– Mar 17, 2019, 12:32 (CET)

El futuro que plantea Facebook después de Cambridge Analytica: hora de cambios drásticos

La compañía ha sufrido, padecido y vuelto a sufrir de manera constante durante los últimos meses por diversas causas; desde problemas masivos de seguridad hasta el gran escándalo de Cambridge Analytica, pasando por el abandono de varios importantes directivos. Ahora toca replantearse el futuro y el futuro de Facebook como red social.

Nadie en el planeta Tierra es ya desconocedor, si no de todos, al menos sí de parte de los problemas y situaciones controvertidas a las que se ha tenido que enfrentar Facebook durante los últimos. Una larga lista que no cesa de crecer y que comenzó con el escándalo de Cambridge Analytica, la mecha que condujo a una masiva detonación que ha terminado por afectar a la compañía en más áreas de las que incluso ellos pudieron imaginar en un primer momento.

Toda una situación mediática que, si bien no se ha visto reflejada de manera evidente en los resultados trimestrales de la firma, donde sigue ganando dinero a espuertas y mantienendo unas cifras de volumen de usuarios que no hacen justicia a lo que muchos esperaban ver reflejado, sí ha desatado un torrente de tensiones y movimientos en Facebook como compañía. Tanto ha sido así, que el futuro de la empresa pasa por cambiar casi todo, estando tanteando ya diferentes niveles de acción y habiendo puesto el propio Mark Zuckerberg sus cartas sobre la mesa para intentar mantener unida a una gran tecnológica que, por mucho que las cifras parezcan querer engañar al espectador, comienza a hacer aguas en muchas de sus frentes.

Todo junto

Entre los planes de futuro de la compañía, y en la postura más polémica, se encuentra la unificación de la familia de aplicaciones de la compañía en su operatividad interna. Esto es, que todas ellas compartan una infraestructura común que permita que se compartan datos entre ellas –que un usuario de Messenger pueda tener de contacto a uno que solo tenga WhatsApp, por ejemplo– y garantizar un cifrado de extremo a extremo que redoble un mas que necesario enfoque en la privacidad por parte de Facebook.

Habría otros beneficios, por supuesto, como la de afianzar su posición como gran red social en la que el usuario medio puede encontrar una gran cantidad de recursos sin tener que salir de esa "familia" de Facebook, consolidando una postura fuerte en el caso de que la red social madre continúe perdiendo tracción en los tiempos venideros. Además, las primeras informaciones apuntan a un mejor sistema comercial y de anuncios entre todas las plataformas, lo que permitiría a la compañía explotar también la faceta de los ingresos a un nuevo nivel.

Curiosamente, esta será una tarea que recaerá sobre las manos de un español. Tras la dimisión de Chris Cox, responsable de Producto de Facebook, Zuckerberg ha decidido que la labor de unificar sus aplicaciones sea desempeñada por el español Javier Oliván, uno de los más altos directivos de la plataforma que añadirá esta función a su rol, quedando por el momento la compañía sin un nuevo CPO.

Todo privado

Además de la unificación de la infraestructura de las aplicaciones, Facebook quiere virar de manera sólida hacia un modelo donde la privacidad sea el eje. O esa es la intención, al menos.

Lo detallaba el propio Zuckerberg en una extensa publicación en la que tocaba una serie de pilares sobre los que busca erigir "la nueva Facebook". Una empresa más segura en su conjunto y donde los usuarios puedan encontrarse más a gusto en el día a día; algo que, a la postre, aumentará también la interacción y el uso del conjunto de los servicios.

Especialmente interesante es el hecho de que Facebook parece más enfocada hacia la mensajería instantánea que hacia las redes sociales tal y como se entienden hoy. "Existe la oportunidad de construir una plataforma que se centre en todas las formas en que las personas desean interactuar en privado. Esta sensación de privacidad e intimidad no se trata solo de características técnicas, sino que estaría diseñada profundamente en la sensación del servicio en general", asegura el CEO. Y va más allá:

En unos pocos años, espero que las futuras versiones de Messenger y WhatsApp se conviertan en las principales formas en que las personas se comunican en la red de Facebook. Nos estamos centrando en hacer que estas dos aplicaciones sean más rápidas, más sencillas, más privadas y más seguras, incluso con cifrado de extremo a extremo. Luego planeamos agregar más formas de interactuar en privado con tus amigos, grupos y negocios. Si esta evolución tiene éxito, interactuar con amigos y familiares a través de la red de Facebook se convertirá en una experiencia fundamentalmente más privada.

Todo efímero

Es necesario destacar, de entre las varias promociones, aquella que hace Zuckerberg hacia una plataforma donde el contenido no solo sea más privado, sino también más efímero, menos permanente en el tiempo. Este, asegura, es uno de los deseos de las personas que no desean tener que verse expuestas a publicaciones avergonzantes del pasado o que, simplemente, no quieren que haya un registro permanente de manera indefinida de todo lo que comparten.

La solución, según la plantea, es borrar o archivar todo el contenido de manera automática cada cierto tiempo. Siempre, asegura acertadamente para cortar sesgos alarmistas, dando opción al usuario para configurar cómo quiere que se gestione su contenido.

Creo que existe la oportunidad de establecer un nuevo estándar para las plataformas de comunicación privadas, donde el contenido caduca automáticamente o se archiva con el tiempo. Las Stories [de Instagram] ya caducan después de 24 horas a menos que las archives, y eso les da a las personas la comodidad de compartir más naturalmente. Esta filosofía podría extenderse a todos los contenidos privados.

Un enfoque, en definitiva, que no solo busca cambiar la percepción general de la plataforma, sino el foco del funcionamiento de la misma y de todo el grupo de apps que posee Facebook. Todo ello comenzará a verse a partir de 2020, si las informaciones son correctas, y será entonces cuando experimentemos al detalle las propuestas de una empresa que, sí o sí, tenía que mostrar una reacción.