La historia comenzaba a principios de verano de 2017. Como una respuesta al movimiento de los repartidores, o riders, de Reino Unido, el colectivo en España empezaba a movilizarse.

¿Trabajadores autónomos o no? Ahí estaba la pregunta del millón. Para Deliveroo, el gigante británico, la flota de repartidores autónomos formaba parte –y sigue formando– de un cuidado modelo de negocio. Si la compañía tuviera que contratar al total de sus repartidores en bici esta no podría subsistir. Para los propios riders, jóvenes en su mayoría, esto implica el hecho de tener que dejar de cotizar como empleados por cuenta ajena ante la Seguridad Social y dejar de percibir una larga lista de beneficios sociales. Asimismo, y hasta el momento de la huelga de repartidores, existían complejas cláusulas de exclusividad, vestimenta u operaciones. Se abría entonces la veda para la larga historia de los falsos autónomos operando bajo la popularidad de la nueva economía.

Sin reflejo en los movimientos sindicales, pronto surgieron grupos para proteger los derechos de los repartidores. Ridersxderechos llegó, incluso, a rechazar la presencia de UGT tachándola de oportunista por no haberse sumado a su causa desde el primer momento.

La respuesta por parte de Deliveroo, en este caso, no se hizo esperar. La tecnológica modificó algunos aspectos en su relación con los riders desde aquel momento, se ofrecían contratos de TRADE. Lo que es lo mismo que decir que estos seguirían siendo autónomos, pero percibiendo el 75% de sus ingresos del propio Deliveroo. Esta medida, aunque aceptada por la mayor parte de los repartidores, no contentaba a la sección dura de sector.

Varios éxitos, ahora pendientes para enero

2017 se despedía con la primera Inspección de Trabajo en una de las oficinas de Deliveroo en España. Valencia se sometía al escrutinio de las instancias públicas. Ante esta situación, la tecnológica apuntaba a una completa invalidez jurídica de la investigación. Fue ya a principios de verano de 2018 cuando llegó una de las primeras victorias para los riders: el repartidor que había denunciado a la compañía puso a su favor la balanza cuando consiguió que le reconociesen como falso autónomo. Pese a que, en ese momento, la compañía anunciaba que recurría la decisión de los tribunales, este movimiento suponía un paso adelante para los derechos del colectivo. Pocos días después, de hecho, un juez anunciaba que el modelo TRADE tampoco era un sistema válido para los repartidores.

Después de todas las idas y venidas a lo largo del año, y justo antes de cerrar el curso, un nuevo episodio de sucede en este ecosistema.

El juicio, que habría de enfrentar a la Seguridad Social contra Deliveroo tras la Inspección de Trabajo justo hoy, ha terminado posponiéndose hasta el 31 de mayo del año próximo. El primer juicio de la Administración contra una tecnológica por a situación laboral de 517 trabajadores ha sido aplazado por la petición de ambas partes para la búsqueda de más pruebas. Días después de que algunos empleados revelasen que Deliveroo habría estado intentando evitar ir a juicio para no crear jurisprudencia y, por tanto, no tener que enfrentarse al total de la flota y sus posible regularización en la Seguridad Social. Después de los casos de Valencia y Barcelona, la tecnológica no podía arriesgarse a un nuevo revés legal para con sus riders. Después de todo, sería la primera sentencia que no actuaría de forma unitaria, sino que abarcaría a todo el colectivo de la capital.

Asoriders, la asociación que agrupa a un buen número de *riders*, ha emitido un comunicado sobre el asunto:

- Desde Asoriders defendemos el modelo de colaboración con las empresas de reparto por cuenta propia, en calidad de autónomos, y lo defenderemos en el juicio, también en mayo.
- Nadie quiere demorar el proceso. El juez ha considerado su aplazamiento después de valorar la información de las diferentes partes, requiriendo más tiempo para reunir todas las pruebas.
- El trabajo por cuenta propia nos permite tener el derecho a elegir cuándo y dónde y con quién repartir, y trabajar con varias compañías al mismo tiempo para completar ingresos. Esto es lo que la mayoría de los riders deseamos.
- La reclasificación del modelo actual a uno por cuenta ajena significaría perder estos beneficios. Esto supone una amenaza para el medio de vida de muchos riders al perder la flexibilidad necesaria para dedicarse por ejemplo a sus estudios, cuidar de familiares, compatibilizar otros trabajos etc.
- En este sentido reclamamos un cambio en la legislación para que tenga en cuenta estas nuevas formas de trabajo.
- En Asoriders vamos a seguir velando por una correcta relación entre riders y plataformas y trabajando conjuntamente para lograr precisamente mayores beneficios para este colectivo.