser inviable para los intereses del estudio. Después de las decepcionantes críticas sobre el Joker, interpretado por el actor Jared Leto en el film del 2016 Suicide Squad de David Ayer, la posibilidad que el proyecto de Todd Phillips fuera un fracaso en taquilla y publicó preocupó al estudio, al punto de disminuir el presupuesto a lo mínimo y obligar al director a buscar financiación en dos productoras independientes.

En el caso de JoJo Rabbit, de Taiki Waikiki, el proyecto tuvo que enfrentarse a unas cuantas dudas de ejecutivos de Disney, que no tenían muy claro si un film cuyo argumento central incluye a un niño de las juventudes nazis cuyo amigo imaginario es Hitler podría ser un adecuada para la marca. Al final, el cuidado guion y el impacto emocional de la película venció las últimas dudas, lo que le permitió llegar a los grandes festivales sin atenuar su estremecedor mensaje sobre el nazismo y la segregación. Pero el riesgo de que no pudiera hacerlo fue real, lo que por supuesto también es un indicativo del peso del cine de superhéroes sobre el discurso cinematográfico actual aunque no lo parezca.

El cine de las grandes franquicias de superhéroes es consumible con su clasificación para todo público. Permite que la proyección a nivel local e internacional sea mucho más amplia de lo que jamás podría ser un producto más independiente. La fórmula exitosa — probada hasta la saciedad — deja muy claro que Disney por ahora no está dispuesto a correr riesgos y que usará a Marvel para continuar produciendo ganancias extraordinarias por la mínima inversión de riesgo. Lo que por supuesto compromete la integridad de las historias que llegan en pantalla.

“La dominación global de Disney es un reflejo de lo que sucede cuando tienes algunas de las marcas más grandes en el cine”, dijo en Julio de este año Paul Dergarabedian, analista senior de medios de Comscore en una entrevista a CNN Business, una declaración que deja claro que la influencia de Disney Marvel es notoria y definitiva sobre la forma en que el cine se analiza en la actualidad. “Sin mencionar, el músculo del marketing para tener ese contenido en la mente de prácticamente todos los posibles cinéfilos del mundo de manera constante”, añadió.

De una u otra forma, Disney y Marvel dominan a varios niveles el cine como negocio y como concepto. En la actualidad, la mayoría de las películas que obtienen luz verde para su filmación son historias basadas en cómics, remakes de grandes éxitos animados o en el mejor de los casos, películas que tienen garantizados al menos, la recuperación del capital invertido, como secuelas y precuelas de grandes fenómenos de la cultura pop y de taquilla. ¿Qué ocurre con proyectos más intimistas, sin el apoyo de grandes nombres o que no tienen relación con temas fáciles de mostrar en pantalla? Quizás, es el punto que insisten en debatir los grandes nombres del cine.

Hay vida más allá de la capa y de la máscara

A principios del mes de octubre, Martin Scorsese dijo a la revista Empire que no consideraba a las grandes películas de superhéroes “cine de verdad”, una declaración que desconcertó e irritó a buena parte de los fans, pero que es mucho más que una provocación. “No es el cine de seres humanos tratando de transmitir experiencias emocionales y psicológicas a otro ser humano”, agregó el director, para quién el gran problema del cine de superhéroes es la repetición incesante, calculada y evidente de una única fórmula cinematográfica.

La opinión se extendió como la pólvora entre otros veteranos, que apuntaron lo que al parecer es una crítica invisible pero inevitable sobre la forma de hacer cine en la actualidad. En el Festival de Cine de Lumiere de este año, el director Francis Ford Coppola fue un poco más incisivo sobre el tema y llamó “despreciables” a las películas Marvel, una opinión que comparten el ganador de Palme d’Or Ken Loach y el cineasta brasileño Fernando Meirelles, al insistir que el cine está sufriendo de un peso considerable al atenerse a una única manera de producirse, lo que sin duda provoca una pérdida progresiva de identidad, peso y discurso en pantalla.

“Se hacen como productos básicos … como hamburguesas”, declaró Loach en una entrevista de Sky News. “Se trata de hacer una mercancía que genere ganancias para una gran corporación. Son un ejercicio cínico. Un ejercicio de mercado y no tiene nada que ver con el arte del cine “.

Por supuesto, el centro de toda la discusión se basa en analizar qué es el cine y sus alcances, un tema debatible que ha provocado que diversas voces insistan en el hecho que no todo el cine que llega a la pantalla grande debe contener un discurso intelectual y que puede concebirse como simple entretenimiento, opinión en la que el director James Gunn hizo hincapié.

“Los superhéroes son simplemente los gángsters / vaqueros / aventureros del espacio exterior de hoy. Algunas películas de superhéroes son horribles, algunas son hermosas. Al igual que los westerns y las películas de gángsters (y antes de eso, solo películas), no todos podrán apreciarlos, incluso algunos genios. Y eso está bien", publicó en su cuenta oficial de Instagram.

Por otro lado, el director de Iron Man, y frecuente productor asociado en Marvel, Jon Favreau analizó las críticas como una forma de asumir que no todo los productos fílmicos deben ser percibidos de la misma manera, además de reconocer con humildad el peso de los grandes directores dentro del panorama cinematográfico actual.

“Estos dos tipos son mis héroes y se han ganado el derecho de expresar sus opiniones”, dijo Favreau en una entrevista a CNBC. “No estaría haciendo lo que estoy haciendo si no esculpen el camino. Han servido como fuente de inspiración, puedes regresar a “Swingers” donde hacía referencia a Marty (Martin Scorsese), y he trabajado con él. Para mí, pueden expresar cualquier opinión que deseen".

No obstante, quizás el que tiene la versión más clara y respetuosa en toda la controversia sea Damon Lidelof, showrunner de la recientemente estrenada serie Watchmen, para quien el cine es un terreno fértil que admite todo tipo de reinvenciones: “Hay un espacio en las películas de Marvel que están comenzando a explorar y comienzan a ser provocativos e interesantes. Logan o Black Panther son muy cercanos en mi opinión al cine y poner todas las películas de Marvel en la misma caja no parece justo (…) No lo veo como una humillación. Creo que tiene que haber espacio para el entretenimiento popular, el cine independiente y el cine” declaró, lo que parece resumir de una manera u otra la forma en que el debate muestra el rostro de la gran pantalla actual.

Para bien o para mal, la dupla Disney y Marvel están haciendo historia en el cine y también, en la manera que se crea. ¿Cuales serán las consecuencias a futuro de la experiencia de construir una versión del mundo cinematográfico exclusivamente dedicado a las grandes masas? ¿Absorberá el más pequeño y meditado? Sin duda, aún es muy prematuro llegar a una conclusión sobre el tema, pero sin duda, es un tema inevitable de debate durante los próximos años.