– Abr 3, 2019, 9:01 (CET)

Sony Xperia 10, lo probamos: una buena pantalla lastrada por –casi– todo lo demás

Una gran pantalla en formato ultrapanorámico es el principal atractivo de este gama media que, lamentablemente, no resulta suficiente para convencer.

Sony presentaba en el pasado Mobile World Congress de Barcelona su nueva apuesta para los segmentos de gama alta y media en el mercado de smartphones, que este año consiste en la adopción de un formato de pantalla 21:9 para hacer al contenido multimedia el rey absoluto del día a día con estos terminales. Así, todos ellos lucen paneles de notables dimensiones y un esbelto cuerpo acorde a estos.

El más modesto de todos ellos es el Xperia 10, un gama media que podría haber sido muy interesante pero que, sin embargo, no convence ni sobre el papel ni en el uso diario. Y si ya el segmento medio del mercado es un terreno árido a la hora de triunfar para otras marcas que ya cuentan con más presencia y apuestas más sólidas, a Sony se le hará harto complicado con este terminal.

Originalidad no es sinónimo de excelencia

En un momento en el que la similitud entre los smartphones de cualquier fabricante está más a la orden del día que nunca, se agradece ver modelos que se alejan de la norma, pero en este caso resulta complicado no considerar el tiro como errado en el apartado del diseño. Porque si bien este formato de pantalla es agradable para consumir películas, por ejemplo, donde el total del contenido ocupa la pantalla, no lo es para todo lo demás.

En primer lugar destaca en su frontal esa gran irregularidad entre su parte superior, donde se ubica un grueso marco en el que se alojan cámara, sensores y altavoz de llamadas, y la inferior, en la que el marco se ve reducido a su mínima expresión. Esto deriva en una estética dificultosa de digerir en el día a día, lamentando un mejor aprovechamiento de la superficie. A ello se añade, además, un cuerpo con acabados plásticos que ya no esperamos encontrar en un smartphone de estas características.

Además de esto, resulta también necesario destacar que, pese a ese notable espacio ocupado en la franja superior, Sony no ha capacitado al altavoz que se encuentra en dicha zona para poder trabajar en estéreo con su homólogo de la parte inferior, algo que se echa de menos si tenemos en cuenta el gran enfoque hacia el consumo de contenido audiovisual de este teléfono. Igualmente imperioso es señalar que la gestión del brillo automático de la pantalla es irregular y poco consistente, lo que perjudica con frecuencia la experiencia de visionado.

Obligado es señalar que la pantalla ofrece una nitidez y un contraste buenos y que, en efecto, este formato es idóneo para la visualización de películas y series en 21:9, aunque la experiencia se tuerce en el caso de aquellas que no se encuentran grabadas en este. En este último caso habrá que limitarse a dejar parte de la zona útil sin uso o reajustar el tamaño de la imagen perdiendo parte del contenido.

Una oportunidad perdida

En el resto de aspectos encontramos la misma tibieza. Debido a la estrechez del terminal uno tendrá que adaptarse a las nuevas dimensiones a la hora de escribir, donde resulta más cómodo de usar un dispositivo algo más ancho. Este enrarecido uso se ve lastrado, de igual manera, por el funcionamiento general de un sistema que, pese a ser una versión bastante limpia de Android, no termina de ir del todo fluido. Su procesador Snapdragon 630 y sus 3 GB de RAM no contribuyen a mejorar la situación.

El apartado de la cámara tampoco es brillante en este dispositivo, disponiendo de una doble trasera de 13 y 5 megapíxeles que carece de funciones como un zoom de doble aumento y cuyos resultados, en general, se encuentran por detrás de teléfonos más baratos de la competencia. La batería, que ya de por sí no da para aguantar jornadas demasiado exigentes, se verá especialmente perjudicada si abusamos de la fotografía a lo largo del día.

El Xperia 10, de haber llegado con unas especificaciones acordes a su precio, podría haber ofrecido una de las apuestas más atrayentes para parte del sector del mercado de gama media. Por fortuna para sus potenciales rivales, sin embargo, queda demasiado comprometido en sus aspectos más fundamentales como para ser un dispositivo a valorar frente a las numerosas opciones existentes.