Pasan ya unas semanas desde que la Generalitat lanzase su Decreto para reorganizar la cuestión del transporte en la comunidad. El texto, que fue precedido por varias jornadas de huelga por parte del sector del taxi terminó por decantar la balanza por el sector más tradicional. Sobre la mesa quedaba una normativa altamente restrictiva con las compañías gestoras de licencias VTC y, por extensión, también contra de Uber y Cabify. Obligación de volver a cocheras, prohibición de geolocalizar los vehículos y, la medida más polémica, obligación de precontratar los servicios de estas compañías con una hora de antelación. Justo en el momento en el que el Decreto fue aceptado, ambas tecnológicas anunciaron su salida de Cataluña. A pocas semanas del Mobile World Congress 2019, la ciudad se quedaba sin esta opción de transporte.

Desde ese momento, las jornadas de huelgas y manifestaciones que habían pertenecido de forma tradicional al sector del taxi, cambiaban de bando. El colectivo VTC amenazada con boicotear una de las joyas de Barcelona: el Mobile. La directiva de la GSMA, organizadora del evento internacional, y por lo general silenciosa en sus opiniones políticas hasta que es necesario, simplemente alzó la voz para dejar claro que Barcelona "arreglase lo que tenía que arreglar". Lo que es lo mismo que decir que, independientemente de las prohibiciones (cosa en la que no se pronunciaron), no querían jaleo a las puertas del lucrativo evento.

Esta posición ha vuelto a queda clara. Cabify estaba invitada a una de las ponencias del 4YFN; el evento de startups celebrado de forma paralela al MWC. From Zero to Hero era el nombre de la ponencia en la que la tecnológica española estaba invitada, junto a Wayra, para contar su historia. Finalmente, la organización ha decidido denegar la invitación a la compañía de transporte por motivos políticos. Según ha podido adelantar El Mundo, la decisión de la GSMA tiene el objetivo de "no herir sensibilidades".

La Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona son patrocinadores del evento de startups, lo que implica que la presencia de Cabify en el evento puede ser contradictoria. El miedo de la organización vendría por la parte del discurso de la tecnológica, temiendo que aproveche su momento para hacer reivindicación de su situación en la Generalitat. En definitiva, la GSMA quiere evitar problemas en todos los niveles y en todas direcciones y aque, según su punto de vista, cuando una startup trasciende a la esfera política, lo mejor para ellos es no involucrarse. Para la startup, esta situación es simplemente sorprendente.